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Empieza la cuenta atrás para el polémico sistema de etiquetado diseñado por las empresas

Cinco gigantes del consumo implementarán el esquema antes de finales de año en algunos países de la UE

Etiquetado de la comida
Una reponedora en la sección de lácteos de un supermercado.

Etiquetado nutricional evolucionado. Así cinco grandes multinacionales del consumo han definido el nuevo sistema que ellas mismas han diseñado para ampliar la información de sus productos. Antes de fin de año, esta especie de semáforo nutricional se aplicará a algunos de los artículos de Mondelez, Nestlé, PepsiCo, Coca-Cola y Unilever que se comercializan en Europa: las grasas, grasas saturadas, azúcares y sales de cada producto serán señaladas con el color verde, ámbar o rojo en función de que su cantidad sea baja, media o alta. Este método, aseguran las compañías, permitirá que el consumidor esté más informado y consciente a la hora de elegir. Pero no todos piensan de la misma manera: las asociaciones de consumidores y varios médicos y nutricionistas consideran que este esquema puede inducir a error, ya que los valores se calculan sobre porciones y no sobre cantidades de 100 gramos.

"Este sistema se construye encima de uno que ya existe y se usa en la UE", el de las cantidades diarias recomendadas, ha especificado este miércoles Alberto Vega, director de relaciones institucionales de Nestlé, durante la presentación de los resultados de una encuesta sobre el etiquetado nutricional evolucionado (ENL, por sus siglas en inglés) que las cinco empresas han llevado a cabo en siete países europeos entre 3.500 consumidores. Según sus conclusiones, ocho de cada 10 encuestados consideran que este método favorece la comprensión nutricional de los productos.

El sistema, basado en el uso de códigos de colores sencillos para que el consumidor pueda entender rápidamente cuántas grasas, grasas saturadas, azúcares y sal tienen los alimentos que va a comprar, se implantará antes de finales de este año solo para algunos productos en algunos países europeos, ha asegurado el director de relaciones corporativas de Coca-Cola, Juan José Litrán. El año que viene, las compañías involucradas ampliarán este etiquetado a más artículos y en 2020 harán una evaluación para validar el sistema.

Marta Puyelo, directora de relaciones institucionales y comunicación de PepsiCo, ha recordado que el esquema "es voluntario y abierto a cualquier organización", y “cumple con la UE y favorece una decisión consciente”, ha añadido Ana Palencia, directora de comunicación corporativa y sostenibilidad de Unilever. Mars, que inicialmente formaba parte del grupo, salió al considerar que la solución por porciones "no cuenta con la credibilidad y el amplio consenso necesario" para hacerla viable.

El lío de las porciones

El sistema ha sido aplicado a 11 categorías —cereales, pasteles, queso, chocolate, helados, margarina, mayonesa, aperitivos salados, dulces y golosinas, mermeladas y galletas dulces— y el cálculo para asignar un color u otro se ha hecho en función de las porciones, un elemento que no está definido legalmente. "A falta de una armonización europea, hemos reunido a cinco científicos para definir, en 11 categorías de productos, qué puede ser una porción", ha explicado Vega. "El consumidor no consume 100 gramos o 100 mililitros", ha subrayado el director de comunicación corporativa de Mondelez, Ricardo Hernández.

La Organización Europea del Consumidor (BEUC), una asociación paraguas de la que forma parte la española Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), expresó ya el año pasado sus dudas acerca de este sistema de colores por tamaño de porciones. Según el grupo, las raciones, sobre las que no hay consenso ni definición legal, no deberían de ser los valores de referencia al no ser siempre realistas. 

Según la OCU, este sistema puede inducir a error al consumidor, sobre todo cuando se trata de porciones pequeñas, inferiores a los 50 gramos. Se podría dar, por ejemplo, el caso que en productos como cereales o galletas se encontraran más colores “verdes” o “ámbar” de lo que debería. Considera, además, que si este semáforo se aplicara a los 100 gramos se facilitaría la comparación de productos. “Sí creemos que ha llegado el momento de cambiar el etiquetado, y nos parece bien la filosofía pero no compartimos las bases. Además, siempre preferimos la regulación a la autorregulación”, explica la portavoz de la asociación, Ileana Izverniceanu,

El endocrino Francisco Botella considera que este semáforo debería hacerse tanto para porciones como para los 100 gramos. “Creo que cuanta más información, mejor, pero esto no soluciona el problema”. Botella, vocal de comunicación de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), señala que la iniciativa de estas empresas es un paso hacia adelante, pero que hay que desviar el foco hacia alimentos más saludables y considerarlos en su conjunto. “Una pera y una manzana no necesitan ninguna etiqueta”, zanja.

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