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España, el país de los pediatras agotados

Los centros de salud se quedan sin médicos de atención infantil por las deterioradas condiciones laborales que dejan los recortes de la crisis

Amparo Rodríguez, en su consulta de pediatría, en un centro de A Coruña.
Amparo Rodríguez, en su consulta de pediatría, en un centro de A Coruña.

Cuando un pediatra enferma o coge vacaciones en un centro de salud de España, en ese mismo instante el compañero de la consulta de al lado ve duplicado su trabajo. No hay paro en esta especialidad y las Administraciones no encuentran sustitutos para cubrir contingencias. Lo que sí abundan, según los sindicatos médicos, son los profesionales estresados, aquellos que llegan a abarcar bajo su responsabilidad a 50 niños enfermos en un solo día, dejando en una quimera la ratio de 20-25 pacientes que los cánones de la medicina consideran ideal. "Esto quema mucho, porque la atención primaria necesita ser pausada, con tiempo", explica César García Vera, pediatra en Aragón y vicepresidente de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap).

No siempre fue así. Hace una década, antes del barrido de la crisis económica, la mayoría de licenciados en Medicina que culminaban el MIR de Pediatría se decantaban por la atención primaria. Hoy huyen de este destino. Los recortes presupuestarios que ejecutaron las comunidades autónomas en la sanidad incluyeron el aumento de los pacientes que atiende cada médico y la congelación de las sustituciones, explica la asociación que representa a estos facultativos. Así fue como la jornada laboral de los 4.800 pediatras que en España velan por la salud de los niños desde los ambulatorios se volvió agotadora y poco atractiva, empujando a los nuevos médicos a optar por hospitales, la sanidad privada o incluso la emigración.

En su consulta del centro de salud de la Casa do Mar de A Coruña, Amparo Rodríguez Lombardía tiene a su cargo a 1.100 pequeños a los que en julio se unen los 900 que suele atender su compañera. Habla después de una mañana agitada, aprovechando un hueco antes de atender a pacientes sin cita, casos que muchas veces podrían esperar al día siguiente si los pediatras tuvieran tiempo para explicárselo convenientemente a las familias. “A pesar de la sobrecarga atendemos muy bien a nuestros pacientes, probablemente por la excelente formación que tenemos. Eso lo demuestran [indicadores como] la baja prescripción de antibióticos o el bajo nivel de ingresos hospitalarios”, defiende. “Pero hay que tomar medidas porque esto se agrava con el paso del tiempo y no podemos seguir así”.

La pediatra Amparo Rodríguez, en su consulta.
La pediatra Amparo Rodríguez, en su consulta.

Récord de médicos con interés por ejercer fuera

EMILIO DE BENITO, Madrid

En los primeros seis meses de este año, 1.814 médicos han solicitado la certificación que expide el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos para que puedan convalidar su titulación en el extranjero. Si se sigue la tendencia el resto del año, se superarían las 3.600 peticiones, lo que supondría un récord en esta cifra, que se facilita desde 2012.

La tendencia desde entonces es creciente. Si se toman datos reales (de 2012 a 2017, último año cerrado en esta cuenta), se ha pasado de 2.405 a 3.282, lo que implica una subida del 36,5%. En total, hasta junio de 2018 es ese periodo han solicitado la certificación 20.497 personas.

La petición de la documentación para ejercer en el extranjero no implica necesariamente que esos profesionales se vayan, pero sí muestra la tendencia y mide varios aspectos, según la Organización Médica Colegial (OMC): por un lado, la insatisfacción con la situación en España (salarios de los más bajos de Europa Occidental), sobre todo para los más jóvenes, que son los que más sufren la precariedad. Por eso la mayoría de los que solicitan el certificado tiene menos de 35 años.

Por otro, se demuestra la buena preparación de los especialistas, lo que les permite optar a puestos de trabajo en países desarrollados, y así los médicos españoles piden como principales destinos Reino Unido, Francia e Irlanda, según la OMC. Aunque un 10% de los solicitantes del último año lo hacían para cooperar en el extranjero.

Por especialidades, son los pediatras, médicos de familia, obstetras y ginecólogos y oftalmólogos los que más interés muestran en salir del país.

En verano, sobre todo en localidades de Levante y Andalucía que multiplican su población, los pediatras “doblan o triplican” las consultas. En una especialidad médica en la que un 80% de la plantilla son mujeres, frente al 25% de 1985, no solo espanta la sobrecarga de trabajo, también los horarios. Madrid es la comunidad de España con más consultas de pediatría por la tarde, una organización que favorece la conciliación de la vida personal y familiar de los padres pero complica la de los facultativos. Los profesionales reclaman “horarios deslizantes”, es decir, que cada doctor trabaje de tarde solo algunos días a la semana.

