La crisis del coronavirus

La ‘app’ y el estudio de movilidad del Gobierno contra el coronavirus: en qué consisten y qué datos recopilan

La aplicación geolocaliza al usuario para ofrecerle la información ajustada a su comunidad mientras que el rastreo de móviles traza desplazamientos de los usuarios de forma anónima

Una pasajera, en la terminal T1 del aeropuerto de Barcelona-El Prat.
Una pasajera, en la terminal T1 del aeropuerto de Barcelona-El Prat.Quique García / EFE

La respuesta digital del Gobierno al coronavirus empieza a desplegarse 15 días después de la declaración del estado de alarma. Esta semana se lanzarán dos proyectos principales, aunque no únicos: una aplicación para aliviar las llamadas a emergencias y el rastreo de millones de móviles para analizar la movilidad y comprobar el cumplimiento del confinamiento.

La aplicación para el autodiagnóstico de la Covid-19 se pondrá a disposición de aquellas comunidades autónomas que todavía no cuentan con una similar. Hasta ahora solo la Comunidad de Madrid (Coronomadrid) y Cataluña (StopCovid19) disponían de estas apps, mientras que Andalucía incluía un apartado específico sobre la enfermedad en la aplicación genérica de Salud de la Junta. El propósito es reducir las llamadas de emergencia a teléfonos sobrecargados: el usuario va respondiendo a preguntas sobre su estado de salud y finalmente la aplicación valora si es necesaria o no la intervención humana. La app se llamará Asistenciacovid19 y parte, con algunas modificaciones, de la que Madrid lanzó a mediados de marzo. Media docena de comunidades se han interesado ya por el proyecto, que se aplicará desde el inicio en “tres o cuatro”, según fuentes de la secretaría de Estado.

Como las que ya se utilizan en Madrid y Cataluña, esta app geolocaliza al usuario para saber en qué comunidad se encuentra y proponerle el protocolo que le corresponde. Algunas autonomías derivan a un teléfono, otros piden al paciente que se quede en casa, otras toman nota de su número para llamarle después, e incluso algunas como Galicia piden al posible infectado que vaya a un parking para hacerse las pruebas. Si un ciudadano se la descarga y su comunidad no participa en el proyecto, no funcionará.

En el caso de la aplicación catalana, esta geolocalización se utiliza también para hacer un mapa de los pacientes con síntomas leves y graves en cuadrículas de 300 por 300 metros, para proteger la privacidad de los infectados. El documento, que puede consultarse públicamente, incluye por ahora cerca de medio millón de informes. No se ha planteado aún trazar un mapa similar con los datos de la app nacional, dicen fuentes de la secretaría.

La iniciativa madrileña surgió gracias a la colaboración de al menos seis empresas y hubo polémica sobre quién y cómo tendría acceso a los datos. La Secretaría de Estado ha firmado un convenio solo con una compañía privada, Telefónica, y ha querido despejar cualquier duda. “La política de privacidad está muy cuidada”, dicen, y han implicado en el proyecto a la Agencia Española de Protección de Datos.

El pasado jueves, este organismo emitió un comunicado en el que establecía los límites en el uso de los datos de los ciudadanos. Según este documento, únicamente podrán tratar esa información "las autoridades públicas competentes para actuar conforme a la declaración del estado de alarma, es decir, el Ministerio de Sanidad y las Consejerías de Sanidad de las comunidades autónomas”. Y añade que “las entidades privadas que colaboren con dichas autoridades solo podrán utilizar los datos conforme a las instrucciones de estas y, en ningún caso, para fines distintos de los autorizados”.

¿Cómo afecta esto a los datos de los ciudadanos? Quien se descargue la app para comprobar sus síntomas dará acceso a la geolocalización de su móvil por GPS, que servirá para saber dónde está y como mucho para elaborar mapas de posibles focos de infección. Pero nadie por ahora va a trazar sus movimientos.

