La comunidad educativa, contra una vuelta al cole en Madrid que “pone en peligro” a profesores y alumnos

Sindicatos, directores y padres denuncian que el Gobierno regional pretende iniciar el curso "como si no hubiera pasado nada", con las mismas ratios y plantillas y sin obras en los centros

El Gobierno de Madrid ha plasmado su plan para el regreso a las aulas en tres tandas de instrucciones que, a juicio de los directores de instituto, son “imposibles de cumplir”. CC OO, que las tilda de “ilegales, temerarias y escandalosas”, las ha recurrido y pide medidas cautelares. Los colegios reclaman “más recursos humanos y materiales” para asumirlas y los padres critican su falta de concreción. En resumen, todo el sector público demanda una rectificación que, de no producirse, conduciría a un plante en septiembre, con movilizaciones y hasta el run run de una huelga que nadie descarta.

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Madrid school community criticizes ‘reckless’ reopening guidelines

La principal crítica es que el Gobierno regional, que plantea cuatro escenarios, pretende volver “como si nada hubiera pasado”. “La prueba es que el escenario I de covid controlado en el que nos situamos en septiembre es el mismo que el IV en el que no hay covid. Es un desastre, es inaceptable y es irresponsable. Se está poniendo en riesgo la salud de profesores, alumnos y familias”, asegura Esteban Álvarez, de la Asociación de Directores de Institutos Públicos, que subraya su “profundo desacuerdo” con unas instrucciones “en las que todo es mentira salvo alguna cosa”. Los directores, que redactaron un manifiesto en el que no se hacen responsables de lo que pueda ocurrir que publicarán si lo ven necesario, se preguntan si “la Comunidad ha firmado un decreto con el fin de la covid” y ellos no se han enterado.

Alumnos de 2º de Bachillerato del colegio Alameda de Osuna, este junio.
Alumnos de 2º de Bachillerato del colegio Alameda de Osuna, este junio.

Isabel Galvín, de CC OO Madrid, augura “consecuencias catastróficas en términos de vulneración del derecho a la educación y de aumento de las desigualdades”, por lo que estudia acudir también a la vía penal y anuncia movilizaciones e incluso huelga. “Hay mucho enfado, mucha preocupación y un rechazo unánime. Se requiere una respuesta de la sociedad, a la que lanzamos un SOS porque se nos quiere abandonar a nuestra suerte”, reclama Galvín. El rechazo de Ricardo Marchand, de UGT, también es “frontal” y tampoco descarta la huelga “como último recurso”. Denuncia que las instrucciones generales son “un corta y pega de otros años, entran en contradicción con las sanitarias y no hacen alusión a la adaptación de los currículos para recuperar lo perdido el curso anterior”.

Óscar Martín Centeno, del Consejo de Directores de Colegios de Madrid, también censura unas recomendaciones “muy ambiguas” que dejan “toda la responsabilidad a los directores”. A su juicio, si el escenario I tiene nubarrones, el II “no es viable”. “Vamos a pasar del presencial a casa porque, aunque contratara una cantidad ingente de profesores, no hay espacio para 20 alumnos por clase”, advierte.

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Comedor del colegio público San Bartolomé, en Fresnedillas de la Oliva (Madrid).
Comedor del colegio público San Bartolomé, en Fresnedillas de la Oliva (Madrid).Andrea Comas

Los concertados rebajan el nivel de la crítica y hablan de preocupación. José Antonio Poveda, de Escuelas Católicas, que representa al 67% del sector, considera que la Comunidad está siendo “realista” y no entra a valorar unas instrucciones que, a su juicio, cumplen con lo marcado por el Gobierno central. “Es una vuelta relativa, no absoluta, a la normalidad y un gran reto organizativo, pero hay que buscar soluciones. La alternativa es quedarse en casa”, zanja Poveda, que reclama una partida excepcional para adaptar los centros y que admite que no todos podrán asumir la fase 2. Fernando Fernández, de la Unión de Cooperativas de Enseñanza de Trabajo Asociado ―el 25% de los concertados―, hace una “crítica moderada” y ve que el escenario I “difícil, pero hay que asumirlo”. En cambio, el II es “pavoroso”. “Si en el I vemos 10 problemas, en el II saltamos a 100”.

