Millones de trabajadores aún no saben si llevarán mascarillas en sus empresas desde el miércoles

Tanto las empresas privadas como el sector público esperan al detalle del texto que aprobará el Consejo de Ministros este martes para anunciar qué decisión toman respecto al tapabocas

Dependientas en una tienda de ropa de Madrid.Foto: VÍCTOR SAINZ | Vídeo: EPV

La obligatoriedad de usar mascarillas en todos los espacios interiores decae este miércoles, pero muchas personas tendrán que seguir usándolas durante buena parte del día. Dependerá de qué decisión tome la empresa en la que trabajen, que, como ha explicado la ministra de Sanidad, tendrá la última palabra sobre mantener o no el cubrebocas en los centros de trabajo: “Serán los servicios de prevención de cada empresa los que determinen la obligatoriedad en función de las circunstancias donde se desarrolle el trabajo”, precisó Carolina Darias a este periódico en una entrevista. A pocas horas de que el Consejo de Ministros de este martes apruebe el nuevo régimen de uso de las mascarillas, muchas empresas aún no han anunciado si mantendrán la obligatoriedad del cubrebocas. Y tampoco está claro qué sucederá en la Administración pública, a la espera de conocer el detalle de lo que se publique en el Boletín Oficial del Estado.

En las empresas privadas están a la espera. Es el caso, por ejemplo, de las operadoras de telecomunicaciones. Cuando el texto legal esté listo se reunirán con los representantes de los trabajadores y decidirán la política a seguir en el uso de mascarillas, tanto en interior como en el exterior de las oficinas. Con todo, lo tienen más fácil que compañías de otros sectores, porque han sido pioneras en aplicar el teletrabajo a su rutina diaria y, por tanto, no tienen ocupación completa en sus centros de oficinas. Las cuatro grandes —Telefónica, Orange, MásMóvil y Vodafone— tienen al menos dos días a la semana en los que los empleados de la mayor parte de sus áreas administrativas pueden trabajar desde sus domicilios. Vodafone ha ido más allá: tres días en semana y además cuatro semanas al año desde cualquier lugar de España.

Asimismo, todas las empresas energéticas consultadas prefieren esperar hasta este martes para pronunciarse sobre sus planes en torno a la retirada de la mascarilla. Repsol aguardará hasta conocer la letra pequeña para decidir sobre el uso de los tapabocas tanto en sus estaciones de servicio como en sus edificios corporativos. Iberdrola celebrará una reunión en la que se marcará la pauta a seguir. En Cepsa también se espera a lo que se decida en el comité de prevención de riesgos constituido con la pandemia. Y Endesa prefiere esperar a este martes, cuando ofrecerá detalles a su plantilla, para dar a conocer su plan.

Respecto a la banca, BBVA seguirá el criterio que marque el Gobierno, eliminando la obligatoriedad de las mascarillas en sus oficinas de trabajo, según asegura la empresa. Sin embargo, recomendará a sus cerca de 25.000 empleados llevarla puesta en algunas situaciones excepcionales. Por ejemplo, en el caso de personas vulnerables, cuando tengan contacto continuado y directo con clientes, o cuando se presenten síntomas respiratorios compatibles con la covid-19. El Banco Santander comunicará a sus 26.000 empleados las directrices al respecto este martes, después de conocer los pormenores de la orden dictada por el Consejo de Ministros. “Estamos a la espera de conocer los detalles por si hubiera que incluir algún tipo de salvedad al retiro de la obligatoriedad de las mascarillas en interiores”, señalan fuentes de la institución financiera, que subrayan que tampoco hay una decisión formal ya tomada dentro de la empresa. Del mismo modo, Sabadell y Caixabank, que contaban respectivamente con 13.800 y 46.000 empleados a cierre de 2021, no se pronunciarán hasta ese momento. Las empresas deciden sobre sus trabajadores, pero no sobre los clientes, que no estarán obligados a llevar mascarilla.

