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El Papa pide a Greta Thunberg que siga adelante en su lucha por el clima

La activista sueca saluda a Francisco en el Vaticano tras la audiencia en la plaza San Pedro

Greta Thunberg pide al Papa en el Vaticano que se una al paro por el clima. En vídeo, Greta Thunberg habla con el Papa.

La activista de 16 años Greta Thunberg, la cara visible de la preocupación de los jóvenes por el clima, se ha encontrado este miércoles con el Papa, a quien ha llevado su reivindicación medioambiental. El Pontífice argentino, autor de la primera encíclica social de la Iglesia —Laudato si— sobre el cambio climático y la protección del medio ambiente, ha agradecido su compromiso a la estudiante, que ha movilizado a miles de jóvenes en todo el mundo para salvar al planeta. Y le ha pedido que continúe con su lucha. “Sigue adelante”, le ha dicho tras una breve conversación.

 Al finalizar la tradicional audiencia que Bergoglio preside cada semana en la plaza de San Pedro y a la que acuden miles de personas, se dirigió hacia Thunberg, que aguardaba la llegada del Papa con un cartel que rezaba “Join the climate strike” (únete a la huelga por el clima). Se dieron la mano, compartieron una breve conversación y cruzaron una mirada cómplice. Se dieron las gracias el uno al otro por su movilización contra el cambio climático, según explicó el portavoz interino del Vaticano, Alessandro Gisotti.  El día antes de su viaje a Roma, a la pregunta de varios medios sobre qué le diría al Papa, Thunberg respondió: “Algo sobre el clima”. Aunque no mantuvieron una audiencia privada, más articulada, con algunos temas concretos sobre la mesa y la posibilidad de abordarlos en profundidad, el encuentro ya es simbólico en sí, concebido como una suma de fuerzas para enviar un mensaje de aliento a los que creen en la defensa del medio ambiente.

Thunberg llegó esta mañana a Roma desde Estrasburgo —donde ayer lunes ofreció un discurso en el Parlamento Europeo— para llevar su protesta también a las instituciones del país transalpino y sensibilizar a la opinión pública italiana y, sobre todo, a la política sobre la urgencia de colocar el cambio climático en la agenda. El jueves intervendrá en una conferencia sobre el clima en el Senado y el viernes liderará la protesta del movimiento juvenil en la capital italiana. El padre de la activista sueca, Svante Thunberg, había pedido hace tiempo una audiencia con el Papa, y Francisco los había invitado a ir al Vaticano en junio. Después de fijar estas citas laicas, los padres de la adolescente pidieron adelantar la cita con el Pontífice, ya que Thunberg no usa el avión para evitar contaminar más, y un viaje en tren de 2.500 kilómetros Estocolmo-Roma, atravesando Europa, no es algo ligero. La intención de los progenitores era aprovechar el viaje ya fijado a Italia para ver al Papa. Francisco accedió y anticipó el encuentro.

Ambos son dos de las personas con mayor influencia a la hora de mover concienciascontra el cambio climático. Comparten una sensibilidad común en la defensa del medio ambiente y quieren implicar a los políticos en la batalla contra el calentamiento del planeta. Francisco ha hecho de la ecología integral y de la defensa de la casa común uno de los caballos de batalla de su Pontificado. Siempre que tiene ocasión pide a la comunidad internacional superar los intereses y comportamientos egoístas para implementar verdaderamente el Acuerdo de París, que tiene como objetivo que la temperatura media del planeta no supere los dos grados y que se basa en la premisa de que todos los países deben colaborar en la lucha contra el cambio climático reduciendo sus emisiones de gases de efecto invernadero. Además en muchos de sus mensajes y documentos papales llama a escuchar a los jóvenes en materia de medio ambiente y los anima a participar activamente en la defensa del planeta.

Thunberg, que ha impulsado una huelga global para pedir acciones concretas a los líderes mundiales, ve en el Papa un interlocutor perfecto y al mismo tiempo un potente aliado para su causa. La joven, que con sus Viernes por el futuro (Fridays for Future) ha conseguido llevar a las plazas a millones de estudiantes de todo el mundo para clamar por la defensa del planeta, ha llevado la protesta generacional al Foro de Davos y a distintas cumbres climáticas, aunque por el momento solo ha conseguido aplausos y ningún compromiso firme.

La estudiante sueca despuntó en la última Cumbre del clima de la ONU, que se celebró el pasado diciembre en Katowice (Polonia). Allí sacó los colores a los participantes con un discurso inesperado en el que evidenció los avances insuficientes en la lucha contra el calentamiento del planeta. “Nuestra biosfera está siendo sacrificada para que los ricos de países como el mío puedan vivir lujosamente; pero el sufrimiento de muchos está pagando los lujos de unos pocos”, lanzó.

En esa Cumbre también participó, siguiendo la misma línea, el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, como enviado especial del Papa. “No podemos esperar que las próximas generaciones absorban los problemas causados por las anteriores, cargándoles con todo el peso de esta responsabilidad. Esto sería incluso menos aceptable si consideramos el sentido de urgencia tan claramente invocado por la comunidad científica”, dijo.

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