Las mayores pegas de Carmen Morillas, de la FAPA Francisco Giner de los Ríos, son la “falta de concreción” de las instrucciones y que no haya “una sola directriz a las ampas”. “¿Qué pasa con las familias que participan activamente en los centros, con los desayunos y las extraescolares, que gestionamos mayoritariamente?”. Tampoco le convence, por la brecha digital y por la conciliación, que “parte del horario” de ESO y Bachillerato se vaya a impartir online o incluso un día completo en el escenario I ni que en el II “se elimine el recreo o den un tupper para comer en casa”.

Estas son sus principales dudas y preocupaciones:

Mismas ratios. Con las mismas ratios del curso pasado, sindicatos y directores detectan un aumento de alumnos. “El resultado: más masificación. Los grupos serán iguales o incluso mayores, con hasta 28 alumnos en Infantil y Primaria, de 30 a 35 en Secundaria y 35 a 39 en Bachillerato. Muchos grupos se están cerrando de inicio con el aumento del 10% que se permite de forma excepcional”, denuncian. “Las ratios medias están por debajo de los máximos”, replica la consejería. “El quid de la cuestión es que el ministerio permite estas ratios”, pone el dedo en la llaga la concertada.

Misma plantilla. Los centros contarán con “los mismos profesores que el curso pasado en el mejor de los casos”, constata CC OO con los cupos en la mano. “Pero en muchos institutos hay importantes recortes. Está muy generalizada la supresión de profesores para necesidades especiales y para alumnos vulnerables”, apunta el sindicato, que ve “imposible organizar grupos de refuerzo”. La Comunidad lo niega y asegura que “para el inicio del curso se incrementarán los cupos para atender el incremento de alumnos y de aulas”. Como todos los años, serán 600 nuevos profesores y maestros. Pero Andalucía ha anunciado una contratación extraordinaria de 6.260 docentes y Cataluña, de 5.000. Madrid solo plantea contratar a 3.500 personas, entre personal docente y no docente, en el segundo escenario.

Desinfección de manos a la entrada a clase, el pasado junio en el colegio San Sebastián de El Bolao.
Desinfección de manos a la entrada a clase, el pasado junio en el colegio San Sebastián de El Bolao.SANTI BURGOS

Menos presupuesto. El consejero, Enrique Ossorio, advirtió de que será muy restrictivo. “A estas alturas de año no es posible cifrar el presupuesto del año que viene”, se limita a responder la consejería. UGT considera “completamente imposible adecuar los centros sin más dinero”. Todos preguntan por los 290 millones extra del Gobierno central. “Irá a la adquisición de dispositivos, obras, limpieza, mejora de EducaMadrid, formación en nuevas tecnologías, convenios con ayuntamientos, contratación del profesorado y el plan de refuerzo”, indica la consejería sin desglosar. Mientras, los directores tienen “20 litros de gel y 200 mascarillas, ni para un día” y, con solo el 40% de sus fondos, tienen que adquirir felpudos higiénicos, mamparas, dispensadores de gel, papeleras con pedal...

Prohibido hacer obras. “Se efectuará un estudio de los espacios existentes en los centros, no llevándose a cabo ninguna obra o reforma salvo en casos excepcionales, que deberán ser justificados y comunicados”, dice el texto. La consejería niega haber vetado las obras. “El propio Ejecutivo va a llevarlas a cabo en colegios e institutos durante el verano”. ¿Son ya previstas o extraordinarias, en cuántos centros y de qué envergadura? No hay respuesta.

