Violencia de género

Un hombre mata a su esposa y a sus dos hijos menores en su vivienda en Úbeda

La mujer no había presentado denuncia por violencia de género contra su agresor, trabajador en una cooperativa agraria. Uno de los menores trató de huir

Un agente de la policía nacional corre una cortina en la vivienda del suceso en Úbeda (Jaén), este domingo.
Un agente de la policía nacional corre una cortina en la vivienda del suceso en Úbeda (Jaén), este domingo.Chencho Martínez

Es una expresión brutal de violencia. Un hombre que asesina a puñaladas a su mujer y a sus hijos, de 12 y 17 años. Ha ocurrido a primera hora de este domingo en Úbeda (Jaén) y la principal hipótesis de los investigadores es que se trata de un caso de violencia de género. Tras el crimen, él se suicidó.

“Ha sido algo dantesco”. Sonia, una vecina de la plaza Palma Burgos de Úbeda narraba, aún con la voz temblorosa, su sensación al oír el impacto de un hombre tras lanzarse al vacío desde un cuarto piso, casi enfrente de su casa. No eran aún las ocho y media de la mañana cuando los vecinos de esta barriada se sobresaltaron al ver el cadáver que yacía sobre la vía pública. Era el cuerpo de Francisco Javier, de 52 años, que se suicidó tras matar a María Belén, su mujer, que tenía 46, y a sus dos hijos. Poco después de conocerse el triple asesinato, la subdelegada del Gobierno en Jaén, Catalina Madueño, ha asegurado que se trataba de un caso de violencia de género.

La ventana de la casa, con restos de sangre, daba cuenta este domingo del horror vivido horas antes. Cuando la Policía Nacional llegó, lo primero que encontró fue el cadáver del hombre, semidesnudo, tendido sobre la plaza. Al acceder al domicilio donde esta familia vivía de alquiler, los agentes hallaron malherido en el rellano al mayor de los hijos. Había intentado huir tras ser apuñalado, pero falleció poco después de ser trasladado al hospital San Juan de la Cruz. En el salón estaba el cuerpo sin vida de la madre, con varias heridas de arma blanca, y en un dormitorio, el del hijo pequeño, también muerto a cuchilladas.

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La familia vivía en Úbeda desde el comienzo del curso escolar, ha explicado este domingo la alcaldesa, Antonia Olivares. El hijo mayor estudiaba primero de Bachillerato en la Escuela de Arte Casa de las Torres de Úbeda, informa Efe. El pequeño, en el Colegio San Sebastián de Córdoba. La familia no era muy conocida en el barrio. Procedían de la vecina localidad de Villacarrillo, de donde era originario el padre, que trabajaba en una cooperativa agraria de un pueblo próximo. La alcaldesa ha dicho que no tenían constancia de denuncias previas de la mujer, tampoco de que la familia hubiera acudido a los Servicios Sociales municipales. “Es un crimen horroroso que nos tiene consternados a todos”, ha afirmado. La consejera de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación, Rocío Ruiz, ha informado de que María Belén tampoco había recibido asesoramiento previo por parte del Instituto Andaluz de la Mujer ni en la red de Centros Municipales de Información a la Mujer. Como María Belén, la mayoría de las víctimas no denuncia. Así ha ocurrido con el 85% de las asesinadas este 2020, según datos de la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género.

El Juzgado de Instrucción número 2 de Úbeda ha decretado este domingo el secreto de sumario. Pero de confirmarse que fue un crimen machista, esta mujer, natural de la pedanía baezana de Las Escuelas, se convertirá en la quinta mujer asesinada por sus parejas o exparejas desde que se decretó el estado de alarma. Su nombre será el 21º en la lista de las víctimas que se ha cobrado 2020, la número 1.054 desde 2003, cuando comenzaron los registros. Sus hijos elevarán a tres la cifra de menores asesinados por violencia machista en lo que va de año; 37 desde 2013.

Nivel alto de violencia

“Desde 2013 ha habido 21 homicidios de menores por violencia de género cuyo asesino se suicidó”, explica Miguel Lorente, profesor de la Universidad de Granada y ex delegado del Gobierno para la Violencia de Género. “El crimen de Úbeda es terrible. El nivel tan alto de violencia lo hace excepcional”, añade. “No es frecuente matar a dos hijos, y uno de ellos tenía 17 años, en términos de fuerza como un adulto. Esto refleja el nivel de ira, un componente alto de odio”, apunta. “Ha existido siempre. El agresor destruye todo, asesina a la mujer, a los hijos y se suicida”, lamenta Lorente. “Lo que sí hemos detectado es un aumento de casos en que el agresor mata a los niños y no a la madre, para que ella tenga que vivir con ese daño, con esa cicatriz que no se borra”, prosigue. “El 10% de nuestra infancia vive en hogares que sufren violencia machista, según la macroencuesta de la Delegación de 2011. Son más de 800.000 niños, y de ellos 500.000 sufrían ataques directos”, ha indicado Lorente.

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“Hace falta sensibilizar a la sociedad para que nadie deje pasar una situación conocida de posible maltrato. Y la justicia tiene que cambiar y mucho, debe dar confianza a las mujeres para que denuncien sabiendo que podrán resolver el problema. Hacen falta unidades de valoración forense, que se suspendan las visitas cuando haya condena por violencia machista [ahora decide el juez en cada caso]”, reclama Altamira Gonzalo, vicepresidenta de la asociación de mujeres juristas Themis, que pedía que se cumplieran las medidas del pacto de Estado contra la Violencia de Género. “Lo de este domingo es la máxima expresión de violencia machista. El máximo daño: o yo o la nada. Mata a todos y se mata”, añade.

“Los niños y niñas son considerados víctimas directas de violencia de género desde 2015. Y desde el año pasado se les tiene en cuenta en los protocolos para la valoración policial en estos casos”, explicaba ayer Carmela del Moral, responsable de Políticas de Infancia de Save the Children, que reclamaba hacer más hincapié en la prevención, así como más protección. “La violencia causa problemas en el desarrollo emocional, a la hora de relacionarse con iguales, sufren alteraciones del sueño, fracaso escolar, ansiedad, depresión...”, enumera esta experta. “Crímenes como este demuestran que los niños y niñas comparten el riesgo con su madre. Son víctimas directas”, abunda Marisa Sotelo, directora de la Fundación Mujeres, que gestiona el fondo de becas Soledad Cazorla, para menores víctimas de violencia de género. Por ello los expertos piden medidas para detectar el rastro de la violencia. Porque siempre hay un rastro, dicen. En el caso de María Belén y sus hijos se llegó tarde.

El 016 es el número de atención a las víctimas de violencia de género. No deja huella en la factura, pero hay que borrarlo del registro de llamadas. Los menores también pueden dirigirse al teléfono de la Fundación Anar (900 20 20 10). Además, las mujeres en riesgo pueden enviar un mensaje de alerta por la aplicación para móviles Alertcops, que activa una geolocalización que recibirá la policía. También está disponible un sistema de chat de asistencia psicológica (en los teléfonos 682 91 61 36 y 682 50 85 07).

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