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Educación detecta 5.557 posibles casos de acoso escolar en un año

Siete de cada diez situaciones llevaban produciéndose meses o años, y la mitad casi a diario

Alumnos de un instituto de Barcelona, en un programa contra el acoso.
Alumnos de un instituto de Barcelona, en un programa contra el acoso.

El Ministerio de Educación ha detectado 5.557 posibles casos de acoso escolar en un año, de los que siete de cada diez (73%) llevaban produciéndose durante meses o años, y la mitad (54%) prácticamente a diario. Son los datos recabados a través del Teléfono contra el Acoso Escolar del Ministerio, el 900 018 018, una vez descartadas las consultas generales o erróneas de entre las 12.799 llamadas atendidas entre noviembre de 2017 y octubre de 2018. No existe un registro oficial estatal de los casos de bullying.

El dato supone un descenso a casi la mitad respecto al mismo período del año anterior, cuando se atendieron 25.366 llamadas. El Ministerio achaca esta bajada a que varias comunidades autónomas pusieron en marcha sus propios teléfonos contra el acoso. El último informe elaborado por la Fundación ANAR -que desde octubre gestiona el Teléfono contra el Acoso del Ministerio-, y la Fundación Mutua Madrileña, de septiembre pasado, recogía también un descenso de casos: desde 1.207 en 2016 a 590 en 2017. Este estudio analizaba las 36.616 llamadas relacionadas con el bullying16.350 menos que en 2016, que recibió el teléfono gratuito de ANAR (900 20 20 10), que atiende a niños y adolescentes con todo tipo de problemas. Los elaboradores de este informe achacaban el descenso a la reducción de los casos menos graves, gracias a la mayor concienciación y a una detección más temprana que permite atajar antes estas situaciones.

Según los datos divulgados este martes por Educación, apenas hay diferencia por sexos entre las víctimas: el 49% eran chicas frente al 48% de los chicos. Casi la mitad, el 46%, tenían entre 10 y 13 años, mientras que el 17% eran más pequeños, de entre 8 y 9. En el caso de los acosadores, de los que el 30% tenían entre 11 y 13 años, la diferencia por sexos es mayor: aunque forman parte mayoritariamente de un grupo mixto de niños y niñas, ellos suponen un 39% (individualmente y en grupo), frente al 25% de niñas. El Ministerio divide los tipos de acoso en psicológico, físico, ciberacoso, social y sexual:

1. Acoso psicológico. Lo más común son los insultos (39%), seguidos de hablar mal de alguien (24%), amenazas para meter miedo (18%) y poner motes (15%).

2. Acoso físico. La mayoría de las víctimas (64%) sufrieron golpes y empujones, seguidos por robos y roturas de pertenencias (20%) y peleas y palizas (12%).

3. Ciberacoso. La gran mayoría de los niños (78%) denuncia insultos o risas a través de las redes, seguidos por grabaciones (16%) y casos con contenido sexual (5%).

4. Acoso social. La forma más frecuente es no dejar participar en actividades a la víctima, situación que sufrieron un 33% de los menores agredidos, seguida por ignorar o hacer el vacío en general (28%), vejaciones por discapacidad, trastornos de espectro autista, déficit de atención o déficit intelectual (23%); y vejaciones en grupo por el aspecto físico (9%).

5. Acoso sexual. La mitad de las víctimas fue degradada con insultos o comentarios obscenos, cuatro de cada diez (39%) padeció acoso o intimidación y el 11% denunció abusos sexuales.

Las formas más frecuentes de acoso, según explica Diana Díaz, directora del Teléfono ANAR, son los insultos, los golpes y patadas, los empujones y zarandeos y el aislamiento social. Aunque menos frecuente, Díaz alerta de la tendencia en aumento en los últimos años del ciberbullying, que sufren una de cada cuatro víctimas, y que "implica que el niño no descansa ni cuando sale del colegio, sino que está las 24 horas del día expuesto al acoso".

Solo el 3,8% de los niños y adolescentes que sufrieron acoso se atrevieron a denunciarlo a través del teléfono del Ministerio. En el 25% de los casos, habían comunicado el problema a los padres, y en el 22% a los profesores. En casi 8 de cada 10 casos (79%), fueron las madres o padres las que llamaron, según los datos difundidos con motivo del Día Mundial contra el Acoso Escolar, que se celebra el 2 de mayo. "Los niños tardan mucho, entre 13 y 15 meses de media, en pedir ayuda", confirma Díaz. Las razones principales, según ha analizado ANAR, son que "no quieren preocupar a las familias e intentan resolverlo ellos mismos". Muchas veces, los chavales no lo cuentan porque temen la sobrerreacción de sus padres y que estos acudan al centro escolar exigiendo soluciones.

Ideas suicidas

Díaz alerta de que el 90% de las víctimas de acoso sufren problemas psicológicos graves, sobre todo síntomas depresivos, de ansiedad y de miedo permanente. "Lo más grave es que un 8,2% de las víctimas se autolesionan o intentan suicidarse o piensan en el suicidio como la forma de solucionar el problema", afirma, y añade que estos casos han aumentado en los últimos tres años. Según los datos del Ministerio, casi la mitad de las víctimas (49%) que llamaron al teléfono contaron que se sentían intimidadas ante lo que les estaba sucediendo, y entre los problemas psicológicos que registraban destaca la ansiedad, en el 40% de los casos, y la tristeza, en el 36%. También genera problemas físicos como los digestivos, que afectaban al 30% de los acosados, y de sueño, en el 26%. En la mitad de los casos (52%), las víctimas no quieren ir al colegio, y en uno de cada cuatro casos (24%), provoca una disminución del rendimiento escolar.

El Teléfono contra el Acoso Escolar del Ministerio fue puesto en marcha en noviembre de 2016. Su funcionamiento, adjudicado a la empresa de call center Alcalá BC, que lo gestionó hasta septiembre de 2018, ha estado rodeado de polémica, ya que los trabajadores debían acreditar el título de Psicología y experiencia con menores, pero estaban contratados como gestores telefónicos y cobraban menos de 500 euros al mes por 20 horas de trabajo semanales de lunes a domingo.

Desde octubre pasado, el teléfono está gestionado por la Fundación ANAR, que ganó en agosto pasado el concurso público convocado por Educación. Es gratuito y funciona las 24 horas del día, los 365 días del año. Lo atiende un equipo de psicólogos, que hacen una primera toma de contacto y aconsejan al menor o a la familia cómo proceder, y si es necesario, les derivan a profesionales de su entorno donde puedan acudir presencialmente.

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