Sanidad pide un plan a las comunidades que quieran hacer test en las farmacias

El ministro Illa insiste en que el personal implicado debe ser sanitario y que hay que controlar los resultados de los análisis

Una sanitaria manipula una prueba rápida de antígenos en Barcelona.
Una sanitaria manipula una prueba rápida de antígenos en Barcelona.Albert Garcia (EL PAÍS)

Las comunidades que deseen efectuar pruebas de antígenos para la covid en farmacias deben presentar sus proyectos al Ministerio de Sanidad para que los evalúe. El titular del departamento, Salvador Illa, ha afirmado este miércoles tras el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud que admite este planteamiento por “prudencia y respeto”, y que imagina que los demandantes tendrán resueltos una serie larga de requisitos que se deben cumplir, relacionados con la capacidad del personal, seguridad y control de estos análisis.

La idea de usar la red de farmacias para analizar a posibles infectados fue presentada ya hace dos semanas por la Comunidad de Madrid en el Consejo Interterritorial, y posteriormente Cataluña y Murcia han mostrado su interés por la propuesta. En Madrid, la idea que ha manifestado el vicepresidente, Ignacio Aguado (Cs), es la de hacer pruebas a toda la población antes de Navidad, aunque el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, ha rebajado este miércoles en RTVE esas expectativas.

Hasta este miércoles, el ministerio se había mostrado contrario a que las pruebas se efectuaran fuera de los centros de salud. Pero durante la jornada la Comisión Europea ha aprobado una recomendación para impulsar la realización de test rápidos como alternativa en ciertos casos a las pruebas más fiables de las PCR. Bruselas recomienda que esos análisis de antígenos, que pueden dar un resultado en 15 minutos, sean realizados “por personal sanitario y de laboratorio”.

Fuentes de la Comunidad de Madrid interpretan que esta decisión es un apoyo a su propuesta, pero Illa le ha dado la vuelta y ha afirmado que avala el uso que se estaba haciendo hasta ahora de estas pruebas, que deben usarse para confirmar casos sospechosos, según las indicaciones de los fabricantes. “Son muy útiles si se usan por personal sanitario capacitado, porque no son kits de autodiagnóstico”, ha dicho el ministro.

El titular de Sanidad ha enumerado cuestiones que deben solventar las comunidades con su plan, como el tipo de prueba que quieren usar en las farmacias y con qué fin (lo que descarta usar las de antígenos para cribados poblacionales, ya que coincide con la indicación de los fabricantes), qué personal lo va a usar (queda la duda de si los farmacéuticos se considerarán sanitarios capacitados), qué medidas de seguridad se van a tomar tanto para el profesional que tome la muestra como para el usuario y quienes estén alrededor, si en las farmacias va a haber, como existen en los centros de salud, circuitos separados para que sospechosos de covid y otras personas no se junten y se produzca un contagio, cómo se van a comunicar los resultados a los servicios de salud pública para que, por ejemplo, lo incorporen a la historia clínica y puedan hacer seguimiento de posibles cuarentenas o qué harán cuando se detecte un positivo. Aunque no ha querido aclarar su postura, Illa ha apuntado que su departamento no había cambiado la idea de que el sistema usado hasta ahora funciona, pero se ha abierto a que quienes quieren cambiarlo le presenten sus planes. “Imagino que habrán pensado en estos detalles”, ha afirmado.

La lista de cuestiones que pide el ministro que se aclare coincide en gran medida con las objeciones que la Mesa Sectorial de Enfermería (colegios profesionales más el sindicato Satse) ha puesto a la propuesta de los farmacéuticos y las comunidades. Este miércoles, tras conocer las declaraciones de Illa, fuentes sindicales han indicado que si el Gobierno aprueba que las farmacias hagan las pruebas acudirán a los tribunales.

Por su parte, fuentes del Consejo General de Enfermería, que agrupa a los colegios, han afirmado que las farmacias “no disponen de los requisitos necesarios para garantizar la salud de los clientes que van a por sus medicinas y esto sería una imprudencia que puede tener un altísimo coste en contagios y muertes”.

“Cabe recordar que el CSIC ya ha confirmado el contagio por aerosoles, es decir, por pequeñas gotitas que flotan en el ambiente. La entrada de personas infectadas supone la propagación de dichas gotitas que, además, van a permanecer en las farmacias durante horas, multiplicando las posibilidades de contagio en los pacientes que vayan a entrar después”, han añadido.

Pero todas estas cuestiones que Illa ha dejado en el aire no desaniman a los farmacéuticos. Ana López Casero, de la organización colegial, ha explicado que ellos ya tienen elaborados documentos de trabajo para presentarlos y trabajarlos con las comunidades en los que se detalla cómo tomar las muestras, qué requisitos debe tener el local, cómo separar a unos pacientes de otros usuarios del establecimiento, cómo ventilarlo, la limpieza, que debe haber un tipo de comunicación con los centros de salud... etcétera. “Es verdad que la toma de muestras es una operación de riesgo para el profesional mayor que si fueran pruebas de anticuerpos en las que se toma una muestra de sangre o saliva”, ha comentado López Casero, pero “eso tiene solución”. “El ministro ha tomado una postura muy técnica, pero para eso tenemos respuesta”, ha dicho, aunque ha admitido que no todas las oficinas podrán cumplirlo.

Ante la reiteración por parte del ministro de que el personal tenía que ser “sanitario” y “cualificado”, la representante de los farmacéuticos ha comentado que “no hay duda” de que ellos lo son. “Sanitarios porque lo es nuestra profesión. Y estamos sobrecualificados con un título de grado. Si no, ¿por qué hacemos ya pruebas de glucosa, colesterol o VIH?”.

También ha anunciado el ministro, sin más detalles, que se va a crear un grupo de trabajo con las comunidades para ver qué recomendaciones dar a la población de cara a los próximos puentes de diciembre y Navidad, “que no va a ser igual que la anterior, como todo el mundo ya sabe”.

Ourense tomó la delantera y empezó los test hace un mes

La primera comunidad que ha llevado a cabo un cribado de covid en las farmacias es Galicia. A mediados de octubre la Xunta y el Colegio de Farmacéuticos de Ourense llegaron a un acuerdo para realizar los análisis serológicos en las boticas.

El Consejo Gallego de Colegios Médicos advirtió de que las pruebas de antígenos deben ser prescritas siempre por un médico y realizarse en el entorno asistencial adecuado para ello, no en un establecimiento comercial, y cuestionó además el valor sanitario del cribado de los test serológicos. Estos no son los que quiere hacer Madrid, que son de antígenos, y no requieren un exudado nasal.

El presidente del Colegio Oficial de Médicos de Ourense, José Luis Jiménez, alertó también de que estos test “no tienen valor para la toma de decisiones clínicas”. “No tienen suficiente sensibilidad ni especificidad para considerarlas un estudio con valor epidemiológico”.

De la misma forma, distintos colectivos de enfermería protestaron contra esta decisión de la Xunta que tildan de “fiasco” cuestionando su fiabilidad y su valor como estudio epidemiológico.

No obstante, los farmacéuticos orensanos valoran positivamente la experiencia que finalizará el 4 de diciembre, fecha en la que se harán públicos los datos del estudio. El Colegio Oficial de Farmacéuticos de Ourense destaca que 52 farmacias se han sumado “de forma altruista” a la campaña con la aportación de recursos humanos y materiales de protección.

Ante cualquier positivo, el farmacéutico redirige al cliente al teléfono Radar Covid del Servicio Galego de Saúde, en el que un médico le indica si debe someterse a una PCR. / CRISTINA HUETE

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