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“Mi médico de cabecera necesita ir al médico. Está desbordado”

Facultativos de familia y pediatras afrontan en Galicia su segunda huelga contra la sobrecarga de trabajo alertando de una “avalancha” de jubilaciones

Concentración de protesta este miércoles en el centro de salud de Neda, en el área sanitaria de Ferrol.
Concentración de protesta este miércoles en el centro de salud de Neda, en el área sanitaria de Ferrol.

“En los últimos años la atención que me da mi médico de cabecera no empeoró, pero yo le noto que necesita un médico. Pobrecito, está desbordado”. Marina Díaz, vecina de Santa Mariña do Monte, en el ayuntamiento de San Sadurniño (A Coruña), lamenta lo “castigados” que están los doctores sentada en la sala de espera del centro de salud del pueblo. “Hacen su trabajo pero también cubren las bajas de sus compañeros e incluso las carencias de otros ambulatorios. Van hasta al geriátrico. Y esta zona está muy envejecida”.

De los 2.800 habitantes de San Sadurniño, casi 400 ya pueden presumir de haber rebasado los 80 años, asegura el personal del consultorio. Los dos facultativos que este miércoles se enfundaron la bata blanca no secundaron la huelga de médicos y pediatras convocada en toda Galicia. Ambos están de paso y ni siquiera trabajan juntos todos los días. Los dos titulares de las plazas se han tenido que coger las vacaciones acumuladas antes de que expiraran y lo habitual es que solo los cubra uno. El pasado martes la única doctora al mando atendió a medio centenar de pacientes. Y, pese a todo, fue un día de suerte. “Si le llega a surgir una salida a un domicilio esto salta por los aires”, comenta un trabajador.

El paro convocado este miércoles y jueves en la atención primaria de todo el territorio gallego es el segundo del año después del que hubo en junio. La protesta está organizada, al margen de los sindicatos, por las Asambleas de Áreas Sanitarias de Galicia, un movimiento de médicos surgido tras la dimisión en bloque de una veintena de jefes de servicio de la comarca de Vigo que a finales de 2018 estallaron contra la “sobrecarga laboral” provocada por una década de recortes presupuestarios en la Xunta. “Hartos” del “deterioro” de la sanidad pública y de la “total ausencia de respuesta” por parte del Gobierno de Alberto Núñez Feijóo , los facultativos reclaman tiempo para “hacer bien” su trabajo.

Los convocantes contabilizan un seguimiento desigual: del 83% de Vigo al 33% de Lugo, pasando por el 65% de Ferrol y Pontevedra, el 60% de Ourense y el 47% de A Coruña. El Gobierno gallego lo rebaja a una media de algo más del 12%, culpa del problema a la falta de facultativos en las listas de contratación y defiende que sí ha tomado medidas. En dos años, subraya, se incorporarán 80 nuevos médicos de cabecera y 20 pediatras. Las Asambleas de Áreas Sanitarias cifran en 350 los profesionales que se precisan solo a día de hoy y alertan de la “avalancha” de jubilaciones que acecha al sistema sanitario. Según un estudio de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, casi el 80% de los facultativos gallegos de familia tienen más de 50 años.

“Llevamos años avisando y la huelga la hacemos porque va a peor”, incide María Jesús Pérez, médica en Neda (A Coruña) y miembro del comité de huelga. “Hemos ido aguantando, pero ya no podemos más”, tercia su compañera Lucía Rodríguez. “Primero [durante la crisis económica] nos decían que no había dinero y ahora que no hay personal”, remata Fernando Paramio, que ejerce en el ambulatorio de As Pontes.

Los tres participaron este miércoles en una concentración de protesta. Trabajan en el área sanitaria de Ferrol, la misma a la que pertenece San Sadurniño, una zona especialmente castigada por la falta de profesionales. En esta comarca no solo se movilizan los médicos. Familias con niños de seis ayuntamientos están en pie de guerra porque se han quedado sin pediatras.

Todo estalló hace diez meses cuando la pediatra que atendía de forma itinerante a los niños de San Sadurniño, Moeche, Cerdido y As Somozas logró una plaza fija y se fue. Se han echado a los hombros su trabajo colegas de otras zonas que doblan turno y se van alternando, pero ya no se trasladan por los distintos municipios. “Yo tengo un niño de 4 años y otro de 19 meses y la calidad asistencial que tuvo el mayor no tiene comparación. Afortunadamente tengo experiencia, pero los padres primerizos están muy perdidos”, explica Mónica Muíños, residente en Moeche y miembro de la plataforma que reclama a la Xunta el restablecimiento del servicio.

El problema se extendió hace un par de meses a otros municipios de la comarca y las familias movilizadas cifran en más de 3.000 los críos afectados. Las dos pediatras de Fene están de baja y están siendo sustituidas por un solo médico que va cambiando, que no siempre tiene la especialidad para atender a niños y que además no es itinerante. Xela Rodríguez, vecina de A Capela y madre de una pequeña de tres años, dice que se pone “de mal humor” cuando escucha a las Administraciones animar a los ciudadanos a quedarse en las zonas rurales y tener hijos. “A los menores de tres años les dicen que por cualquier consulta ambulatoria vayan a Urgencias del hospital Arquitecto Marcide de Ferrol. Pueden salir de allí hasta con un virus que no tenían”, protesta.

La rebelión de los jefes de servicio de los centros de salud del área de Vigo a finales de 2018 no solo fue la mecha de las dos huelgas que este año se han convocado en Galicia. El terremoto obligó a la Xunta a sentarse con los sindicatos y organizaciones médicas para redactar de forma consensuada un plan de mejora de la atención primaria. La Consellería de Sanidade sostiene que casi 80 de las 200 medidas incluidas en ese documento están ya en marcha, entre ellas refuerzo de personal, estabilización de trabajadores y renovación de equipos. Los promotores de la huelga rechazan su contenido. Sostienen que son “propuestas inconexas” de las cuales solo han percibido “la no reclamada sustitución de todas las impresoras de las consultas”.

Desde la sala de espera del centro de salud de San Sadurniño, el paciente Juan Graña tiene claro que todo se solucionaría inyectando en estos servicios el dinero que merecen: “En vez de gastar tanto dinero en propaganda que lo metan en la sanidad”.

Un territorio a la cola en batas blancas por habitante

S. V.

Galicia está a la cabeza de España en envejecimiento y a la cola en médicos de atención primaria por población. Su sanidad pública cuenta con 89 especialistas por cada 100.000 habitantes, lo que la sitúa como la quinta autonomía menos dotada, solo por delante de Murcia, Castilla-La Mancha, Navarra y Baleares. Así lo recoge el estudio Estimación de la oferta y demanda de médicos especialistas. España 2018-2030, realizado por el equipo de Economía de la Salud de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria para el Ministerio de Sanidad y que utiliza datos de 2018. En el otro extremo se encuentran Extremadura y Castilla y León, con 131 y 130 respectivamente.

Las Asambleas de Áreas Sanitarias de Galicia, convocantes de la huelga, alertan de que las jubilaciones agravarán aun más la situación. Según sus datos, en la comarca de Vigo, donde los ambulatorios están especialmente saturados, casi la mitad de los médicos de familia llegarán a la edad de retiro en los próximos cinco años.

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