La crisis del coronavirus

Italia ordena el cierre de todas las actividades no esenciales

El país anuncia 793 nuevos fallecidos por el coronavirus, un nuevo récord diario, y un total de casi 5.000 muertos y 42.000 contagios

Policías italianos revisan la documentación de un camionero en Fondi, cerca de Roma. En vídeo, fragmento del mensaje del primer ministro italiano, Giuseppe Conte, este sábado. En vídeo, Italia endurece las condiciones del confinamiento. AP | ATLAS

Ante la vertiginosa escalada de contagios y después de tres días consecutivos registrando récord de víctimas del coronavirus –solo del viernes al sábado fallecieron 793 personas que se habían contagiado– el Gobierno italiano ha decidido endurecer aún más las restricciones que había impuesto para tratar de poner coto a la pandemia. A partir de ahora, todas las actividades productivas no esenciales para el funcionamiento del país, como las del sector de la alimentación, la higiene o la sanidad, quedarán cerradas, durante un periodo, por el momento, hasta el 3 de abril.

Mensaje del primer ministro italiano, Giuseppe Conte, en Facebook.

Lo ha anunciado la noche de este sábado el primer ministro Giuseppe Conte a través de un vídeo retransmitido en directo en su página de Facebook, donde también ha confirmado que ha acordado la decisión con sindicatos y empresarios. Seguirán funcionando solamente las factorías y actividades que se ocupen de sectores esenciales como la logística, transportes, fármacos, sanidad, energía o agroindustria. Las tiendas de alimentación y de bienes de primera necesidad seguirán abiertas, así como las farmacias y parafarmacias, sin ninguna limitación de horarios. Además los transportes y los servicios esenciales como los bancos, las oficinas de correos o las aseguradoras seguirán garantizados. “Ralentizamos el motor productivo del país, pero no lo detenemos”, ha dicho Conte, que se ha referido a esta emergencia sanitaria como “la crisis más difícil desde la posguerra de la II Guerra Mundial”.

Con estas medidas, Italia se acerca cada vez más al modelo de cierre total que se ha implantado en la ciudad china de Wuhan, origen del brote. En los últimos días, cada vez más autoridades locales y regionales habían reclamado a Giuseppe Conte que apretara las restricciones porque todavía hay demasiada gente en la calle. También se sumó a las peticiones el personal sanitario que trabaja a destajo en los hospitales, al borde del colapso en el norte del país. Además, el equipo de médicos que ayudó a vencer al virus en China y que desde el jueves asiste a las autoridades italianas en Milán, alertó de que con un confinamiento tan laxo Italia no conseguiría atajar la pandemia.

En todo el país, las cifras son cada día peores que el anterior. Del viernes al sábado fallecieron 793 personas que se habían contagiado de coronavirus, por lo que el número de muertes asciende a 4.825. Es el récord de fallecimientos en un solo día. “Contabilizamos todos los decesos, no distinguimos entre fallecidos con coronavirus y por coronavirus” dijo Angelo Borrelli, el jefe de Protección Civil, en un intento de arrojar cierta prudencia ante unos datos alarmantes. En total, Italia registra 53.578 casos, 4.821 nuevos en el último día, de los que 6.072 han superado la enfermedad, 943 en las últimas 24 horas.

La provincia de Bérgamo, donde vive algo más de un millón de personas, es la más castigada por la pandemia, con 5.154 casos, 500 nuevos en el último día. Solo el viernes murieron 88 personas con coronavirus, según los medios. Todos los alcaldes de esta comarca, 243 en total, de todo tipo de procedencias políticas, enviaron este sábado 21 de marzo una carta conjunta al primer ministro Giuseppe Conte y al gobernador de la región de Lombardía, Attilio Fontana, para reclamar que se endurezcan las restricciones, una petición atendida por Conte horas después. “Ha llegado el momento de parar, pero de verdad”, dicen y lamentan que “todavía hay demasiados movimientos”.

“La situación que vivimos ha adquirido connotaciones de tragedia. En estos días estamos viendo morir a tantos hombres y mujeres y desaparecer generaciones enteras, que ni siquiera pueden recibir una despedida digna”, se lee en la misiva, recogida por los medios italianos. “Con los datos que todos conocemos”, continúan los regidores, “es impensable que hoy podamos seguir confiando en el sentido común de los ciudadanos llamados a respetar las reglas, sujetas a las más variadas interpretaciones”, continúan. Y piden mayores restricciones, conscientes de que “podrían tener graves consecuencias económicas”. Pero, añaden, “es necesario para salvar vidas y proteger el valor primario de la salud que necesariamente tiene que preceder al valor sacrosanto del mercado económico”.

Por su parte, Attilio Fontana, el gobernador de Lombardía, la región más afectada, antes de que Conte anunciara las nuevas restricciones, decidió actuar por su cuenta y endurecer las limitaciones. “La situación no mejora, sino que empeora”, alertó Fontana. Y añadió: “Solo con la extrema limitación de los contactos interpersonales podemos intentar invertir esta tendencia”. Desde el domingo y hasta al menos el 15 de abril estará vetado en toda la región practicar deporte o cualquier actividad motora al aire libre, ni siquiera en solitario. Se prohíbe también las reuniones en lugares públicos bajo multa de hasta 5.000 euros. Deberán cerrar todos los hoteles, salvo los dedicados a la emergencia, y los huéspedes que estén actualmente en ellos tendrán 72 horas para abandonarlos. También cesarán las actividades artesanales y las del sector de la construcción, a excepción de las obras en hospitales e infraestructuras. Cerrarán las oficinas públicas, excepto las esenciales. La región además recuerda que el cierre de las actividades productivas es competencia del Gobierno central, pero ha asegurado que las asociaciones empresariales lombardas “han garantizado que, a partir de las próximas horas, pedirán a sus miembros que suspendan toda la producción que no forme parte de las cadenas de suministro esenciales”.

La situación en algunos hospitales es tan crítica que los médicos de Brescia, otra de las provincias más castigadas por la pandemia, con 4.648 casos, 400 nuevos en el último día, y más de 500 muertos, han lanzado un llamamiento desesperado a las instituciones para que limiten aún más los desplazamientos. “Las Unidades de Cuidados Intensivos no tienen camas libres. Hay que cerrar todo, no se puede continuar permitiendo la circulación de personas”, ha dicho Sergio Cattaneo, jefe de los servicios de reanimación cardiaca de los hospitales de Brescia. Paolo Terragnoli, jefe de urgencias de la Clínica Poliambulanza de la ciudad, ha secundado la demanda y ha alertado de que cada vez es mayor el número de jóvenes contagiados. “Se acabó el momento de salir, hay que quedarse en casa y debe cerrarse todo”, ha dicho. Giuseppe Natalini, jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos del mismo centro ha explicado a la televisión pública italiana, RAI, que han conseguido ampliar de 16 a 64 las camas de las UCI cerrando quirófanos y otros espacios del hospital. También ha advertido sobre la presencia de pacientes jóvenes en reanimación y ha implorado que se cierren todas las actividades económicas que quedan abiertas lo antes posible.

El presidente de la región del Piamonte, Alberto Cirio, escribió también al primer ministro para señalar que según sus previsiones, “en menos de tres días los contagios se duplicarán". "Nos acercaremos a la saturación de la red regional de cuidados intensivos”, ha alertado. “No tenemos tiempo que perder”.

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