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El experto en migraciones Alejandro Portes, Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales

El jurado destaca sus "fundamentales aportaciones al estudio de uno de los grandes desafíos para las sociedades contemporáneas"

Alejandro Portes, en Alicante en 2017. En vídeo, la lectura del fallo.

El sociólogo cubanoestadounidense Alejandro Portes, experto mundial en migraciones, ha ganado el Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2019. El jurado ha distinguido a Portes por sus "fundamentales aportaciones al estudio de las migraciones internacionales, uno de los grandes desafíos para las sociedades contemporáneas", según ha anunciado este miércoles en Oviedo. El sociólogo ha afirmado que este galardón supone "un honor" al venir "de un país donde los inmigrantes y sus hijos han podido en general integrarse y progresar". Y se ha mostrado "muy satisfecho y agradecido" por un reconocimiento que supone "un broche de oro a todos los años de investigación". 

Nacido en La Habana en 1944, es profesor de la Universidad de Miami y emérito de Princeton y su obra gira en torno al análisis de las migraciones internacionales, los procesos de urbanización y desarrollo en América Latina y la sociología económica. Integrante de la nueva sociología económica, sus estudios se han convertido en una referencia para guiar y organizar la investigación empírica de científicos sociales de todo el mundo.

Su trabajo de las últimas cuatro décadas ha ayudado a conocer y entender la adaptación de los inmigrantes en sus países de destino. Portes comenzó a investigar este asunto en su etapa de profesor en la Universidad de Texas, período en el que entrevistó a lo largo de seis años a 1.500 cubanos emigrados a Miami. Este análisis mostró que estos habían creado una comunidad integrada exclusivamente por inmigrantes cubanos altamente emprendedores que, a medida que crecía con más compatriotas, se hacía más independiente del resto de la ciudad.

En 1992, inició un proyecto a largo plazo, el Estudio longitudinal de hijos de inmigrantes, para el cual su departamento entrevistó a más de 5.000 niños, repitiendo la entrevista en la adolescencia. Su diagnóstico fue que la llamada segunda generación se integraba bien en la sociedad estadounidense, pero también detectó un riesgo de inadaptación en los hijos de inmigrantes ilegales de escaso nivel educativo, problema para el que recomendó trabajar con los padres en sus respectivas comunidades. Con el Instituto Universitario Ortega y Gasset, realizó un análisis similar en España con casi 7.000 entrevistas, publicado en 2017, que apuntó, entre otras conclusiones, que casi el 80% de los hijos de inmigrantes se siente español. En su declaración tras conocer el premio, Portes opina que las políticas de España en la materia "podrían servir de ejemplo a otros países receptores de migrantes".

"Es notable que en los países europeos se trata de facilitar la culturización rápida de los inmigrantes, lo que ha supuesto un fracaso, ya que provoca una reacción de rechazo en ellos y en sus hijos, que sienten atacadas sus raíces culturales. En España es la propia sociedad la que integra a los nuevos grupos, y esto se hace de forma natural", ha afirmado por teléfono. Y ha destacado la importancia de este tipo de estudios: "La inmigración es un fenómeno que va a continuar y se va a expandir. Los países receptores la necesitan para sus mercados laborales y para nutrir su población envejecida", algo que afecta particularmente a la pirámide de población española. 

Sin embargo, ha matizado Portes, el problema en estos momentos es cómo manejar esos flujos migratorios. "Lo que ocurre ahora es distinto, debido a la migración masiva de refugiados que llega a España, país que ha sido muy generoso al darles cabida. Pero la aparición de Vox es un síntoma de que todo tiene un límite", ha señalado. Lo fundamental, ha indicado el sociólogo, es que todos los inmigrantes "tengan cabida y puedan incorporarse laboralmente para que no sean objeto de abusos y discriminación". ¿La solución? Portes ha apuntado a una mayor cooperación entre las autoridades e instituciones españolas y los países de origen. 

Varios miembros del jurado, formado por 10 hombres y seis mujeres, han destacado tras la lectura del fallo las "sobradas" cualidades del sociólogo. Así, la presidenta, la directora de la Real Academia de la Historia, Carmen Iglesias, ha manifestado que el premiado estudia uno de los problemas "más grandes del mundo y no solo de Europa". "Es necesario buscar soluciones para que los millones de inmigrantes que van a venir a Europa en los próximos años encuentran una integración. Las investigaciones tienen mucha novedad", ha dicho Iglesias. El politólogo y catedrático francés Sami Nair ha indicado que "Portes ha elaborado unos conceptos muy interesantes para entender la complejidad del fenómeno migratorio siempre desde una perspectiva positiva y civilizada". "Creo que no hay ningún país en el mundo que no sea o un país inmigratorio, emigratorio o de tránsito, y (...) con este premio le decimos a la gente que esta temática va a influir de manera muy decisiva en el futuro de la humanidad", ha añadido el geógrafo Rafael Puyol.

Exiliado político

Portes, que abandonó Cuba en 1960 como exiliado político, estudió en la Universidad Católica de Argentina, en Buenos Aires, y terminó su licenciatura en Sociología en 1965 en la Universidad de Creighton, en Omaha. Su tesis doctoral versó sobre el radicalismo en Chile, momento a partir del cual comenzó a dedicarse al estudio de la inmigración.

Nacionalizado estadounidense en 1968, ha sido profesor de las Universidades de Texas, Duke, Johns Hopkins y Princeton, a la que llegó en 1997 y donde fue, entre 2003 y 2014, catedrático. Portes, fundador y director del Centro de Princeton para la Migración y el Desarrollo, fue nombrado en 1997 presidente de la Asociación Americana de Sociología y es miembro de la Academia Nacional de Ciencias de la Academia Americana de Artes y Ciencias.

Durante 16 años fue profesor de sociología en la Universidad Hopkins, en Baltimore, y también ha sido miembro de consejo asesor del Instituto Max Planck para el Estudio de la Diversidad Religiosa y Étnica. El sociólogo cubano, que ha publicado más de 30 libros y 250 artículos, recibió en 2008 el premio anual que concede la Academia Americana de las Ciencias.

Al galardón optaban 25 candidaturas de 11 nacionalidades, entre ellos el experto en cambio climático británico Nicholas Stern. El pasado año recayó en el filósofo estadounidense Michael J. Sandel, un pensador que ha trasladado a un público global su defensa de una justicia orientada al bien común y de la necesidad de evitar los excesos de la economía de mercado y las desigualdades sociales.

El Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales está dotado con una escultura de Joan Miró y 50.000 euros en metálico. El de Ciencias Sociales es el sexto de los ocho premios en fallarse de los que convoca anualmente la Fundación Princesa de Asturias, tras los concedidos a Siri Hustvedt (Letras), Peter Brook (Artes); el Museo del Prado (Comunicación y Humanidades); Salman Khan (Cooperación Internacional) y Lindsey Vonn (Deportes).

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