En 2005 una lectora de EL PAÍS acuñó el término mileurista para describir a una generación de jóvenes que, pese a estar sobradamente preparada, cobraba sueldos de poco más de mil euros y tenía serias dificultades para pagar la hipoteca, viajar o formar una familia. Seis años más tarde nos encontramos con una legión de jóvenes para los que cobrar mil euros es un sueño inalcanzable.
Los nuevos nimileuristas encadenan un trabajo precario tras otro, a menudo sin contrato, si es que tienen la suerte de tener empleo. La hipoteca no entra siquiera en su ecuación y buscar una salida fuera de nuestras fronteras se ha convertido para muchos en la única opción de futuro. Hemos salido a la calle para hablar con ellos y preguntarles cómo viven, en qué trabajan y cuáles son sus aspiraciones.
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El vídeo ha de ser grabado en una sola toma, sin cortes, y aunque no serán necesarios ni micrófonos externos ni cámaras de calidad profesional sí hay que cuidar el resultado prestando atención a algunos detalles:
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