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Una argentina víctima de violencia de género mata a su marido de 185 puñaladas

"La muerta iba a ser yo", se defiende la detenida, que había denunciado a su pareja en dos ocasiones por "violencia verbal, psicológica y física"

María Córdoba frente a la casa de su hermana Paola, hoy detenida.
María Córdoba frente a la casa de su hermana Paola, hoy detenida.

Alberto Naiaretti fue asesinado el sábado por la noche en su casa, a las afueras de Buenos Aires.  Recibió 185 puñaladas. Su esposa, Paola Córdoba, ha reconocido ser la autoría del crimen, pero ha asegurado que lo mató en defensa propia y de sus hijos. "La muerta iba a ser yo", ha dicho la detenida a su familia. Córdoba había denunciado dos veces a su esposo por "violencia verbal, psicológica y física" y sus hermanas relatan que en el último año la había obligado a prostituirse para llevar dinero a casa.

"Se están peleando mal. Tengo miedo, papá está re sacado", le escribió por mensaje telefónico Milagros, de 18 años, a su tía María Córdoba el sábado por la noche. A primera hora del domingo, le mandó un nuevo texto: "Vení porque mamá mató a papá". María avisó a su hermana Gloria y ambas llegaron al domicilio antes que la policía, según contó esta última al diario Clarín. Encontraron el cadáver tapado con una manta. "Mi hermana lo tapó porque pensaba que él se iba a levantar y las iba a matar a las dos", dijo Gloria.

La autopsia reveló que cuatro puñaladas le afectaron el corazón y el pulmón izquierdo y ocasionaron su muerte. Además de las heridas en el tórax, también fue acuchillado en el cuello, la cabeza y los brazos. María Córdoba está detenida, acusada de "homicidio agravado por el vínculo", un delito castigado con cadena perpetua. La fiscal ordenó también la aprehensión de Milagros, la hija, bajo la sospecha de que participó en el crimen. En el domicilio se incautaron dos cuchillos de cocina considerados las armas homicidas.

La relación de Naiaretti y Córdoba se remonta a dos décadas atrás. Ella tenía 15 años y él 23 cuando se fueron a vivir juntos. Tuvieron cuatro hijos. Según sus hermanas, Naiaretti la aisló de su familia y amigos, y la sometía a maltratos y amenazas constantes. Los hijos, en especial la mayor, también fueron víctimas de violencia: hace unos meses, el hombre trató de ahorcar a Milagros con el cable de la plancha del pelo, según contó la joven a sus tías.

Después de interponer las dos denuncias por violencia, una en 2016 y la otra en 2017, Córdoba abandonó temporalmente el domicilio familiar. Pero regresó.: "La manipulaba y la hacía volver siempre. Decía incluso que él nos iba a dejar verla, que nos iba a dejar a ver a los chicos. Tenía una perimetral. Habían hablado con la jueza de paz y quedaron en que iban a dividir con una pared. Ella iba a quedar con los chicos en un lado y él del otro. Esa pared la levantó mi hermana. Al otro día, él rompió la pared y volvió todo a lo mismo", relató Gloria.

El lunes por la noche, la familia de Córdoba y un grupo de vecinos se manifestaron frente a la comisaría donde están detenidas las dos mujeres para pedir su liberación.

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