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Así es el plan climático que España envía a Bruselas: sin carbón, menos nuclear y un 42% de renovables

El Ejecutivo de Sánchez se queda sin tiempo para completar su programa contra el calentamiento esta legislatura

Isabel Celaá y Teresa Ribera en el Consejo de Ministros. En vídeo, Ribera explica el nuevo anteproyecto.

El Consejo de Ministros ha aprobado este viernes el gran programa climático del Gobierno de Pedro Sánchez. El problema es que todas las medidas (que se articulan a través de un antreproyecto de ley de cambio climático, un borrador de plan de energía y clima y un borrador de estrategia de transición justa) no podrán ser puestas en marcha durante esta legislatura y dependerán del Ejecutivo que salga de las elecciones del 28 de abril. El adelanto electoral y las tensiones dentro del propio Gobierno ante unas medidas que afectan a todos los ministerios han retrasado la puesta en marcha de este paquete.

España, incluso, ha incumplido los plazos que había fijado la Comisión Europea para enviar el llamado plan integrado de energía y clima, que debía haber remitido a Bruselas el 31 de diciembre. Varios países se han retrasado. Pero España ha sido el último en enviarlo. Ese borrador debe ser revisado por la Comisión y sometido a información pública. Y el próximo Gobierno tendrá que aprobarlo luego.

En todo caso, estos son los aspectos más importantes de paquete climático aprobado por el Consejo de Ministros este viernes y que bien podría considerarse el programa de Sánchez en materia de medio ambiente, energía o transporte para la próxima década. Contempla que un 42% del consumo energético sea de origen renovable en 2030, para cuando calcula que podría caer un 12% la factura de la luz gracias a esas medidas. Además, la propuesta del Ejecutivo de Sánchez implica el cierre de las centrales de carbón, el veto a los motores que emitan dióxido de carbono a partir de 2040 y 1.000 millones en ayudas para el coche eléctrico hasta 2025.

EVOLUCIÓN DE LA EMISIÓN DE GASES DE EFECTO INVERNADERO EN ESPAÑA

Millones de toneladas de CO2 equivalentes

Fuente: Ministerio para la Transición Ecológica.

Reducción de gases de efecto invernadero. El objetivo global es una reducción en 2030 del 21% de los gases de efecto invernadero respecto a los niveles de 1990. La meta global de la UE, sin embargo, es casi del doble, del 40%. El Ministerio para la Transición Ecológica, responsable del plan, argumenta que durante años no se han acometido políticas de recorte y en estos momentos España está un 17% por encima de las emisiones de 1990.

Electricidad. Las medidas contempladas en el borrador del plan centran una parte muy importante de la reducción de emisiones en el sector eléctrico. En 2030, según el plan, disminuirán un 69% de las emisiones de gases de efecto invernadero de este sector respecto a las de ahora.

Renovables. Y una de las patas más importantes previstas es la implantación de renovables. Para 2030 el 42% de todo el consumo final de energía sería de origen renovable. Y en el caso concreto del sector eléctrico, el 74% de toda la electricidad producida se generaría con tecnologías renovables. Esto se produciría, según el plan, gracias al incremento de la energía fotovoltaica (que se multiplicaría por nueve), la eólica (se multiplicaría por dos) y la implantación de tecnologías de almacenaje como el bombeo a través de los embalses.

Carbón. El carbón es uno de los lastres de España en la lucha contra el cambio climático. Supone alrededor del 15% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero del país. Las diferentes normas europeas harán que en 2020 solo queden cinco de las 15 plantas térmicas de carbón abiertas. Para 2030, el Gobierno asegura que no contempla que haya ninguna abierta, aunque el plan deja una puerta abierta a que pueda funcionar un central, algo bastante complicado por la propia evolución de los mercados y de la normativa europea, cada vez más estricta con las térmicas.

Nuclear. La generación de electricidad a través de la tecnología nuclear no produce emisiones de gases de efecto invernadero, pero sí unos residuos radiactivos muy complejos de gestionar. El plan enviado por el Gobierno a Bruselas contempla un calendario de cierre de las cinco centrales entre 2025 y 2035. El ministerio ha intentado buscar un término medio entre la promesa del PSOE de cerrar todas las centrales al cumplir los 40 años (lo que debería ocurrir en 2028) y la intención de algunas eléctricas de poder llevar las hasta, incluso, los 60. En todo caso, este podría ser uno de los puntos que cambien si el Gobierno cambia tras el 28 de abril, ya que el PP es partidario desde hace años de alargar la vida de las nucleares.

Transporte. La reducción de costes en el sector de las renovables ha supuesto que las dudas sobre la implantación de estas tecnologías en la generación eléctrica estén despejadas. Sin embargo, el sector del transporte por carretera está muy retrasado en la lucha contra el cambio climático y la contaminación. En el anteproyecto de ley se establece, como estaba previsto, que en 2040 ya no se puedan vender en España coches que emitan dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero. Es la misma meta que ha establecido la Comisión para toda la UE. El ministerio sostiene que, si se aplican las medidas que ha diseñado, en 2030 el 16% de todo el parque móvil (coches, motos, furgonetas...) serán eléctricos, lo que supone unos cinco millones de vehículos. Además, el Ejecutivo contempla que entre 2020 y 2025 se dedicarían unos 1.000 millones a ayudas al coche eléctrico. 

Factura de la luz e inversiones. El plan de energía y clima supondría una inversión de unos 236.000 millones entre 2021 y 2030. El 80% de estas inversiones serían privadas. Y el 20% restante, unos 47.000 millones, públicas. El ministerio asegura que todas las medidas permitirían abaratar un 12% la factura de la luz (sin contar impuestos) en 2030. Y que se crearían entre 250.000 y 364.000 nuevos empleos, un aumento del 1,7% en 2030. Las inversiones en energías renovables implicarían la mayor creación de empleo.

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