La crisis del coronavirus

“Una vacuna efectiva es el principio del final, pero no el final”

La viróloga Isabel Sola asegura que es “muy buena noticia” que la inmunización de Pfizer alcance el 90%, aunque los resultados son preliminares

Isabel Sola, investigadora del Centro Nacional de Biotecnología (CSIC).
Isabel Sola, investigadora del Centro Nacional de Biotecnología (CSIC).Álvaro García

Isabel Sola (Pamplona, 53 años), viróloga del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), es una de las investigadoras en vacunas más reconocidas de España. Cree que el anuncio de Pfizer de que su inmunización frente al coronavirus tiene una efectividad del 90% es una “muy buena noticia”, pero matiza que todavía hay mucho por conocer: hasta el momento los detalles no han sido publicados, así que tiene que basarse en las declaraciones de los portavoces de la compañía para opinar.

Pregunta. ¿Qué quiere decir que la vacuna tiene una efectividad del 90%?

Respuesta. Es un resultado provisional: se van haciendo evaluaciones intermedias de cada ensayo para ver cómo va la cosa y decidir si se cancela. Se podría parar porque no hace nada, porque causa problemas o porque se descubre que es realmente eficaz y no es ético seguir vacunando a personas con placebo sabiendo que hay algo claramente mejor. En una revisión prevista en el ensayo han detectado 94 casos [94 personas infectadas de las 43.500 que participan en el experimento]. Lo que anuncia Pfizer significa que el 10% de esos positivos estaba en grupo vacunado y el 90% en grupo no vacunado.

P. Entonces no estamos hablando de respuesta inmune, estamos ya hablando de protección real.

R. Los ensayos tienen end-points: diferentes criterios para definir que la vacuna es efectiva. Como todavía no hay nada publicado no me queda muy claro si estos casos se refieren a infecciones leves, moderadas... Por lo que he visto en la declaración de Pfizer van a continuar el ensayo hasta que detecten 164 casos, que es lo que tenían establecido y lo que da la mayor solidez estadística. Ahí van a mirar otros end-points: protección frente a enfermedad severa, duración de la protección... La producción de anticuerpos ya la midieron y vieron que esta candidata induce a anticuerpos neutralizantes muy variados y a respuesta T [de los linfocitos]. Ahora han mirado cómo todo eso se traduce en una protección y han concluido que es del 90%.

P. ¿Le ha sorprendido?

R. Me ha sorprendido la cifra de 90%, que es muy positiva. Todos estamos pensando en algo menor. Incluso la FDA (la reguladora de medicamentos en Estados Unidos) había fijado el umbral mínimo [para autorizarla] en un 50%. Así que un 90% es un número grande. Pero de momento, esos 94 casos son un conjunto de datos relativamente pequeño. Hay que continuar, pero es una sorpresa positiva: primero que un candidato a vacuna de coronavirus demuestre esta efectividad y luego la novedad del modelo: es RNA mensajero en nanopartículas lipídicas, algo que no se había usado y que de alguna forma valida su potencial.

P. ¿En qué consiste?

R. La idea es la misma que la de Moderna [otra de las empresas que tienen ultimada una vacuna]: un RNA mensajero es una molécula que cuando entra en la célula es reconocida por la maquinaria de traducción de expresión de proteínas y nuestras células empiezan a producir la proteína de las espículas, que es la principal inductora de los anticuerpos neutralizantes. Estas moléculas de RNA hay que vehiculizarlas, porque son muy sensibles; se degradan en medio externo. La forma es protegerlas con estas nanopartículas lipídicas, que son un envoltorio que recuerda a membranas de las células. Cuando estas nanopartículas llegan a una célula, por ese parecido se fusionan y liberan el RNA mensajero. El RNA le da a la célula el mensaje de que tiene que expresar esta proteína. A partir de ahí se expresa la proteína que alerta al sistema inmune para que se vayan generando los anticuerpos o células T para responder.

P. ¿En qué cambia este anuncio la perspectiva de la lucha contra la pandemia en los próximos meses?

R. Es el principio del final, pero no el final. Si se confirma tendríamos un arma que se ha demostrado efectiva. Después hay que empezar a distribuirla por el mundo, cuanto más masivamente mejor. Pero solo con este candidato a vacuna la empresa no tiene potencial para vacunar a todo el mundo. Es importante que sigan adelante otros candidatos para diversificar estrategias. Esta es la primera y el resultado es muy prometedor, pero es necesario saber más cosas: ver cuánto tiempo dura la inmunidad que proporciona, a qué tipo de población protege, si funciona con los más vulnerables o si va a hacer falta para ellos otra formulación. Es una excelente noticia, que da optimismo, pero no quiere decir que todo lo demás deba pararse.

