Tallón narra la historia de la desaparición de una escultura de 38 toneladas del Museo Reina Sofía con las perspectivas de más de 70 personajes, muchos de ellos conocidos artistas, críticos o políticos: Oriol Bohigas, Calvin Tomkins, Rosina Gómez-Baeza, Carlos Solchaga, Carmen Giménez o el mismo Richard Serra, autor de la obra. Crítica de Carlos Pardo.
Vuelve a brillar de Landero su calidad de narrador puro capaz de transformar en relato cuanto toca y lo hace mediante la invención de un narrador no fiable, el excéntrico Marcial, que atrapa desde las primeras líneas y hace oscilar al lector entre la simpatía y el desagrado, entre la compasión y la repulsa. Crítica de Domingo Ródenas de Moya.
Lijtmaer vertebra un libro con dos arterias por las que, en toda la lectura, llega bombeando literatura, ficción, hambre, amor ruina, esperanza y depresión, diana y herida, fuego arrasador, fuego sanador, hipocresía, victorias pírricas, cauterización, amputación de miembro, locura y vida sin leyes ni normas. Crítica de Carlos Zanón.
En 'Purgatorio' hay un crimen que es todos los crímenes. Un secuestro con asesinato ejemplarizante. El que sucedió hace 35 años en la persona del empresario Imanol Azkarate. Sus dos asesinos nunca fueron detenidos ni identificados. El autor pone el foco sobre las víctimas desde el dolor de la pérdida salvaje y sin sentido más que desde un punto de vista ideológico. Crítica de Carlos Zanón.
Con 'Amigo', Ana Merino se introduce en el laberinto de las novelas que tienen varias cabezas y quién sabe si corazones. Dichas propuestas suelen ser, en demasiados casos, calamitosas al fracasar ensamblaje y equilibrio interno de las tramas, quedando unas como excusas de otras. No es el caso. Crítica de Carlos Zanón.
Marta Aponte se acerca a la poética de Williams, y acercándose a él —¿o a su poética?— se escurre hacia sus propios orígenes. En la poesía de Williams viven otros poetas y también la pintura de su madre, Raquel Helena Hoheb, importante artista puertorriqueña del XIX, que está en la médula de Williams en sentido recto y figurado. Crítica de Marta Sanz.
En apenas tres páginas, uno está dentro ya de la historia y todos sus conflictos latentes, conoce las diferentes perspectivas de cada personaje (réplicas en el soliloquio de la protagonista). Además, Navarro evita un tremendismo al que fácilmente podría haberle llevado el material con que trabaja. Crítica de Carlos Pardo.
El motivo predilecto de la novela es la distancia desde la que se vive el mundo. Si como caso digno de análisis científico o como amor. O mejor dicho, si vivir es, por naturaleza, convertirse en todo aquello que no somos aún y cuyo contacto nos haría más grandes: por ejemplo, la idiotez y la enfermedad. Crítica de Carlos Pardo.
La trágica deriva de lo que empezó siendo un impulso desinteresado abre las páginas a secuencias de elevado voltaje erótico y también a una serie de reflexiones y análisis sobre la conducta humana y animal, o sobre las diferencias entre los sexos, temas que constituyen un 'leitmotiv' en toda la novela. Crítica de Ana Rodríguez Fischer.
Esta es la historia de una inseguridad que se va comiendo paso a paso, inexorablemente, todo cuanto hasta entonces había sido valioso para una mujer. La autora va dejando caer, como las miguitas de pan de Pulgarcito, una serie de pequeños acontecimientos y pensamientos cotidianos que van conduciendo al lector hacia el fin de la historia y muestran con intensidad un caso de inseguridad obsesiva. Crítica de José María Guelbenzu.
La infidelidad es el eje sobre el que orbita 'Vuelos separados', que en tanto primera colección de relatos se concibió cuando al autor todavía no le había golpeado la tragedia, la violación de su hija, que prácticamente le condujo a la locura: salía de casa armado, y trataba de no dejar solo a ninguno de sus hijos, ni a sus mujeres. Crítica de Laura Fernández.
El relato combina la ironía con la delicadeza para abordar algunos temas que definen a la sociedad contemporánea: el racismo nunca resuelto; las relaciones abiertas; la creciente brecha socioeconómica; la metrópolis como apisonadora y el costoso colchón de los barrios de las afueras; la corrosividad de las redes sociales y el aislamiento. Crítica de Silvia Hernando.
La novela se divide en tres partes: la primera es la presentación del personaje, su ambiente (una plantación virginiana de tabaco) y la exposición de las tres clases sociales que habitan ese territorio, denominadas la Alta Cuna (esto es: la aristocracia sureña), la Baja Estofa (los blancos pobres) y la Servidumbre (los esclavos). Crítica de José María Guelbenzu.
He aquí una obra original, dotada de una elusiva sabiduría y que abre una brecha en el escurridizo espíritu japonés al ponerlo en conexión con el europeo en los inicios de la psicología moderna. Crítica de José Luis de Juan.
Las vidas los tres protagonistas están contadas desde fuera de la lógica lineal para crear un espacio literario de sugerencia abierto al criterio del lector. Esa es la decisión del autor. Esta es otra manera de contar y es fascinante. Crítica de José María Guelbenzu.
