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España consolida su liderazgo en donantes con una subida del 33% en cuatro años

El ministerio prapara un acuerdo para captar órganos en la sanidad privada

La ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, entre el secretario general de Sanidad, Faustino Blanco, y la directora de la ONT, Beatriz Bomínguez-Gil, antes de la rueda de prensa de esta mañana.
La ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, entre el secretario general de Sanidad, Faustino Blanco, y la directora de la ONT, Beatriz Bomínguez-Gil, antes de la rueda de prensa de esta mañana. Europa Press

España ha experimentado un aumento de la tasa de donantes del 33% entre 2014 y 2018, con lo que consolida su liderazgo mundial en este campo, que se ha mantenido durante los últimos 27 años, según los datos que ha ofrecido esta mañana la ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, quien ha recordado que la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) cumple en 2019 30 años de existencia.

En total, la tasa de donantes ha llegado a las 48 personas por millón de habitantes. "Se trata de un sistema de excelencia en el que la capacidad de mejora está ya muy limitada", ha expuesto Carcedo. La directora de la ONT, Beatriz Domínguez-Gil ha abundado en la idea, y ha puesto como ejemplo que si se toman los datos por comunidades, todas estarían a la cabeza de la clasificación mundial. De hecho, según este balance, la que tiene una menor tasa, Castilla-La Mancha (29,2 donantes por millón) estaría por detrás solo de las otras 16 comunidades autónomas, y a poca distancia de EE UU (31,7) y Francia (29,7), los siguientes de la lista. La media de la UE es de 22,3.

Con esas 2.241 donaciones se han efectuado 5.316 trasplantes de órganos sólidos (riñón, corazón, pulmón, páncreas, hígado e intestino), lo que supone una tasa de 114 por millón, también récord mundial, lo que indica que no solo se captan muchos donantes, sino que se obtiene de estos el máximo beneficio (casi tres trasplantes por donante).

España consolida su liderazgo en donantes con una subida del 33% en cuatro años

Para mejorar esta situación que ambas han calificado "de excelencia", una de las ideas del ministerio es cooperar con la sanidad privada para que ayuden a captar donantes. La ONT prepara un acuerdo con ASPE, la Alianza de la Sanidad Privada Española, para que los pacientes de sus centros también tengan la posibilidad de donar, ha dicho Domínguez-Gil. Carlos Rus, el secretario general de la patronal, afirma que se trataría de una colaboración desinteresada que podría consistir en avisar a la ONT y trasladar al donante a un centro público para la extracción de órganos, que la extracción la haga un equipo de la sanidad pública en instalaciones de la privada o que el equipo sea mixto con profeiosnales del centro y expertos de fuera. Actualmente solo tres hospitales de titularidad privada (Universidad de Navarra, Fundación Jiménez Díaz de Madrid y la Fundación Puigvert en Barcelona) pueden realizar trasplantes. 

El objetivo es que la lista de espera no suba, ya que la continua incorporación de pacientes y el hecho de que se ofrezcan trasplantes a personas que antes no optaban a ellos dificulta que se reduzca mucho. Al cierre de 2018 la lista tenía casi 5.000 personas, prácticamente las mismas que el año anterior. En hígado ha bajado mucho (un 15% en un año) por el efecto de los tratamientos de la hepatitis C, que, al curar la enfermedad, reducen la necesidad de trasplantes por carcinoma o cirrosis.

Las cifras por autonomías muestran que hay 10 con tasas mayores a 60 (por orden: Cantabria, La Rioja, Asturias, Extremadura, País Vasco, Navarra y Castilla y León) y tres con más de 50 (Baleares, Murcia y Andalucía). Con más de 40 están Canarias, Comunidad Valenciana, Cataluña y Galicia, y cierran la lista Madrid, Aragón y la ya mencionada Castilla-La Mancha.

Este liderazgo consolidado tiene varias explicaciones, según se desprende de las explicaciones que han dado Carcedo y Domínguez-Gil.

La propia existencia de la ONT. El organismo, dependiente del Ministerio de Sanidad, se creó hace 30 años. Coordina y regula las donaciones y el sistema de trasplantes tanto entre las comunidades como con el exterior, con una lista de espera única en la que el único criterio es la necesidad y compatibilidad del órgano. Es de acceso universal (si un enfermo es tratado en la sanidad privada, se le traslada a la pública si necesita un trasplante).

Una "legislación valiente". En España, como ha recordado Carcedo, todas las personas que fallecen son potenciales donantes salvo que ellos hayan manifestado lo contrario antes o sus familiares muestren reparos después.

Altruismo y gratuidad. Ni el donante cobra ni el receptor paga por el órgano, por lo que todos, ricos y pobres, tienen igualdad de acceso. La tasa de negativas familiares es también en España de récord: está por debajo del 15% (en Reino Unido, por ejemplo, es del 40%).

Los profesionales. El sistema se basa en una red de coordinadores de trasplantes que son los encargados de localizar a los potenciales donantes en los hospitales de la sanidad pública, sobre todo en las Urgencias y las UCI. Los profesionales que participan en estos procesos tienen la correspondiente gratificación por el trabajo realizado. Pese a ello, el coste de un trasplante es muy bajo en España, ha dicho Domínguez-Gil, en gran parte porque los salarios de los profesionales lo son. La labor de los profesionales es tan clara que muchas veces los propios dirigentes de la ONT achacan las diferencias entre comunidades u hospitales o las variaciones interanuales en la tasa de donantes dentro de un centro al nombre del responsable de la coordinación.  Domínguez-Gil ha puesto otro ejemplo del papel de los sanitarios: mientras en Reino Unido las negativas familiares triplican la tasa española, entre los turistas o residentes de esa nacionalidad los que rechazan donar son tan pocos como entre los nacionales, lo que indica que el protocolo con el que se les aborda para obtener su permiso es fundamental.

Los avances médicos. El aumento de las donaciones en los últimos cinco años sucede a un periodo de estancamiento de más de 15 años en tasas alrededor de 34 por millón. Y esa tendencia se ha revertido porque se ha impulsado una modalidad, la donación en asistolia (cuando se produce una parada cardiorrespiratoria, a diferencia de la que se efectúa cuando hay una muerte cerebral y hay más tiempo para preparar el proceso porqwue el corazón sigue latiendo y los órganos manteinen el flujo sanguíneo) que es ya responsable del 28% de las donaciones, cuando hasta 2011 eran muy escasas (menos del 7% del total).

La edad de los donantes. Relacionado con los avances técnicos y científicos, cada vez se usan más órganos de personas mayores. Aunque no son los ideales, la caída en el número de muertos en accidentes de tráfico (generalmente más jóvenes) ha obligado a refinar los procesos. En total, el 57% de los donantes del año pasado tenían 60 años o más. En 2000 las personas que ofrecieron órganos representaban el 31,5% del total. Por ejemplo, en 2016 se trasplantó un hígado de un donante de 94 años, y un año antes un riñón de una persona de 90. El récord de edad en los otros órganos está en 86 años para pulmón, 79 para corazón y 55 en páncreas.

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