Si tiene agujetas, algo habrá hecho mal. Aquí la solución

Una dosis inadecuada de ejercicio puede estropearle el día. Aumente su resistencia con esta rutina de ejercicios… y olvide el agua con azúcar

“Las agujetas son pequeñas roturas musculares con dolor asociado que aparecen tras un exceso de ejercicio. Suelen ir acompañadas de inflamación, pérdida de capacidad de movimiento y, a veces, fiebre”, explica Marcos Flórez, director de la web de entrenadores a domicilio estarenforma.com. “Antes estaba muy extendida la creencia de que aparecían por la acumulación de ácido láctico cristalizado en las fibras musculares, pero no es así”, matiza. Las agujetas no son territorio exclusivo de personas poco o nada habituadas a hacer deporte. “Todos somos susceptibles de sufrirlas si sometemos a nuestro organismo a un sobreesfuerzo. Y no indica que hayamos hecho un buen entrenamiento, significa que nos hemos pasado y que la prescripción de ejercicio ha sido inadecuada”. Estirar después de entrenar no evita su aparición y el agua con azúcar solo le ayudará a recuperar la energía perdida. “El mejor remedio es ir aumentando poco a poco el umbral de tolerancia realizando la actividad siempre en progresión, tanto en cantidad como en intensidad. Así, cada día de entrenamiento se forzará un poco más sin que el músculo sufra”, concluye Flórez.

Cuatro ejercicios para ‘coger’ físico y evitar las agujetas

Flexión de tronco

Tumbado boca arriba, y con las manos detrás de las orejas, flexione el tronco y deje la parte baja de la espalda en contacto con el suelo. No lleve nunca la barbilla al pecho, suelte el aire al flexionar el tronco y tómelo cuando vuelva a la posición inicial.

Sentadilla

De pie, con los talones alineados con sus caderas y las puntas mirando hacia fuera, comience a bajar como si se fuese a sentar en una silla. Cuando las caderas estén a la altura de las rodillas, empiece a subir. Mantenga el tronco recto y no levante los talones.

Extensión de tronco, hombro y cadera

Tumbado boca abajo con los brazos extendidos. Separe el brazo y la pierna contrarios a la vez que intenta estirarlos lo máximo posible. Vaya cambiando de lado en cada movimiento.

Superman

Tumbado boca abajo, con las palmas extendidas orientadas al suelo durante todo el ejercicio, separe los brazos lateralmente hasta llegar a tenerlos sobre la cabeza, en posición de Superman. La barbilla, la nariz y la frente no se apoyan nunca en el suelo.

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