La crisis del coronavirus

La inmunidad de grupo queda muy lejos

Varios estudios sitúan la seroprevalencia por debajo del 15%. Los epidemiólogos piden no bajar la guardia con la vigilancia

Un coche de la Policía Local de Sevilla circula entre cclistas, corredores y caminantes junto al río Guadalquivir en Sevilla, el 2 de mayo.
Un coche de la Policía Local de Sevilla circula entre cclistas, corredores y caminantes junto al río Guadalquivir en Sevilla, el 2 de mayo.paco puentes

La inmunidad de rebaño frente al coronavirus llegará con la vacuna o no llegará. Al menos, no en esta ola epidémica. Aunque el estudio de seroprevalencia del Gobierno, el que dará la imagen más real de la seroprevalencia del SARS-CoV-2 entre la población española, todavía no tiene sus primeros resultados preliminares, todos los trabajos que se han hecho hasta la fecha apuntan en la misma dirección: solo una pequeña porción de la ciudadanía ha generado anticuerpos contra el patógeno.

"Todavía tenemos datos muy preliminares, pero todo indica que estará entre un 5% y un 15%, con mucha variación por zonas", asegura Alberto Infante, experto en salud pública. Varias investigaciones han dado pistas de estas cifras. En Cantabria un estudio preliminar apuntaba a un 6% de población inmunizada y otro hecho en un barrio de Barcelona, al 5%. En Galicia, donde la Xunta está haciendo su propia encuesta de seroprevalencia, los médicos apuntan a que se han encontrado anticuerpos en menos del 1% de la población.

Los primeros estudios que se han hecho en Europa muestran en su mayoría cifras por debajo del 5%, según el Centro Europeo de Control de Enfermedades: un 1,9% en Dinamarca, un 3,4% en Helsinki, un 3% en Oise (Francia), un 3,2% en Holanda, un 1% en Escocia, un 2,8% en Santa Clara (California). En lugares donde la enfermedad se ha propagado más, los porcentajes suben al 14% de la municipalidad de Gangelt (Alemania), y hasta el 21% de la población, según un estudio en Nueva York. En cualquier caso, siempre muy lejos del 60% que los expertos aseguran que es el mínimo para que se produzca protección de grupo; esto es, que haya tanta gente protegida que el virus no tenga por dónde circular y no sea una amenaza.

En hospitales se están encontrando tasas más altas. "Son entornos muy sesgados, porque sabemos que buena parte de las infecciones se están produciendo allí", explica Jesús Molina Cabrillana, miembro de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene.

El centro de investigación ISGlobal y el hospital Clínic de Barcelona analizaron el estado serológico de 578 profesionales del centro sanitario barcelonés. En total, un 11,2% mostró evidencia de la infección, ya sea a través de PCR o de la prueba serológica. “Era una cifra menor de la que esperábamos. Pero es verdad que el Clínic estaba más preparado y quizás no hubo tanta falta de equipos de protección”, señala el microbiólogo Alberto García-Basteiro, investigador de ISGlobal.

En un estudio del hospital de Alcorcón se superó el 31%. “Si en colectivos tan expuestos se alcanzan estos valores, es casi seguro que en la población general serán mucho más bajos”, añade Cabrillana.

El equipo de atención primaria (EAP) Sardenya, ubicado en el vecindario barcelonés del Guinardó, también ha realizado un estudio de seroprevalencia con 311 personas de su área de referencia. Tras someter a los participantes a test rápidos para conocer su estado serológico, solo el 5% presentaban anticuerpos contra la covid-19. “Este estudio puede ser representativo de la seroprevalencia en el barrio, pero no se puede extrapolar a toda la ciudad de Barcelona porque hay barrios muy diferentes. En caso de rebrote, el efecto de protección de las personas por anticuerpos no será alto”, explica el director del EAP Sardenya, Jaume Sellarés. Las pruebas serológicas se realizaron entre el 21 y el 27 de abril y la mayoría de los participantes estaban asintomáticos.

En Galicia, la Xunta también ha puesto en marcha un controvertido estudio de seroprevalencia con 100.000 personas. Ya se han hecho pruebas a 50.925. Aún no han trascendido los resultados preliminares, pero, según la Asociación Galega de Medicina Familiar y Comunitaria (Agamfec), la inmunidad ronda el 1%. “Esto te hace sospechar que la frecuencia es baja o los test no detectan lo que tendrían que detectar”, apunta Carlos Eirea, médico en Bueu (Pontevedra) y vicepresidente de Agamfec.

La organización ha reclamado que se paralice el estudio de seroprevalencia iniciado por la Xunta de Galicia porque los profesionales ni siquiera conocen el planteamiento de la investigación. “Es un estudio fantasma. No hay información del estudio, ni de su planteamiento, ni del diseño de la muestra, ni de su potencia estadística”, protesta el vicepresidente de la entidad, Carlos Eirea. El facultativo denuncia la carga de trabajo para los equipos de enfermería y critica la “frivolidad” del estudio: “Movilizan ciudadanos, los hacen salir de sus casas y destinan recursos para un estudio del que no pueden sacar conclusiones”. Agamfec reclama que se destinen los test a los centros de salud para poder realizar las pruebas según criterios clínicos. “Mientras se usan test en abundancia para el estudio, en atención primaria no disponemos de la posibilidad de solicitar y hacer test diagnósticos”.

Los expertos consultados ya descartan la inmunidad de grupo a corto plazo. “Yo aspiraría a conseguirla con la vacuna o con la tranquilidad de tener un tratamiento antiviral que evite que la gente se ponga muy enferma y tenga que ingresar. Pero mientras, hay que seguir vigilando todo”, apunta el epidemiólogo Joan Ramon Villalbí. No se puede bajar la guardia: “Hay que ser consciente del desastre que ha habido con el 5% de seroprevalencia. Si se llega a infectar el 60% sería catastrófico", agrega Villalbí. García-Basteiro apuesta por un “aumento gradual lento” de casos, que no colapse los hospitales ni paralice la economía, a la espera de una vacuna de la que se pueda beneficiar mucha gente.

Marcos López Hoyos, presidente de la Sociedad Española de Inmunología, es de la misma opinión y pide mucha cautela en la desescalada: “Habrá que seguir manteniendo la distancia interpersonal, puesto que muy poca gente estará inmunizada”. Lo que tampoco está claro es qué tipo de inmunización se generará. López Hoyos explica que no es igual entre los que han pasado la enfermedad de forma más severa y los que lo han hecho de forma más leve o, incluso asintomática. Estos últimos pueden generar una protección más débil. Para averiguarlo hace falta analizar qué tipo de anticuerpos tienen los pacientes mediante análisis de sangre (los más exactos son los conocidos como ELISA). López Hoyos cree que en el mejor de los casos, la inmunidad puede durar entre dos y cuatro años. “Es imposible saberlo porque no ha pasado el suficiente tiempo desde que esta enfermedad comenzó, pero es lo que nos indican los virus similares que causan SARS y MERS”, añade.

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