A la espera, en los sectores de cara al público

En cuando al comercio y la distribución, Inditex (grupo propietario de Zara), Mercadona y El Corte Inglés, por ejemplo, están esperando a ver el contenido del decreto que apruebe el Gobierno para pronunciarse al detalle. Este tipo de empresas, con la mayor parte de la plantilla trabajando cara al público, tienen que decidir si aconsejan a sus trabajadores que mantengan la mascarilla, que se la quiten o que se trate de una decisión voluntaria, y en qué circunstancias. Otro sector afectado será el de la restauración. Hace tiempo que los clientes pueden quitarse la mascarilla cuando están sentados en la mesa y habrá que ver qué hacen los camareros a partir del miércoles.

Trabajador en una tienda de alimentación de Madrid.
Trabajador en una tienda de alimentación de Madrid.JUAN BARBOSA


En el sector público, saben que tendrán que llevar mascarillas los sanitarios, los trabajadores de residencias o los operadores del transporte público, pero sigue siendo un misterio para los demás. El Ministerio de Sanidad no aclara si habrá un criterio único para todas las administraciones dependientes del Estado o si, como en la empresa privada, dependerá del servicio de prevención de riesgos laborales de cada departamento. Este periódico se ha puesto en contacto con los gobiernos de varias comunidades autónomas y ayuntamientos y la respuesta es la misma: aún no lo saben. Por ejemplo, Madrid y la Comunidad Valenciana indican que están a la espera del texto definitivo. Castilla y León afirma que decidirá el servicio de prevención de riesgos laborales, al igual que La Rioja.

Un portavoz del área pública de Comisiones Obreras (CC OO) asegura que el sindicato ha escrito a Función Pública para preguntar por este aspecto, “porque las resoluciones que se han publicado hasta ahora para las administraciones públicas no recogen este escenario. De momento, no hemos obtenido respuesta”. “Por parte de CC OO hemos planteado que es una materia que debe ser objeto de negociación en el marco de la Comisión Técnica de Prevención de la Administración General del Estado, pero es más que evidente que los plazos no lo van a permitir, salvo que el propio texto normativo establezca un plazo para su necesaria adaptación”, añade. Desde CC OO apostillan que “no parece que tenga sentido que cada organismo decida sobre cada servicio concreto de la Administración”.

El fin de las mascarillas en interiores es una decisión que Sanidad basa en un borrador de un informe realizado por los expertos de la Ponencia de Alertas. Este texto aconseja el uso del cubrebocas en interiores para población vulnerable y otros ámbitos como espacios cerrados de uso público. En el ámbito laboral, la Ponencia aconseja utilizar la mascarilla siempre que el trabajo deba realizarse a distancia interpersonal de menos de 1,5 metros y no pueda garantizarse la ventilación adecuada del espacio. La supresión de la obligatoriedad de la mascarilla en interiores, el espacio propicio para la trasmisión del virus, genera división entre los expertos. Algunos creen que debería haber llegado antes y otros consideran que es precipitado.

Las mascarillas son obligatorias en espacios interiores desde hace dos años. Al principio de la pandemia, por desabastecimiento y porque no se conocía con exactitud cómo se transmitía la covid-19, Sanidad descartó su uso. Semanas después fue variando esta posición, empezando por una recomendación y siguiendo por la imposición en todo el espacio público. La obligatoriedad en exteriores ha mutado en función de la situación de la crisis sanitaria, pero en interiores se ha mantenido hasta ahora. Ahora, con más del 92% de la población mayor de 12 años vacunada, Sanidad da un paso que la mayoría de países europeos ha emprendido con peores datos de inmunización.

Sobre la firma

Emilio Sánchez Hidalgo

Redactor de Economía. Empezó su trayectoria en EL PAÍS en 2016 en Verne y se incorporó a Sociedad con el estallido del coronavirus, en 2020. Ha cubierto la erupción en La Palma y ha participado en la investigación de la pederastia en la Iglesia. Antes trabajó en la Cadena SER, en el diario AS y en medios locales de su ciudad, Alcalá de Henares.

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