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La Iglesia católica se vacía de seminaristas, sacerdotes y religiosos

La Conferencia Episcopal y la Conferencia de Religiosos de España inician una campaña para parar la crisis de vocaciones

 Dos monjes agustinos paseando por el claustro del monasterio de El Escorial.
Dos monjes agustinos paseando por el claustro del monasterio de El Escorial.

La Iglesia, en un intento de parar la sangría de vocaciones que le afecta, ha puesto en marcha una campaña de sensibilización dirigida a los jóvenes cristianos y a toda la sociedad bajo el lema "Di sí al sueño de Dios". La jerarquía eclesial asegura que siguen existiendo personas interesadas en dedicarse a la religión y que el problema está en que hay que fomentar más “el silencio” para que los jóvenes “escuchen” y encuentren su vocación como clérigos. Se pretenden promover "las vocaciones religiosas con la oración, el acompañamiento y las donaciones económicas para la formación de las vocaciones que surjan en países de misión [países subdesarrollados]”.

El número de sacerdotes, seminaristas, monjes y otros religiosos católicos continúa en números rojos en España. La cantidad de matriculaciones en los seminarios españoles baja cada año. Este curso solo han ingresado 236 alumnos, 46 menos que hace un año. Una caída que repercute en la ordenación sacerdotal: el año pasado cantaron misa por primera vez 135 curas, 60 menos que hace una década. Atrás quedan los años sesenta, donde más de 8.000 hombres se formaban en los seminarios españoles y unos 24.500 oficiaban misa.

Estos datos, publicados anualmente por la Conferencia Episcopal Española (CEE), se suman al decreciente número de religiosos, como se aprecia en los despachos parroquiales que se cierran, además de en algunos monasterios como el de las monjas clarisas capuchinas de Cifuentes (Guadalajara) el año pasado, que son suprimidos y abandonados por falta de vocaciones. En España viven 18.164 sacerdotes y 53.918 religiosos, según datos de la última memoria de la de la CEE. Una cifra que previsiblemente baje en el futuro ante la falta de vocaciones.

“Dios sigue llamando. Ahora los jóvenes tienen más miedo a decir sí, pero si se fomentan espacios de silencio, la alegría y la comunidad fraternal, los jóvenes responderán. Hay que fomentar espacios donde los jóvenes se puedan encontrar con Dios”, ha opinado este miércoles Catherine Declercq, miembro del instituto secular de las Cruzadas de Santa María, durante la presentación de la 56ª Jornada Mundial de la Oración por las vocaciones que se celebra este domingo. Los organizadores de la campaña [la CEE, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), la organización Obras Misionales Pontificias y la Conferencia Española de Institutos Seculares (CEDIS)] ofrecerán diversos materiales para unirse a la campaña: una estampa oracional y una carpeta con oraciones matutinas para los colegios, “para que cada día de la semana [los niños] recen por las vocaciones”.

Un intento de dar la vuelta a seminarios vacíos como los de Lleida y Jaca, por ejemplo, donde solo hay un alumno. A los nuevos ingresos también hay que restarles los abandonos. En los últimos años, dicha cifra superaba la mitad de los ingresos. Este año 123 hombres han perdido la vocación. La escasez de seminaristas puede originar la falta de relevo generacional en miles de parroquias, especialmente en la España rural, donde en la actualidad ya hay sacerdotes que gestionan ellos solos hasta una decena de pueblos por falta de curas.

Alejandro Ruiz-Mateos es uno de los seminaristas que aún continúa formándose para dar misa. El mes de junio será ordenado sacerdote. Este madrileño de 38 años no ve como un problema grave que un cura tenga que encargarse de varias parroquias a la vez. “Tengo un compañero que se ocupa de 14 pueblos. Pero lo que más le cuesta no es eso, sino tener una vida en comunión con otros sacerdotes. Eso es lo que nos puede animar para trabajar en equipo”, comenta.

El descenso de las vocaciones también ha afectado duramente a los religiosos de las órdenes que residen en España. La CONFER contabiliza 40.237 religiosos actualmente, 3.178 menos que en 2016. A diferencia de los datos de religiosos que recoge la CEE (53.918), la CONFER no contabiliza a los miembros de ciertos monasterios que no están representados en su organización.

Otra de las propuestas es fomentar las vocaciones fuera de España, en países donde las personas que quieren formarse como religiosos o misioneros tienen dificultades económicas. El envío de dinero, según los organizadores de la campaña, ha duplicado la presencia misionera en estos lugares en los últimos 30 años y estos nuevos clérigos “se han convertido en el futuro de las Iglesias locales”.

Faustina Dartey (Berekum, Ghana, 1963) es una de estas misioneras. Con el apoyo económico del Fondo Universal de Solidaridad (destinado en parte a pagar la formación de vocaciones religiosas) estudió en Roma e ingresó en la Congregación de los Santos Ángeles Custodios. Religiosa en España, algún día espera volver a su país de origen para continuar su labor “con los más pobres”. Dartey cree que aún falta mucho trabajo para incrementar el número de clérigos. “Tenemos miedo a descubrir lo que somos. Los jóvenes necesitan testimonios vivos que les muevan hacia un lugar donde nunca habían pensado estar”, ha explicado.

Para Laura Lara, historiadora de las religiones y doctora en Filosofía, una de las razones de la secularización actual es la doctrina de la Iglesia. Explica que está “demasiado” centrada en la moral sexual y contempla como pecados graves ciertas acciones que no son delitos en el código penal. Esto, dice, lleva a mucha gente a “huir” de la religión católica. “Los jóvenes llegarían a la religión si vieran en ella un punto de diálogo, perfeccionamiento moral, perdón y encuentro, no una apariencia sociológica o una jerarquía”, afirma.

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