Rastreo de movimientos a través de antenas

Además de la app, el Gobierno lanzará un proyecto gestionado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) para ver cómo se mueven los españoles que aún lo hacen y analizar sus recorridos cuando empiecen a salir de casa. En el proyecto participan las tres operadoras principales ―Telefónica, Vodafone y Orange― que ofrecerán datos distribuidos en 3.500 celdas que dividen España en grupos de al menos 5.000 personas.

Este estudio, a diferencia de la aplicación, sí traza movimientos, pero no geolocaliza con GPS sino con antenas ―con una fiabilidad menor, de entre 30 y 100 metros aproximadamente― y, sobre todo, agrega a miles de personas en grupos y aporta información anonimizada: las compañías ofrecen datos sobre la posición de los móviles, pero no sobre los titulares de las líneas. La Comunidad Valenciana lanzó hace unos días un proyecto piloto con datos de móviles, pero con un alcance menos detallado que la que prepara el Gobierno.

La iniciativa es similar a la anunciada el pasado octubre por el INE para seguir la pista de todos los móviles de España durante ocho días. La idea era entonces saber cuáles eran los movimientos habituales de la población para reforzar servicios públicos e infraestructuras. Aunque se trata de una práctica legal, las asociaciones de consumidores mostraron entonces sus dudas y circularon guías para evitar que se usaran nuestros datos en el proyecto. Una de las soluciones planteadas, poner el móvil en modo avión y usar wifi para evitar la geolocalización, fue recomendada el pasado domingo por Vox para sabotear ahora este estudio sobre la pandemia.

Con esta información, cada ministerio o Gobierno autonómico hará lo que prefiera. “Hemos pretendido centralizar las operaciones de todas las operadoras en un formato agregable y que cada departamento y comunidad interesada pueda ahora cruzar con lo que les interese investigar: coches, gente que va en bici etc”, dicen fuentes de la Secretaría de Estado.

Además de estas dos iniciativas ya oficiales, publicadas en el Boletín Oficial del Estado y en marcha, desde hace unos días, programadores, empresarios y algunos políticos piden que se traiga a España alguna variante de las múltiples apps o sistemas probados con éxito en países como Corea del Sur o Singapur para vigilar nuevos contagios. No es un proyecto simple pero tendría una posible utilidad cuando cese el confinamiento. ¿Está el Gobierno preparando algo así? “De momento, no. Estamos evaluando todo tipo de cosas. Encima de la mesa hay de todo. Pero por ahora no está previsto”, dicen fuentes oficiales.

El rastro de una fiesta en Florida

Es lógico preocuparse de lo que haga el Gobierno con los datos personales de los ciudadanos, incluso en un momento de máxima alerta como este. Pero lo cierto es que es muy probable que alguna empresa privada tenga nuestros movimientos exactos desde hace meses gracias a alguna app que llevemos despreocupadamente en nuestros teléfonos.

Las siguientes imágenes están elaboradas con datos en poder de X-Model Social, una empresa privada. Los consigue al colocar código con su GPS en más de 300 de apps que están en decenas de millones de móviles.

En el vídeo cada lucecita es el móvil de una persona concreta en una fiesta en una playa de Florida hace unas semanas. Puede apreciarse cómo se reparten por todo el país al volver a casa. La empresa lo ofrece como un ejemplo impecable de cómo se distribuye una pandemia. Pero en este caso, la información es fácilmente desanonimizable: es decir, es sencillo trazar qué ha hecho el titular concreto de cada línea. Solo hace falta saber el lugar en el que vive y que estuvo en la citada fiesta. A menudo ni siquiera tantos detalles.

En Estados Unidos, el Gobierno federal usa ya datos de GPS para observar movimientos en 500 ciudades del país. Según la noticia avanzada por The Wall Street Journal, el Gobierno optó por estos datos, que proceden de empresas de publicidad para móviles, en lugar de datos de operadoras, porque están menos regulados.

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