La crisis del coronavirus

Más del 90% del personal sanitario francés ya está vacunado contra la covid-19

Este miércoles expira el plazo para que los profesionales demuestren que están vacunados antes de exponerse a poder ser suspendidos de empleo y sueldo

Un paciente con covid-19 atendido en un hospital de Francia.
Un paciente con covid-19 atendido en un hospital de Francia.Mehdi Chebil / Europa Press

El día D ha llegado a Francia. O el día V, de vacunas. Y no se ha caído el mundo. Desde que el presidente francés, Emmanuel Macron, anunciara a mediados de julio que a partir de este 15 de septiembre todo el personal sanitario, unos 2,7 millones de personas, debería estar vacunado obligatoriamente, mucha gente se llevó las manos a la cabeza o salió a protestar a la calle —cada sábado desde entonces, con picos de hasta más de 200.000 manifestantes— clamando contra la “dictadura sanitaria” y una supuesta pérdida de libertades. El plazo sin embargo ya ha expirado y el impacto de la amenaza de suspensión de empleo y sueldo a quienes no hayan empezado a inmunizarse será mínimo porque, según dijo este miércoles el portavoz del Gobierno, Gabriel Attal, “más de nueve de cada diez sanitarios ya están vacunados”. No llegó a proferir un “misión cumplida”, pero la sensación de que el plan del Gobierno para impulsar la vacunación ha funcionado, pese a todo, estaba ahí.

Las cifras lo apoyan. Mientras que en el mes de julio el porcentaje de personal sanitario vacunado (desde médicos a enfermeros, bomberos, personal de residencias de ancianos o de cuidados a domicilio, entre otros) solo era del 64%, ahora ya supera el 90%, según datos oficiales. “A día de hoy, la inmensa mayoría de los sanitarios ha optado por la responsabilidad y la protección colectiva”, se felicitó Attal en rueda de prensa tras el consejo de ministros semanal. El personal sanitario “ha respondido masivamente, ha sido ejemplar desde el comienzo de la crisis y lo sigue siendo hoy por su responsabilidad a la hora de vacunarse”, agregó.

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Tal como adelantó Macron en su discurso del 12 de julio —en el que también anunció la imposición del certificado covid para acceder a lugares públicos como cines, teatros, museos o bares y restaurantes, incluso en terraza— todo sanitario que este 15 de septiembre no demuestre que se ha puesto al menos una dosis (o que ha pasado la enfermedad o tiene alguna razón médica para no vacunarse) podrá ser suspendido de empleo y sueldo. Los que todavía no han recibido las dos dosis cuentan para ello con un “periodo de tolerancia” que finalizará el 15 de octubre, cuando deberán tener la pauta completa, recordó Attal este miércoles.

“No estigmatizamos a nadie, responsabilizamos a todos”, subrayó el portavoz del Gobierno, para quien la medida “es necesaria, era conocida desde hace dos meses y, sobre todo, es urgente, porque no hay nadie más expuesto que el personal sanitario” al coronavirus.

Aunque las medidas coercitivas de Macron, validadas por el Consejo Constitucional, han provocado protestas regulares —cada sábado desde su discurso—, estas han ido perdiendo fuerza durante las últimas semanas, al contrario de lo que ha ocurrido con el ritmo de vacunación. Nada más pronunciar su discurso, los franceses hicieron 4 millones de reservas para pedir cita de vacunación, conscientes de que con el certificado covid y la vacunación obligatoria para sectores profesionales de cara a público vulnerable, recuperar una “vida normal” se hace casi imposible si no se está vacunado.

Según Sanidad, más del 73,8% de la población —en Francia la vacunación está ya abierta a los mayores de 12 años— ha recibido ya al menos una dosis y el 69,6% tiene la pauta completa.

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