España se despide de las mascarillas

El Gobierno aprueba el fin de la imposición de llevar cubrebocas en interiores después de 699 días. Esta medida sigue siendo obligatoria en transporte público, centros sanitarios, residencias y farmacias

Usuarios del metro de Madrid usan mascarillas, que siguen siendo obligatorias en el transporte público.
Usuarios del metro de Madrid usan mascarillas, que siguen siendo obligatorias en el transporte público.JUAN BARBOSA

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes el fin de la imposición de las mascarillas en la mayoría de los interiores. Lo hace 699 días después de que se publicase en el Boletín Oficial del Estado (BOE) la primera orden que obligaba a usar esta protección, el 20 de mayo de 2020, durante el primer estado de alarma. Con esta decisión, a partir del miércoles ya no habrá que usar cubrebocas en espacios cubiertos, excepto en transportes públicos, discrecionales (como taxis), en servicios sanitarios de todo tipo, residencias (para visitantes y trabajadores) y farmacias.

En los lugares de trabajo no serán obligatorias “como norma general”, en palabras de la ministra de Sanidad, Carolina Darias. Tendrán que encargarse los servicios de prevención de riesgos laborales de cada empresa de evaluar su uso, “de acuerdo con la evaluación del puesto”. La recomendación de los técnicos de la Ponencia de Alertas del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud es que se siga llevando cuando no se pueda mantener una distancia de 1,5 metros con los compañeros. A un día de la publicación de la norma, la mayoría de las grandes empresas y de las administraciones públicas todavía no habían tomado una resolución.

El empleo de la mascarilla pasa de ser una obligación a una opción de cada ciudadano, que tendrá que evaluar si la lleva en función de su nivel de vulnerabilidad al virus, los espacios que frecuente y las cautelas que desee tomar. Darias ha recalcado que se trata de “un día importante” por esta decisión, que se toma en virtud de “un contexto epidemiológico favorable, que permite la flexibilización de uno de los elementos más simbólicos de la pandemia”, y gracias a “la alta cobertura vacunal”.

Un supermercado en Madrid en el último día del uso obligatorio de mascarillas en interiores.
Un supermercado en Madrid en el último día del uso obligatorio de mascarillas en interiores.JUAN BARBOSA

La nueva norma, que se publicará el miércoles en el BOE, plasmará los lugares donde sigue siendo obligatoria la mascarilla. Serán, según ha enumerado la ministra, “medios de transporte aéreo, ferrocarril, cable, autobuses y transportes públicos de viajeros y barcos”. En estos últimos, cuando no se pueda mantener la distancia de 1,5 metros. También los centros, servicios y establecimientos sanitarios que aparecen recogidos en el Real Decreto 1277/2003. El texto incluye más de un centenar, entre los que figuran hospitales (donde se la podrán quitar los pacientes en sus habitaciones), consultas médicas y de otros profesionales sanitarios (como un fisioterapeuta), centros de salud, clínicas dentales, centros de interrupción del embarazo o de fertilidad, de transfusión de sangre, bancos de tejidos, centros de salud mental, oficinas de farmacia u ortopedias. También seguirán siendo obligatorias en centros sociosanitarios (residencias) para visitantes y trabajadores, pero no para los que viven allí.

El Ministerio de Sanidad, además, insiste en hacer un “uso responsable” de la protección, más allá de la obligatoriedad. Darias ha hecho hincapié en las personas más vulnerables a enfermar gravemente de covid: mayores de 60 años, embarazadas y pacientes inmunodeprimidos; también a los profesores que presenten alguno de estos factores. A ellos les recomienda seguir cubriéndose la boca en interiores pequeños o mal ventilados donde se produzcan aglomeraciones, especialmente si van a pasar mucho tiempo dentro de ellos.

La nueva norma sustituye a la que estaba vigente y elimina alguna de las limitaciones que imponía, como la obligación de llevar cubrebocas en eventos multitudinarios y deportivos. Ya no será obligatoria, por ejemplo, en partidos de fútbol o baloncesto, ya sean a cubierto o al aire libre.

Casi dos años de mascarillas en interiores

El fin de las mascarillas no es ni el primer paso en la relajación de su utilización ni será el último. Antes se permitió ir sin ella en espacios abiertos, y queda seguir avanzando en los recintos donde sigue siendo obligatoria. Esto se irá decidiendo en función del avance de los contagios y de la ocupación hospitalaria. Los transportes públicos podrían ser los siguientes en librarse del cubrebocas, mientras que hay expertos que abogan por mantenerlas para siempre en centros sanitarios, al menos en invierno, la temporada alta de los virus respiratorios.

Aunque Sanidad espera no tener que dar marcha atrás en la decisión, tampoco lo descarta. “Una de las lecciones de esta pandemia es que tenemos que estar preparados para las amenazas presentes, pero también para las futuras. El Gobierno de España, de la mano de las comunidades autónomas y de las personas expertas, no está bajando la guardia”, decía Darias en una entrevista publicada el fin de semana en EL PAÍS.

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, comparece en una rueda de prensa después de la reunión del consejo de ministros este martes en el palacio de la Moncloa en Madrid. 
La ministra de Sanidad, Carolina Darias, comparece en una rueda de prensa después de la reunión del consejo de ministros este martes en el palacio de la Moncloa en Madrid. KIKE PARA (EL PAÍS)

Cuando entre en vigor la norma, el 20 de abril, habrán pasado exactamente 700 días de la imposición de la mascarilla en interiores. Dos años menos un mes. El 20 de mayo de 2020 se publicó en el BOE el siguiente texto: “El uso de mascarilla será obligatorio en la vía pública, en espacios al aire libre y en cualquier espacio cerrado de uso público o que se encuentre abierto al público, siempre que no sea posible mantener una distancia de seguridad interpersonal de al menos dos metros”. Hasta entonces solo era obligatoria en el transporte público. La orden tenía vocación de permanecer “durante toda la vigencia del estado de alarma y sus posibles prórrogas”.

Pero se fue alargando. Incluso endureciendo. Lo que era una orden tomó forma de ley en marzo de 2021, cuando el Congreso aprobó que había que llevar mascarilla en todo momento y lugar, abierto o cerrado, independientemente de la distancia. Lo hizo casi por error. El Ministerio de Sanidad explicó que los tiempos de tramitación del texto lo habían dejado descontextualizado y abogó por matizarlo. Pero no lo hizo hasta junio, cuando un real decreto relajó el empleo de la mascarilla en exteriores.

La siguiente decisión llegó en diciembre de 2021, cuando el Gobierno decidió reinstaurar el cubrebocas al aire libre ante el avance de la ola de la variante ómicron. Fue una medida muy criticada por los expertos, que la tacharon de cosmética. Duró un mes y medio, hasta febrero, cuando se volvió a decretar que dejaba de ser obligatoria en el exterior.

Con este nuevo paso, España se une a la mayoría de los países de la Unión Europea, donde la mascarilla ya no es obligatoria en la mayoría de los interiores. Italia y Portugal son los dos vecinos que todavía la mantienen.

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Sobre la firma

Pablo Linde

Escribe en EL PAÍS desde 2007 y está especializado en temas sanitarios y de salud. Ha cubierto la pandemia del coronavirus, escrito dos libros y ganado algunos premios en su área. Antes se dedicó varios años al periodismo local en Andalucía.

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