Este relato polifónico de casi mil páginas, con una amplitud novelesca fuera de lo común y una agudeza infrecuente al analizar los grandes asuntos de nuestro tiempo, comparte la ambición de aquellas obras decimonónicas que diseccionaron los cambios que acontecían en una sociedad en plena transformación. Crítica de Álex Vicente.
El último ensayo del pensador y politólogo John Gray esté concebido como un homenaje a estos animales y como alegato contra la ilusoria superioridad humana. Estamos ante un libro misceláneo en el que cabe todo. Crítica de Lola Galán.
No todos son tópicos en nuestra deuda con los clásicos. Que esta consiste sobre todo en una continuidad nos lo hace ver el monumental libro de Pedro Barceló, una suerte de legado académico y personal de primer orden de este catedrático hispanoalemán de historia antigua. Crítica de David Hernández de la Fuente.
Este es un libro importante. Y excesivo. Un vegetal irregular, imparable, que crece en las sienes del lector. Leerlo resulta agotador y, sin embargo, es fundamental hacerlo. Hoy más que nunca. Es un libro indígena, védico, ofrece una cosmovisión radical, antigua, olvidada, que, paradójicamente, tiene más actualidad que nunca. Crítica de Juan Arnau.
Teresa Wilms Montt escribió buena parte de sus 'Diarios íntimos' recluida a la fuerza en el convento de la Preciosa Sangre, en Santiago de Chile. Allí llegó en 1915 acusada de infiel por su celoso marido y de allí huyó rumbo a Buenos Aires ocho meses después gracias a la ayuda del poeta Vicente Huidobro, uno de los pocos que creyeron en ella en vida. Crítica de Elsa Fernández-Santos.
Riera ha conseguido lidiar con acierto los peligros del relato edulcorado, de rendir culto a la personalidad de su biografiada, para entregarnos una historia apasionante cuya estructura narrativa está al servicio de lo que nos puede interesar como lectores. Crítica de Anna Caballé.
Horvilleur es una de las primeras mujeres que ejerce de rabina en Francia y, como tal, lleva años acompañando a familias que pierden a sus seres queridos. De esa experiencia ha surgido una obra, 'Vivir con nuestros muertos', que se convirtió en un fenómeno editorial en la Francia de la covid. Crítica de Álex Vicente.
El propósito de este ensayo es mostrar al escritor tal como fue, sin aspavientos ni anacronismos. El libro tiene el acierto de ofrecernos a la persona junto con la obra, entretejiendo peripecias vitales, libros e ideas, sin esquivar lo arduo de tal empresa. Crítica de Luis Gómez Canseco.
Los personajes de Ósipov escriben peticiones en los muros de los monasterios para encontrar a sus hijos, comprar el coche de sus sueños y recuperar la salud; lo que piden, sobre todo, es conservar “esa eterna esperanza, ese espejismo: el de que de pronto me despierte y toda esta pesadilla haya terminado”. Crítica de Patricio Pron.
Aquí siguen, 20 años más tarde y sin haber perdido un ápice de frescura, la sátira extravagante, un punto de vista siempre insólito y estratégico, el dominio técnico y el humor mordaz que hicieron de su novela 'Dientes blancos' un libro icónico que convertiría a Zadie Smith en estrella precoz pero indiscutible de la narrativa contemporánea. Crítica de Javier Aparicio Maydeu.
Este libro nos permite realizar una nueva lectura de la poesía de Amaral, bajo la conciencia de la aparición constante de un “instante súbito” que transfigura lo real ante el poder de la palabra. Crítica de Antonio Sáez Delgado.
Aunque el recorrido de los nueve seleccionados tiene ya suficiente kilometraje, en la mayoría se aprecia el deseo de distanciarse de las tendencias figurativas predominantes en las décadas anteriores para indagar en otros senderos expresivos: ellos son Unai Velasco, Ángela Segovia, David Leo García, Berta García Faet, Vicente Monroy, Luna Miguel, Alba Flores Robla, Xaime Martínez y Óscar García Sierra. Crítica de Luis Bagué Quílez.
Arropadas por un prólogo de Ben Clark y un epílogo de Luna Miguel, estas 50 voces se centran en “la casuística de los jóvenes que buscan construir un futuro”. Entre los mayores (Maribel Andrés Llamero e Ícaro Carrillo, nacidos en 1984) y los júniores (José Joaquín Hidalgo Saavedra y Javi Navarro, nacidos en 2001), van más de los 15 años preceptivos para el relevo generacional. Crítica de Luis Bagué Quílez.
Con el subtítulo 'Dichtung und Wahrheit' —Poesía y verdad, nombre que Goethe dio a sus memorias—, el autor británico nacionalizado estadounidense mezcla su faceta de lector con la de escritor para confesar, por ejemplo, que a los versos ajenos les exige que sean buenos, y a los propios, que sean auténticos. Crítica de Javier Rodríguez Marcos.
“El lector más inteligente que haya conocido en mi vida”. Son palabras pronunciadas por Jaime Gil de Biedma en 1984. Prácticamente calcadas las escribieron José María Valverde o Josep Maria Castellet. Los tres se referían a Gabriel Ferrater. Crítica de Jordi Amat.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.