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El Papa nombra por primera vez a mujeres como consultoras del Sínodo

Francisco nombra a cuatro mujeres, entre ellas la española María Luisa Berzosa González que critica la invisibilidad femenina en la Iglesia

Sinodo
El Papa Francisco durante la cumbre contra la pederastia. AFP

El Papa ha abierto por primera vez a las mujeres la puerta del Sínodo, una institución vaticana permanente, de cierta responsabilidad y de carácter consultivo. Francisco ha nombrado este viernes a cuatro mujeres —entre las que se encuentra la religiosa española María Luisa Berzosa González, una voz crítica contra la invisibilidad femenina en la Iglesia-—como consultoras de la Secretaría General del Sínodo de los obispos. Esta estructura se creó en 1965 y está formada por líderes de la Iglesia procedentes de todo el mundo, que se encargan de examinar diferentes asuntos que afectan a todo el catolicismo y de intercambiar información con el Pontífice y asesorarlo.

La secretaría se ocupa de preparar asambleas generales ordinarias, que se celebran cada uno o dos años, para profundizar durante un mes sobre un tema seleccionado por el Papa —por ejemplo, los jóvenes, las misiones, la nueva evangelización, etcétera—, y también asambleas extraordinarias para abordar asuntos urgentes que incumben a la Iglesia —como la relación con las conferencias episcopales o la familia— y de que se apliquen sus conclusiones, aunque no es un órgano legislativo. En ambos casos, los consultores aportan sugerencias o respuestas y contribuyen a elaborar la documentación de estudio.

La última vez que se reunió el sínodo de los obispos fue en octubre, para debatir sobre los jóvenes y el discernimiento vocacional. En esa ocasión se invitó a un puñado de mujeres a participar, pero su presencia fue marginal (solo el 10% de los integrantes) y ninguna tuvo derecho a voto sobre el documento final, un texto que recoge las conclusiones de las reuniones y que el Pontífice transformó en el documento papal Christus vivit (exhortación postsinodal), que entró a formar parte de su magisterio el pasado abril. En él se menciona de forma escueta que “una Iglesia viva puede reaccionar prestando atención a las legítimas reivindicaciones de las mujeres que piden más justicia e igualdad. Puede recordar la historia y reconocer una larga trama de autoritarismo por parte de los varones, de sometimiento, de diversas formas de esclavitud, de abuso y de violencia machista”.

María Luisa Berzosa González, de 75 años, directora de la federación Fe y Alegría, que se encarga de la educación de los más desfavorecidos y la inclusión social, fue la única religiosa española que participó en esa asamblea. En esa ocasión pidió “más ojos femeninos” en la reunión de líderes de la Iglesia y criticó que de la Unión Internacional de Superiores Generales hubiera diez representantes “pero ninguna de la Unión de Superioras”. También reconoció que la Iglesias en ocasiones es “una tortuga patriarcal, que cuesta moverla”.

Junto a la española, se suman a la Secretaría Nathalie Bacquart, exdirectora del Servicio Nacional para la Evangelización de los Jóvenes y las vocaciones de la Conferencia Episcopal francesa; Cecilia Costa, profesora de Sociología en la Universidad Roma Tre; y Alessandra Smerilli, docente de Economía en la Facultad Pontificia de Ciencias de la Educación.

Francisco ha nombrado a un total de seis personas que ayudarán al secretario del Sínodo, el cardenal italiano Lorenzo Baldisseri. A parte de las cuatro mujeres, hay dos hombres entre los nuevos miembros: los reverendos Giacomo Costa y Rossano Sala. La próxima reunión tendrá lugar en octubre de este año y girará en torno a la evangelización y protección del Amazonas y de sus poblaciones indígenas.

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