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13 afectados por triquinosis en Ciudad Real tras consumir jabalí sin control veterinario

La Junta de Castilla-La Mancha prepara un plan de información tras sufrir el segundo gran brote de la enfermedad en menos de un año

Oriol Güell
Dos jabalíes abatidos en una cacería en 2011.
Dos jabalíes abatidos en una cacería en 2011.M. Minocri

Un total de 13 personas de Fontanosas, una pedanía de Almodóvar del Campo (Ciudad Real), han contraído la triquinosis tras consumir embutidos elaborados con carne de jabalí que no había pasado por ningún control veterinario, según ha confirmado a EL PAÍS la Junta de Castilla-La Mancha.

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Los afectados son miembros de dos familias, de entre 25 y 71 años, que comieron a finales de septiembre los productos elaborados con cinco jabalíes procedentes de una jornada de caza. Todos los embutidos fueron distribuidos en el ámbito familiar y ya han sido incautados y destruidos. "La carne no ha entrado en ningún momento en el circuito comercial y se ha dedicado al autoconsumo", ha explicado el director de Salud Pública de la Junta, Juan Camacho. 

Los primeros casos fueron diagnosticados a principios de octubre. "Dos personas, los de mayor edad, han requerido ingreso hospitalario, aunque como el resto de los familiares ya se han restablecido", informa Camacho.

Este es el segundo gran brote de la enfermedad que sufre Castilla-La Mancha en menos de un año. El anterior, con 17 afectados, ocurrió el pasado enero en Retuerta del Bullaque, también en Ciudad Real. En esa ocasión el foco fue un cerdo doméstico criado en semilibertad que fue sacrificado en una matanza que tampoco cumplió los controles sanitarios marcados por la ley.

La Junta estudia lanzar ahora "una campaña informativa para informar sobre los graves riesgos que se incurre al consumir carne de cerdo o jabalí que no haya sido analizada por un veterinario para descartar la triquinosis", explica Camacho. "La campaña irá dedicada a la población, ya que la legislación vigente es muy clara y bien conocida por los servicios sanitarios y veterinarios", añade.

La familia afectada aseguró a las autoridades que los jabalíes habían sido analizados por un veterinario, pero "a la hora de la verdad no pudieron presentar los documentos para acreditarlo ni identificar al veterinario", ha explicado Camacho. El coste de la prueba para descartar la triquinosis en un jabalí no supera los 20 euros.

La triquinosis es una enfermedad parasitaria causada por el nematodo Trichinella que se adquiere con el consumo de carne infectada de cerdo o jabalí y no sometida a altas temperaturas. El periodo de incubación suele ser de una o dos semanas, aunque en ocasiones llega a los 45 días. “La enfermedad provoca fiebre, dolores musculares y articulares, náuseas y un intenso malestar”, explica Manuel Linares, coordinador de enfermedades infecciosas de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen).

“También puede provocar complicaciones neurológicas y cardíacas muy graves, incluso mortales. Pero hoy es difícil que ocurran porque los pacientes responden muy bien al tratamiento”, añade Linares. La última persona fallecida en España por triquinosis fue un hombre de 57 años que murió en 2011 en Huesca tras consumir también embutidos de jabalí sin control sanitario.

Con estos dos brotes y otros casos esporádicos registrados este año, España retrocede más de una década en la prevalencia de la triquinosis. Los 47 enfermos que el Instituto de Salud Carlos III lleva contabilizados desde enero ya superan los 43 que se registraron en 2008. La incidencia de la enfermedad fue descendiendo hasta llegar a un único afectado en 2014. Desde entonces se había mantenido por debajo de los 14 casos anuales, todos ellos hasta este año debidos al consumo de carne de caza de jabalí.

El mantenimiento de la triquinosis se ha visto favorecido por la gran proliferación del jabalí en muchas zonas de España. También por las malas prácticas de algunos cazadores, que facilitan que la Trichinella se extienda. "Algunos despiezan al animal en el monte y dejan sus vísceras ahí en lugar de llevarlas a los depósitos establecidos. Es muy probable que con la gran proliferación de esta especie, otro jabalí coma los restos y el parásito siga con su ciclo de vida", explica Fernando Fariñas, coordinador del grupo internacional One Health y experto en enfermedades infecciosas emergentes y zoonosis.

Para Fariñas, los sistemas de control existentes son "más que suficientes para evitar estos brotes". "Toda la carne que pasa por los canales comerciales es segura. Y la dedicada al autoconsumo solo necesita pasar el control de un veterinario, tal y como marca la ley, para serlo", remacha. 

Un parásito que se reproduce en el intestino delgado

Aunque puede infectar a más de un centenar de especies, la triquinosis es para el ser humano una enfermedad íntimamente relacionada con el cerdo y su pariente salvaje, el jabalí. La Trichinella spiralis, el agente causante de los últimos brotes, es un nematodo con forma de gusano que mide hasta cuatro milímetros. Sus larvas se enquistan en los tejidos musculares del cerdo, desde los que pasan al ser humano al ser comidos crudos o poco cocinados.

Tras ser liberado del quiste por los jugos gástricos, el parásito se desarrolla y reproduce en el intestino delgado. Las nuevas larvas buscarán cobijo en los músculos del enfermo, aunque también pueden afectar a pulmones o cerebro. Cocinar la carne a 75 grados, mantenerla por debajo de 25 bajo cero durante más de 10 días o someterla a radiaciones elimina a la Trichinella, aunque la normativa prevé la destrucción de todo cerdo o jabalí infectado.

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Sobre la firma

Oriol Güell
Redactor de temas sanitarios, área a la que ha dedicado la mitad de los más de 20 años que lleva en EL PAÍS. También ha formado parte del equipo de investigación del diario y escribió con Luís Montes el libro ‘El caso Leganés’. Es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Autónoma de Barcelona y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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