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Las baterías que se recargan en un abrir y cerrar de ojos

Un rápido cambio de electrolitos permite que las IF-battery estén listas en apenas unos minutos

John Cushman, uno de los fundadores de la empresa.
John Cushman, uno de los fundadores de la empresa.

El gran problema de los coches eléctricos no está tanto en la relativamente escasa autonomía que le proporcionan sus baterías sino en el tiempo de recarga de estas.

Con los coches de motor de explosión estamos acostumbrados a llegar a una gasolinera y en un par de minutos repostar combustible y seguir camino, algo que con los coches eléctricos no es posible; aun con postes de carga rápida, estamos hablando de quince o veinte minutos.

Pero investigadores de la Universidad de Purdue dicen haber desarrollado un método instantáneo para la recarga de baterías. Según ellos no solo es rápido sino que además es viable económicamente y respetuoso con el medio ambiente.

Las baterías que proponen están basadas en la tecnología de las baterías de flujo, en las que dos productos químicos disueltos en sendos líquidos y separados por una membrana producen la electricidad. Pero las suyas no usan esa membrana, lo que las hace más baratas y además duraderas, ya que se evita que la membrana se pueda ir atascando, lo que limita la efectividad y el número de cargas de la batería.

¿Por qué cargar electrolitos cuando puedes cambiarlos?

Lo que proponen es cambiar los electrolitos ya descargados de la batería por otros ya cargados –algo similar a lo que se hacía antaño con las baterías de los coches– de tal forma que un vehículo que use sus baterías pueda estar circulando con la batería a tope en minutos.

Los electrolitos gastados, además, se pueden recoger para luego ser llevados a recargar, ya sin prisas, en una instalación de energía solar, por ejemplo. Una vez listos, se llevarían de vuelta a una estación de servicio para cargar más baterías.

Es cierto que la propuesta de Ifbattery evita la dependencia de los coches eléctricos de los enchufes y de la necesidad de crear una red de electrolineras con los consiguientes costes de infraestructura que esto supone.

Pero montar el sistema de distribución y recogida de electrolitos, con sus correspondientes depósitos, surtidores y flota de vehículos que los transporte, tampoco parece un problema menor que será un duro contrapunto a las ventajas de estas baterías.

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