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La periodista marroquí presa por abortar ha sido condenada a un año de cárcel

El médico que practicó el supuesto aborto y la pareja de la detenida también sufrirán prisión

Una concentración frente a los juzgados en Rabat el pasado 9 de septiembre para protestar por la detención de la periodista Hajar Raissouni.
Una concentración frente a los juzgados en Rabat el pasado 9 de septiembre para protestar por la detención de la periodista Hajar Raissouni. AP

El Tribunal de Primera Instancia de Rabat condenó este lunes a la periodista marroquí Hajar Raisuni, de 28 años -igual que a su pareja- a un año de cárcel, acusada de someterse a una operación de aborto ilegal y de practicar el sexo fuera del matrimonio. El médico que le practicó la operación también ha sido castigado a una pena de prisión -dos años- y otros dos de inhabilitación profesional, y el anestesista y la secretaria de la clínica a un año de libertad condicional y ocho meses respectivamente.

Raisuni fue detenida en Rabat el sábado 31 de agosto, cuando acababa de salir junto a su pareja de una clínica ginecológica en Rabat. La policía marroquí sostiene que ya venía vigilando ese centro porque tenía informaciones de que allí se practicaban abortos ilegales. Los familiares próximos de Raisuni opinan, sin embargo, que hay una intención política en la detención de la periodista.

Raisuni trabaja para el diario Ajbar al Yaum, cuyo director y propietario, Taufic Buachrín, se encuentra preso desde 2018 y condenado a 12 años de cárcel por varios delitos de índole sexual, como violación y tráfico de seres humanos. Esta publicación es una de las más críticas con el Estado. Además, la reportera es sobrina de Hamed Raisuni, presidente de la Unión Mundial de Ulemas, y de Suleimán Raisuni, el columnista estrella del diario Ajbar al Yaum, de ideología izquierdista y también muy crítico con el Estado.

El encarcelamiento de Raisuni ha despertado una ola de solidaridad en las redes sociales y ha tenido una gran resonancia en el extranjero. La cineasta Sonia Terrab y la escritora Leila Slimani redactaron la semana pasada un escrito refrendado por 490 mujeres y hombres marroquíes en el que denunciaban la hipocresía moral y sexual del país y se declaran “fuera de la ley”.

“Nosotros, ciudadanas y ciudadanos marroquíes”, señala la tribuna publicada en un primer momento por Le Monde y después por EL PAÍS, “nos declaramos fuera de la ley. Violamos leyes injustas, obsoletas, que no tienen ninguna razón de ser. Nosotros hemos tenido relaciones sexuales fuera del matrimonio, hemos sufrido, practicado o sido cómplices de un aborto. Hemos aprendido a fingir, a simular. ¿Durante cuánto tiempo hemos de seguir así?”.

No es casual que el número de personas que inicialmente firmaron la tribuna fuese el de 490. Ese es el artículo del Código Penal que contempla penas de un año de prisión para quienes mantengan relaciones sexuales fuera del matrimonio. El 491 prevé dos años para los casados que cometan adulterio. El 489 contempla tres años para quienes cometan “actos impúdicos” o “contra natura” con personas del mismo sexo. El 454 fija hasta dos años de cárcel para las mujeres que aborten (artículo 454). Y a los médicos que practiquen la operación pueden costarles hasta 10 años de cárcel.

Mientras varios analistas han expresado públicamente su indignación ante el encarcelamiento de Raisuni la mayoría de los dirigentes de los principales partidos políticos no se han pronunciado sobre el asunto.

El colectivo de 490 mujeres y hombres marroquíes emitió este lunes por la noche un comunicado en el que expresan su "tristeza, cólera e inquietud", tras conocer las sentencias de cárcel. "Tristeza por esas vidas rotas (...), por todos los ciudadanos que creen en la libertad de disponer de sus cuerpos, por todas las mujeres que viven la situación desesperada de querer abortar y que a partir de esta tarde tendrán más miedo que nunca. (...) Cólera ante la situación de hipocresía generalizada, pues la ley que prohíbe las relaciones fuera del matrimonio es inaplicable y su aplicación solo responde a la lógica de la arbitrariedad. (...). Finalmente, sentimos inquietud porque [la sentencia] envía a nuestra juventud y a todos los ciudadanos un mensaje bien sombrío sobre el estado de nuestras libertades individuales".

El escrito concluye: "Todas y todos, fuera de la ley hasta que la ley cambie".

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