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Castilla y León suspende la caza de 143 lobos

Esta comunidad alberga el 60% de los ejemplares del territorio español y considera a la especie como cinegética

Un lobo ibérico en Riópar (Albacete).
Un lobo ibérico en Riópar (Albacete).

Los lobos que frecuentan los terrenos cinegéticos de Castilla y León situados al norte del río Duero han conseguido un respiro esta temporada 2018-2019. La Junta ha dado la razón a la Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (ASCEL) que pedía desde hace años en los tribunales la supresión del plan de gestión de la especie 2016-2019 en el que se regulaba la caza de 429 lobos. Aunque el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León anuló el plan apoyando las tesis de los conservacionistas, la Junta recurrió la sentencia. Hasta que el pasado 6 de septiembre el consejero de Fomento y Medio Ambiente decidió dar marcha atrás y firmó una orden que deja sin efecto la aprobación de la normativa y, por lo tanto, la caza de 143 lobos de esta temporada.

La decisión no ha variado, sin embargo, los criterios de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de Castilla y León en cuanto a la gestión de la especie. En un comunicado, la consejería insiste en la “necesidad de la caza del lobo al norte del Duero por razones ambientales y económico-sociales”. Añade el escrito, que su motivación principal para “interrumpir” la caza de la especie se ha debido a que las normas en función de las que se dictó el plan han sido modificadas “por la propia Junta” de acuerdo con los criterios de la sala de lo contencioso del Tribunal Superior de Justicia.

La consejería sostiene que “el aprovechamiento cinegético de la especie contribuye a su control”. Por lo tanto, rebaja “el número de ataques a la ganadería en los territorios del norte del Duero, que están aumentando de forma alarmante en los últimos meses”. En este contexto, seguirán trabajando para compatibilizar “un estado de conservación favorable al lobo con las actividades ganaderas” en esos territorios.

Las consideraciones del Gobierno castellano-leonés no merman la sensación de éxito de la organización conservacionista, que habla de una decisión "sin precedentes en España, porque supone la anulación del cupo de lobos previstos para ser matados esta temporada". Ignacio Martínez, miembro de ASCEL recuerda que en los últimos dos años han ganado 10 sentencias.

Los ecologistas apoyaron sus denuncias en que el plan no se realizó en función de la mitigación de los daños causados a la ganadería, sino de un censo realizado en 2012/2013, que no refleja con fiabilidad la situación de la especie. Y, aunque era para tres temporadas, no se evaluaba la tendencia poblacional del lobo ni se respetaban sus períodos de cría o reproducción. El plan ponía en riesgo, además, a las poblaciones del sur del Duero, donde el mamífero está protegido.

La mayor parte de los lobos de España se distribuyen por Asturias, Castilla y León, Galicia y Cantabria. El núcleo de la población se concentra en Castilla y León: el 50% de los lobos de la península ibérica y el 60% del territorio español. “Aquí es donde se está librando la principal batalla”, apunta Martínez. Los datos del Ministerio de Transición Ecológica indican la existencia de 300 grupos de lobos en España. Más complicado es determinar el número de ejemplares, porque el tamaño de las manadas es muy variable por la cría, la dispersión o la mortalidad, entre otros factores.