Mercè Ibarz mira al campo sin nostalgia en ‘Tríptico de la tierra’

La autora aborda la metamorfosis civilizatoria que condena el modo de vida agrícola, el paisaje y la identidad de las zonas rurales de Cataluña

Fotografía tomada por la autora de ‘Tríptico de la tierra’ en Zaidín (Huesca).
Fotografía tomada por la autora de ‘Tríptico de la tierra’ en Zaidín (Huesca).MERCÈ IBARZ

Entre Alcarràs (Lleida) y Zaidín (Huesca) hay menos de 20 kilómetros en línea recta. Ese pequeño mundo tradicionalmente dedicado al cultivo de la fruta configura uno de los microcosmos artísticos más potentes de la cultura catalana. En ese espacio completo se desarrolla una de las obras mayores de la no ficción hispánica del siglo XXI: La piel de la frontera, de Francesc Serés. Espacio ajeno al imaginario dominante de la España democrática, oculta problemáticas que son las que nos caracterizan en nuestra civilización globalizada: la tradición agrícola que desaparece y cuya cosmovisión es vista por sus herederos desde la ciudad, la llegada de la inmigración subsahariana a la que se contrata para la cosecha como hace más de medio siglo contrataban a nuestros pobres en Francia (también lo cantó Serrat), la tierra transformada en un no lugar porque ya ni la tecnología promete futuro y así diluye una recia identidad. No future.

Digamos que el imaginario moral que se desprende de este espacio es opuesto a la nostalgia de Fiesta, de Ana Iris Simón. “Vosotros también tenéis que empezar a buscaros algo”, le dice Glòria a Dolors en el filme Alcarràs, “¿qué haréis? ¿Vivir aquí rodeados de placas solares?”. En el libro que reproduce el guion de la película Alcarràs (La Magrana), la directora, Carla Simón, desvela lo siguiente: “El dolor por la ausencia de mi abuelo nos llevó a valorar el legado que nos dejaba, y por primera vez imaginé qué ocurriría si un día los melocotoneros que cultiva mi familia dejasen de existir”.

La meditación sobre ese legado y esa ausencia colectiva y familiar, el dolor, también la vida, ha sido el motor ético de la autora

La meditación narrativa sobre ese legado y esa ausencia colectiva y familiar, el dolor, también la vida, ha sido el motor ético de un gran proyecto literario que es fundacional a la hora de abordar ese espacio invisibilizado pero revelador de una metamorfosis civilizatoria. Su autora es Mercè Ibarz; en 1954 nació en Zaidín y desde la segunda mitad de los setenta, al establecerse en Barcelona, ha ido consolidándose como una de las figuras más completas de la literatura catalana de las últimas décadas. Crítica cultural y autora de narrativa breve —se acaban de recopilar dos libros suyos bajo el título Contes urbans (Llibres Anagrama): A la ciutat en obres (2002) y Febre de carrer (2005)—, el corazón de su obra es este Tríptico de la tierra que ahora puede leerse íntegro. No hay nostalgia. “El presente me sulfura más de lo que me atrae el pasado”. Al prologar ahora el volumen, Ibarz se refiere a una circunstancia familiar calcada a la de Simón. En mayo de 2019 su hermano tuvo que arrancar los mismos árboles frutales en la tierra que habían labrado generación tras generación.

La conciencia material y simbólica de ese momento terminal reactiva la fecundidad de una labradora de palabras que regresa, otra vez, al origen para pensar su mundo y pensarse a ella misma. “En el paisaje vivo”, escribe en el nuevo Labor inacabada, que sobre todo es un epílogo sobre su madre, el horizonte vital cerrado para la mujer y la eterna presencia de la guerra en el pueblo. Ella, hoy, también es ese legado. “De Barcelona a Saidí voy encontrando las miguitas de pan que alguien me ha dejado por delante para que no me pierda”. El grueso del tríptico son dos libros: La tierra retirada (1993) y La palmera de trigo (1995). El primero es un reportaje estilizado y en primera persona sobre el principio de la dinámica política y económica que acabaría condenando la agricultura en esa tierra. El segundo parte de esa misma realidad, pero la ficcionaliza y la encarna con aliento rododeriano para que la protagonista —una periodista— sienta la presencia de sus muertos y viaje a la semilla. Los nombra, regresa y allí están. “Irene volvió a ver campos de trigo y de melocotoneros”.

portada libro 'Tríptico de la tierra', MERCÈ IBARZ. EDITORIAL ANAGRAMA

Tríptico de la tierra 

Autora: Mercè Ibarz.


Traducción: Carlos Mayor.


Editorial: Anagrama, 2022.


Formato: tapa blanda ( 364 páginas. 19,90 euros) y e-book (10,99 euros).

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Sobre la firma

Jordi Amat

Filólogo hispánico reconvertido en opinador y crítico literario. Los sábados publica reseñas sobre no ficción en Babelia y los domingos una columna buscando las raíces de la actualidad política. Ha estudiado la reconstrucción de la cultura democrática catalana y española, y su último libro es la novela de hechos reales 'El hijo del chofer'.

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