Cristina Angulo, vecina de la localidad madrileña de Getafe de 37 años, tiene dos hijos pequeños y trabaja por las mañanas, a tiempo parcial, así que necesita ir al centro de salud por las tardes. “Los pediatras en ese horario cambian constantemente, cada seis meses o un año, y cuando uno se va de baja o vacaciones, no lo sustituyen. A mi hijo le pusieron un tratamiento para 15 días y, cuando a la semana llamé, la doctora ya no estaba. Me cancelaron la revisión y ahora no sé qué debo hacer con el tratamiento”. Desde hace dos meses tiene un seguro de salud privado. “Todavía no lo he usado, pero si los problemas siguen tendré que tirar de ahí”, reconoce.

Niños sin especialista

Los pediatras confiesan que las plazas “menos apetecibles” son las de la medicina rural, un servicio público esencial para que no se vacíen del todo las zonas más despobladas de España. Según datos de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, en Aragón, por ejemplo, todos los niños de la provincia de Zaragoza son atendidos en su ambulatorio por un doctor especializado en salud infantil. En Huesca los menores de 14 años que reciben esa asistencia bajan al 70%. Y en Teruel, no llegan al 60%.

En el total estatal, uno de cada cuatro críos no sabe lo que es ser atendido por un pediatra en su centro de su salud, una carencia que sufren casi el 60% de los niños que viven en Huelva. En Andalucía no existe personal de enfermería dedicado en exclusiva a la salud infantil, lo que también complica la labor de los pediatras. Las asociaciones profesionales defienden que estar en manos de facultativos especializados redunda en una mejor salud de los pequeños. “Hay estudios que demuestran que se vacuna mejor y se usan más racionalmente los antibióticos”, incide García Vera desde la AEPap.

En Europa la asistencia médica a los niños varía mucho entre países. En Reino Unido son médicos de familia los que auscultan a los pequeños en los centros de salud, un modelo que, según señala García Vera, provoca una huida de los padres a la sanidad privada. “Hay que ver la cara que ponen los ingleses cuando están de vacaciones en Marbella y ven que es un pediatra el que atiende a sus hijos en el centro de salud. Allí, aunque tienen una mayor mortalidad en niños, los resultados en salud son similares a los de aquí porque las familias recurren a consultas privadas [de pediatría]”, explica el portavoz de la AEPap. En Francia y Alemania son los progenitores los que eligen qué tipo de facultativo quieren y en Italia y Grecia el sistema es como el español: “Nuestro modelo debería seguir y nosotros los pediatras queremos que siga. Pero parece que nos quieren ver morir de agotamiento”.

La pirámide de edad de los pediatras españoles augura que el problema, si no se toman medidas, se agravará. Un 40% de estos médicos tienen más de 55 años, por lo que en una década dejarán sus puestos vacantes y con un difícil reemplazo. Organizaciones como la Federación de Asociaciones de Defensa de la Sanidad Pública proponen entre las soluciones a corto plazo permitir el atraso de la edad de jubilación, y la creación de mecanismos “estrictos” de contratación eventual en los hospitales para que estos no acaben “captando sistemáticamente” a la mayoría de los pediatras que acaban el MIR. El Ministerio de Sanidad asegura que está trabajando para ampliar la oferta de formación sanitaria en medicina de familia y de pediatría de cara a la próxima convocatoria 2018-2019.

Con información de Raquel Seco.

Estallido en Galicia

S. V.

El déficit de médicos por las malas condiciones laborales ha estallado ya en Galicia. Ante la falta de profesionales para cubrir las bajas por las vacaciones de verano, la Xunta ha decidido agrupar en un número reducido de centros de salud los pediatras disponibles, que tendrán que atender a los niños de municipios o barrios limítrofes. Mientras la Consellería de Sanidade se niega a aclarar la cifra total de ambulatorios que dejarán de contar con pediatra hasta finales de septiembre, la reorganización, pactada con organizaciones médicas, ha provocado las protestas de usuarios y alcaldes en varias áreas sanitarias.

María Rodríguez tiene un hijo con una nefropatía y otro con cuatro alergias. Para llevarlos al pediatra, este verano tendrá que buscarse la vida para recorrer con ellos la distancia que separa su pueblo, Malpica, y el municipio donde la Xunta ha concentrado a los tres médicos especialistas que atenderán a los 6.000 niños de la comarca, Carballo. Son 18 kilómetros, un trayecto insalvable para ella que no tiene coche, habitante de un territorio mal comunicado en el que esa ruta la cubren pocos autobuses y en una hora, cuenta. María se declara "indignada y triste": "¿Cómo voy a desplazarme con un niño enfermo? Es una discriminación para mis hijos".