P. Para articular una estrategia de vacunación se tendrá que conocer a qué personas puede beneficiar y a cuáles no.

R. Normalmente en un ensayo clínico todo está estratificado, se incluyen grupos con diferencias de edad, raza, sexo, población suficientemente heterogénea. Habrá que ver cuando liberen resultados que se puedan fraccionar. Requerirá un análisis pormenorizado. Hay que recordar que todavía están pendientes ellos de dejar un tiempo, la tercera semana de noviembre, para que se cumplan los dos meses de evaluar la seguridad, descartar aspectos adversos. También hay que observar esto. Y dependiendo de esos resultados entiendo que a la hora de distribuir y administrar vacuna se tendrá en cuenta. Si a partir de los datos no se ve efectividad suficiente en el grupo de mayores no sería prudente administrárselo a ellos y habría que esperar a tener candidatos que hayan demostrado seguridad y eficacia para ellos. Para las primeras dosis supongo que cada país establecerá sus criterios: si irán a sanitarios, profesiones esenciales, personas vulnerables.

P. ¿Cuándo podremos ver vacunaciones masivas, si todo va bien?

R. La compañía ha dicho que en 2020 puede producir 50 millones de dosis, que son 25 millones de personas inmunizadas, porque hacen falta dos inyecciones. Y en 2021, hasta 1.300 millones. Dependerá de la capacidad productiva, los preacuerdos con los países. Habrá que ver cada caso y es fundamental el dato de en qué grupos de edad se ha mostrado efectiva.

P. Con esos datos, a España llegarán en principio muy pocas, no marcará una gran diferencia pronto.

R. A España muchas no van a llegar. Los números que hay son relativamente pequeños. La fabricación tiene un proceso, necesitas las materias primas, que no sé quién las produce, hasta qué punto pueden ser limitantes...

P. ¿No puede Pfizer hacer subcontratas para acelerar el proceso?

R. Esas fórmulas existen. Puede licenciar o subcontratar. Pero hay que pensar en que exista la capacidad para hacer esto. Es una tecnología nueva, que no se había empleado. Quizás no hay tantas grandes compañías que tengan esta tecnología.

P. ¿La noticia da esperanzas a otras vacunas?

R. El mundo de RNA como candidato a vacuna es una apuesta nueva. De hecho, Moderna utiliza una tecnología similar a esta. Tiene la ventaja de que es muy seguro, es RNA, no un organismo, es una molécula perfectamente definida con un envoltorio lipídico. El que sea muy efectivo y seguro abre la puerta a utilizarlo frente a otras muchas cosas. De hecho, Moderna, que es de la que primero se habló con este tipo de vacunas, había empezado a desarrollar esta estrategia para aplicarlo en cáncer. Otros productores decían que su éxito era doble: no solo colocar una vacuna frente al coronavirus, sino que de alguna forma daba luz verde a su propuesta inicial de usarlo en casos de cáncer.

P. Esta vacuna necesita temperaturas extremadamente bajas para conservarse. ¿Esto puede ralentizar su distribución?

R. Sí. Las moléculas de RNA son muy delicadas. Un centro de salud convencional no suele disponer de congeladores de 70 grados bajo cero, que es donde normalmente se conserva. No sé si habrá otra forma de conservación a 20 bajo cero, que son los congeladores habituales. Tener que recurrir a congeladores de -70 puede complicarlo todo.

P. ¿Esta tecnología produce menos efectos secundarios que otras?

R. No se sabe el impacto a largo plazo. Pero el hecho de que no sea adenovirus, que no sea el virus de la viruela, que no sea ningún virus, en principio reduce las posibilidades de que haya efectos asociados, de que estés poniendo una molécula viral que puede llegar al genoma. Los RNA no pueden integrarse en genoma de célula, esa parte del riesgo no existe.

P. ¿Qué les diría a las personas reacias a vacunarse?

R. Sabemos que la vacunación es la forma más efectiva de combatir cualquier enfermedad infecciosa. Hay muchas vacunas que llevan decenas de años que han demostrado seguridad y efectividad. Esta es nueva. La gente puede tener miedo a lo desconocido. Pero por mucho que parece que se ha hecho de forma más rápida de lo habitual, es porque se ha hecho con un esfuerzo enorme. Se han superpuesto fases de ensayos, pero con una transparencia que hasta ahora no se había visto. Se están poniendo a disposición del público protocolos, resultados de los ensayos y podremos revisar los datos para ver si efectivamente es efectiva y segura. Solo en el caso de que sea así se dará su aprobación. Si se le da es porque ha cumplido lo exigible en eficacia y seguridad y esto tiene que ser una tranquilidad.

P. ¿Cómo va la vacuna que están desarrollando en el CSIC?

R. En las próximas semanas queremos hacer un ensayo preclínico en un modelo de ratón humanizado para ver la eficacia que tiene. Es un paso crítico. Esperemos que las cosas sigan adelante. Todavía hay espacio para otros candidatos a vacuna. El desarrollo de otras tiene que continuar.

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