“Es un volcán aún muy joven”: los científicos no atisban “un fin cercano” de las erupciones en La Palma

La lava arrasa ya 1.046 edificaciones y la superficie ganada al mar alcanza las 36 hectáreas, con una distancia de 540 metros entre el frente de la fajana y la costa

El volcán de Cumbre Vieja desde su lado sur, este lunes.

“Este volcán es muy joven, aunque parezca lo contrario, porque han sido 15 días muy acelerados, muy intensos”, explica el vulcanólogo del Instituto Geográfico Nacional Stavros Meletlidis en una visita celebrada en la tarde de este lunes a la localidad evacuada de Puerto Naos. Debido a esta juventud, el vigor de la erupción lo ha llevado ya a arrasar 434,7 hectáreas y destruir 1.046 edificios en la isla canaria de La Palma. A estos habría que añadir otras 108 edificaciones que se encuentran dañadas, así como los 36,5 kilómetros de carreteras que se ha llevado por delante, según los datos de Copernicus, el programa de observación de la Tierra de la Unión Europea.

Y lo que queda, porque todo parece indicar que la erupción en Cumbre Vieja va para largo. “Tenemos días por delante”, ha asegurado el director técnico del Programa de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca), Miguel Ángel Morcuende. La vulcanóloga del Instituto Nacional de Geografía (IGN) María José Blanco sentencia:.“Ni la sismicidad ni las deformaciones ni la geoquímica nos hacen atisbar un fin cercano”.

Pese a estas oscuras perspectivas, Morcuende ha querido recalcar que esta erupción no tiene por qué afectar al día a día de los ciudadanos ni a la llegada de visitantes. “La Palma es una isla segura. Sería muy injusto dar un mensaje contrario”, ha aseverado. Y ha recalcado que los visitantes pueden seguir acudiendo a la isla de modo que la actividad turística alivie de algún modo la situación económica. “Tenemos un problema muy grave, pero se limita al valle de Aridane”, ha añadido.

Morcuende ha facilitado, por primera vez, datos para contabilizar la destrucción procedentes del catastro, que son más conservadores que los que ofrece Copernicus. Según sus cifras, han sido engullidas por la lava 726 construcciones, de las cuales 605 son de uso residencial, otras 58 de uso agrícola, 30 más de uso industrial, y el resto de otro tipo.

Pese a todo, también hay noticias más halagüeñas. El grosor de la colada principal no se ha ensanchado apenas y el resto de “las coladas están discurriendo por donde discurrían previamente”, ha explicado Morcuende. “No hemos registrado problemas de desdoblamiento”. Así, la anchura máxima del río de magma sigue estable en los 1.250 metros. “La lava es fluida y está alcanzando su objetivo, que es el mar”, ha asegurado el director técnico. Además, la colada que apareció en la noche del 30 de septiembre al 1 de octubre “no muestra ninguna actividad”, según ha añadido la vulcanóloga María José Blanco. Los otros conos, eso sí, siguen activos, y el comité científico no descarta que aparezcan otros.

La actividad sísmica a la que se refería Blanco es un fiel reflejo del brío que mantiene el volcán. Esta se ha ampliado en las últimas horas, sin que haga suponer, según Morcuende, que se vayan a producir erupciones en otras zonas de la isla. “Ningún indicador lo refleja”. El enjambre sísmico guarda parecido con el que se registraba el 11 de septiembre, y se ha centrado en las últimas horas en la zona sur de la isla de La Palma, donde se han registrado más de 120 terremotos en las últimas 24 horas. De ellos, 12 fueron sentidos por la población. Cabe destacar dos de ellos: el de 3,7 grados en Fuencaliente, registro que superó el que se ha producido en la Villa de Mazo (este de la isla) de 3,9 grados a 11 kilómetros de profundidad.

La colada de lava llegando al mar, el pasado 3 de octubre.
La colada de lava llegando al mar, el pasado 3 de octubre. PACO PUENTES (EL PAÍS)

La isla crece

La isla, mientras tanto, sigue ganando tamaño. “El delta lávico continúa su crecimiento”, ha anunciado Blanco. Supera ya las 36 hectáreas y su frente ha logrado alejarse 540 metros desde la costa. El penacho de gases (fundamentalmente vapor de agua y ácido clorhídrico) sigue emanando de la fajana, si bien, como en los días anteriores, se limita al contacto del agua, por lo que no parece que suponga un peligro para la población.

La calidad del aire, fuente de preocupación en los últimos días, no presenta problemas, afirma Morcuende. “Para resumir, es buena, y la bajada de los distintos parámetros así lo indica”. Cita, en particular, la “notable bajada” de las partículas en suspensión menores de 10 micras gracias al cambio registrado en el tiempo atmosférico con la entrada de los vientos alisios —viento de las regiones intertropicales que sopla de manera regular sobre Canarias de noreste y que es, en buena medida, el responsable de la estabilidad climática del archipiélago— y la subida de la capa de inversión térmica. Para el miércoles, sin embargo, se prevé un cambio en el régimen de vientos que llevará la nube de cenizas al norte y noreste de la isla y que podrá alterar la operatividad del aeropuerto.

La continuada actividad volcán, de esta manera, sigue poniendo a prueba la paciencia que reclamaba el pasado domingo a los palmeros el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. “Es muy raro que un volcán dure apenas 15 días”, advertía este lunes el vulcanólogo Stavros Meletlidis. Y Morcuende ha insistido en ello este martes: “Tenemos muchos días por delante”.

Nuevas medidas del Gobierno


El Gobierno ha dado pasos este martes para aliviar la situación de los damnificados. El Consejo de Ministros ha aprobado un paquete de medidas dirigidas a consumidores y usuarios. Entre ellas, una moratoria de seis meses tanto en hipotecas como en créditos al consumo, incluidos los leasings. La medida tiene efecto tanto sobre el importe principal como sobre los intereses, independientemente de si están o no al corriente de pago.

En el caso de hipotecas, incluye a todos inmuebles situados en La Palma, mientras que, en el caso de créditos al consumo, tendrán derecho todos los residentes en la isla. La solicitud por parte del deudor a la entidad financiera acarrea de forma directa la suspensión de las obligaciones de pago, según la nota emitida este martes.

Asimismo, la norma recoge la suspensión, durante tres meses, de los plazos legales para ejercer el derecho de desistimiento sobre cualquier contrato, incluidos los periodos de devolución de productos.

Sobre la firma

Guillermo Vega

Jefe de sección de Tecnología y corresponsal en Canarias. Escribe sobre el impacto de la tecnología y sobre lo que pasa en las islas. Trabajó en la Cadena Ser, Cinco Días y fue jefe de EL PAÍS Retina. Licenciado en Ciencias de la Información, diplomado en Traducción e Interpretación y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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