Cómo evitar aglomeraciones. La Comunidad pide que se adopten “medidas para evitar aglomeraciones”, con una “entrada y salida por puertas diferenciadas” y “flujos de circulación” por todo el centro y que garanticen “una distancia de al menos 1,5 metros″. Para los directores de instituto, en los colegios “es más sencillo” tener grupos estanco porque “entre dos profesores cubren el 80% del horario”. Pero en ESO y Bachillerato, donde hay 200 alumnos por profesor, seis cambios de docente por alumno al día y un constante intercambio por las optativas, la palabra burbuja suena a chiste. “Las instrucciones lo único que garantizan son las aglomeraciones”, asegura Álvarez, que habla de 200 alumnos en un pasillo de 60 metros cuadrados o de 500 en un hall de 150 donde “lo imposible es no tocarse”. Los directores de los colegios también opinan que va a ser “imposible evitarlas”.

Limpieza. En las instrucciones figura una limpieza completa diaria ―el ministerio habla de tres― y varias veces los baños, así como asear, desinfectar y ventilar espacios comunes y puestos de trabajo compartidos cada vez que se usen. “Cada centro requeriría un zafarrancho permanente. Si no se doblan los contratos actuales, no podemos”, dicen los directores. “La Comunidad ya ha comenzado con los cambios de los contratos de los institutos y ha comunicado a los ayuntamientos que deberán reforzar la limpieza de los colegios”, asegura la consejería.

Quién será el coordinador covid. CC OO denuncia que “la Comunidad atribuye a los directores responsabilidades sanitarias que no les corresponden y para las que no están cualificados”. Las instrucciones exigen que un miembro del equipo directivo sea coordinador covid-19, una función que asumiría, en caso de tenerlo, el personal sanitario adscrito al centro. El problema es que solo hay 465 enfermeros, según la consejería. Sindicatos y directores afirman que solo tienen 30 institutos de un total de 300 y unos 420 colegios públicos de los 1.891 existentes, mientras que no hay datos de los 558 concertados y de los 1.201 privados. Padres, sindicatos y docentes reclaman una por centro. “No se nos puede pedir que activemos protocolos sanitarios”, se echan las manos a la cabeza.

Qué pasa en el comedor. Para los colegios, es el gran problema porque sobran la mitad de los niños al reducirse el aforo. La única solución para los públicos “sería cambiar la jornada partida por la continua”, lo que permitiría ampliar a cuatro los turnos. En la actualidad, la continua solo es común en los centros del este. Los concertados hablan de usar las aulas para comer.

Varios alumnos, en el colegio San Sebastián de El Bolao el pasado junio.
Varios alumnos, en el colegio San Sebastián de El Bolao el pasado junio.SANTI BURGOS

El transporte escolar. De los 1.200.000 alumnos madrileños, 20.000 usan transporte escolar. En el curso pasado había 1.919 vehículos para 850 rutas de 200 centros. Este año, lo mismo, ya que la Comunidad no ve necesario aumentar rutas. Los autobuses irán al 100% de su capacidad, eso sí, todos con mascarilla a partir de 6 años. Los directores denuncian que los alumnos de los grupos burbuja empezarán su jornada mezclados con el resto.

Cómo actuar ante un caso sospechoso. Las instrucciones afirman que no acudirán a clase ni estudiantes ni docentes con síntomas compatibles con la covid-19. “Pero, ¿qué niño de infantil o primaria no tiene tos en invierno, febrícula, congestión nasal o dolor de garganta?”, replican los directores, qué no saben qué hacer si surgen síntomas durante la jornada. Las instrucciones solo dicen que se conducirá al alumno a “un espacio separado de uso individual”, se le colocará una mascarilla a él y a quien lo cuide y se contactará con la familia o, si es grave, con el 112. “Pero quién determina si puede ser covid o su gravedad, dónde los metemos si hay 20 sospechosos, el menor al que se aísla con quién se queda, y con su clase qué hacemos, nada, los mandamos a todos a casa hasta saber si lo tiene o cerramos todo el colegio?”.

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Victoria Torres Benayas

Redactora de la sección de Madrid, también cubre la información meteorológica. Licenciada en Periodismo por la Universidad de Navarra, cursó el máster Relaciones Internacionales y los países del Sur en la UCM. En EL PAÍS desde el año 2000, donde ha pasado por portada web, última hora y redes, además de ser profesora de su escuela entre 2007 y 2014.

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