La crisis del coronavirus

Los expertos dudan sobre la viabilidad de que España empiece a vacunar en diciembre

El Gobierno espera la llegada de tres millones de dosis para finales de este año

Una empleada trabaja en la vacuna de la Universidad de Oxford en el Hospital Churchill de Ofxord (Reino Unido).
Una empleada trabaja en la vacuna de la Universidad de Oxford en el Hospital Churchill de Ofxord (Reino Unido).Steve Parsons-PA/POOL supplied b / GTRES

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció este lunes que la primera de las vacunas en desarrollo que llegará a España, la impulsada por la Universidad de Oxford y la farmacéutica AstraZeneca, podrá empezar a administrarse antes de que termine el año. “Esperamos que en el mes de diciembre podamos empezar a vacunar a una parte de la población en España”, dijo Sánchez. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, se sumó al optimismo del presidente y añadió que el país podrá contar antes de fin de año con tres millones de dosis, la parte que le corresponde según su población de los primeros 30 millones de unidades que los Estados miembros de la UE adquirirán de forma conjunta.

La de la Universidad de Oxford es una de las vacunas que ya están en fase 3 de desarrollo, lo que significa que ha quedado acreditada su seguridad y se comprueba su eficacia entre grandes grupos de población. Los expertos se muestran confiados en que este y otros proyectos en marcha acaben saliendo adelante, aunque se muestran mucho más cautos sobre cuándo van a poder ser inmunizados grupos significativos de la población.

“Algunas dosis puede ser que lleguen este mismo año, pero para que podamos ver una campaña de vacunación que tenga un impacto sobre la población deberemos esperar al primer trimestre de 2021”, afirma Amos García, presidente de la Sociedad Española de Vacunología. García no duda en afirmar que la vacuna mencionada por Sánchez “pinta bien”. “Ya está siendo probada en 10.000 personas y los primeros resultados son prometedores”, añade.

Pedro Sánchez, entrevistado en 'La hora de La 1'. En vídeo, el presidente espera que en diciembre se empiece a vacunar a una gran parte de la población.(RTVE)

“Excesivamente optimista”

“Los primeros resultados parciales de los ensayos en fase 3 llegarán en octubre o en noviembre. Decir que se puede empezar a vacunar en diciembre me parece una previsión excesivamente optimista. Ese escenario es más un deseo político que una realidad científica”, opina Rafael Vilasanjuán, un analista del Instituto de Salud Global de Barcelona que además es miembro de la junta directiva de Gavi, una alianza de Gobiernos, empresas e instituciones para mejorar el acceso mundial a la vacunación.

Pere Godoy, presidente de la Sociedad Española de Epidemiología, también califica de “buena noticia” los progresos logrados con algunas vacunas, aunque considera necesario ser “cautos”. “Son vacunas nuevas de las que aún se desconocen muchas cosas, como su efectividad a medio y largo plazo. También pueden tener efectos secundarios que solo afloran cuando son administradas a grandes bolsas de población, pero no en los ensayos clínicos”, añade Godoy. Este se muestra preocupado porque un “excesivo optimismo pueda llevar a relajar las medidas de prevención” entre los ciudadanos.

El Ministerio de Sanidad empezará ahora a negociar con comunidades autónomas y sociedades científicas “para abordar todos los aspectos de la vacunación”, explicó este lunes un portavoz de este departamento. Como recordó este lunes también el coordinador de emergencias, Fernando Simón, serán los “colectivos más vulnerables”, como los mayores de 65 años y personas con patologías previas, “los primeros en ser vacunados”. También los “trabajadores del sector sanitario y sociosanitario”, aunque más allá de ahí aún quedan muchos detalles por concretar. Este miércoles está previsto que este asunto se aborde en el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, en el que están representadas todas las comunidades autónomas y donde el Gobierno pretende consensuar una estrategia de vacunación.

La directora general adjunta de Salud de la Comisión Europea, Sandra Gallina, afirmó este lunes en el Parlamento Europeo que “serán los Gobiernos los que decidirán a quién se va a vacunar antes”. “Esperamos con esta cartera de vacunas cubrir a toda la población”, añadió en referencia a los acuerdos alcanzados por Bruselas con varias compañías farmacéuticas, informa Álvaro Sánchez. “Nuestro criterio es que sean los que trabajan en el ámbito de la salud y los mayores de 65 años porque es la población que corre más riesgo. Esas son las recomendaciones, pero es competencia nacional y por eso no podemos ir más allá”, concluyó.

La Comisión ya tiene acuerdos preliminares para comprar 1.105 millones de dosis de cinco vacunas experimentales diferentes contra la covid: 300 millones de la candidata de Oxford, otros 300 millones de la desarrollada por la multinacional francesa Sanofi y la británica GSK, 225 millones del prototipo de la alemana Curevac, 200 millones de la opción de la empresa estadounidense Johnson & Johnson y 80 millones de dosis de la también estadounidense Moderna. Todas estas vacunas experimentales han ofrecido resultados esperanzadores hasta la fecha, pero ninguna ha demostrado todavía que funciona.

Prototipos

En el mundo hay al menos 176 vacunas experimentales contra la covid y 34 de ellas ya se están probando en humanos, según el registro de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los prototipos deben pasar por tres fases: una primera etapa, con decenas de voluntarios sanos, para descartar efectos graves; una segunda, con centenares de personas, para evaluar la respuesta inmune inducida, ajustar la dosis y confirmar la seguridad; y la llamada fase 3, en la que la vacuna experimental debe demostrar que es segura y eficaz en un ensayo con decenas de miles de personas durante meses.

Ocho prototipos ya están en la fase 3. Precisamente, el más avanzado es el de la Universidad de Oxford, con resultados prometedores en un primer ensayo con mil personas publicado en julio. Los investigadores británicos están llevando a cabo las últimas pruebas con 50.000 personas en el Reino Unido, Brasil, Sudáfrica y EE UU. Otra de las vacunas experimentales más destacadas es la de la empresa estadounidense Moderna y los Institutos Nacionales de la Salud de EE UU, basada en el material genético del coronavirus. Una alianza formada por la alemana BioNTech, la estadounidense Pfizer y la china Fosun Pharma también ha llegado a la fase 3 con una vacuna similar a la de Moderna.

China es el país con más candidatos en la recta final de los ensayos clínicos. La dictadura de Xi Jinping autorizó a finales de junio una vacuna experimental para uso militar, la elaborada por la empresa china Cansino Biologics y el propio ejército del país asiático. Además de este prototipo, basado en un adenovirus del resfriado común, las instituciones chinas ultiman otros tres candidatos, desarrollados a partir de coronavirus inactivados. Y Rusia ha sido el último país en sumarse a los ensayos en fase 3, con una vacuna experimental que ha mostrado datos alentadores en una primera prueba con 76 personas, aunque la mayor parte eran hombres jóvenes y deportistas, un grupo muy diferente de la población de mayor riesgo.

Los resultados de estos ensayos de fase 3 determinarán la estrategia a seguir. La OMS alertó el 27 de agosto de que autorizar una vacuna poco eficaz —que por ejemplo solo protegiese al 20% de los vacunados— podría incluso “empeorar” la pandemia, al crear una equivocada sensación de inmunidad que hiciera que la población y las autoridades abandonasen otras medidas preventivas.

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