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Santos ve con “buenos ojos” el uso medicinal de la marihuana

El presidente colombiano hace un guiño al proyecto de ley que el senador liberal Juan Manuel Galán presentó hace dos semanas en el Congreso

El presidente Santos pronuncia un discurso en un homenaje al político liberal Luis Carlos Galán, cuando se cumplen 25 años de su asesinato, este jueves.
El presidente Santos pronuncia un discurso en un homenaje al político liberal Luis Carlos Galán, cuando se cumplen 25 años de su asesinato, este jueves. EFE

Las palabras del presidente Juan Manuel Santos son un guiño al proyecto de ley que el senador liberal Juan Manuel Galán presentó hace dos semanas en el Congreso. Galán busca que se legalice el uso medicinal de la marihuana. “Vemos con buenos ojos su iniciativa sobre la utilización medicinal y terapéutica de la marihuana”, le dijo el mandatario en un foro donde se debatía sobre los avances de la política de drogas. Para Santos no solo se trata de una medida “compasiva”, que puede ayudar a reducir el dolor de pacientes con enfermedades terminales, sino que es una forma “de comenzar a sacar de las manos de los criminales el ser los intermediarios entre el paciente y una sustancia que les va a permitir aliviar su sufrimiento”, dijo este jueves en Bogotá.

La propuesta de Galán ha desatado toda una polémica sobre si Colombia está preparada para dar ese paso. El senador, hijo del candidato a la presidencia en 1989, Luis Carlos Galán, asesinado por las mafias del narcotráfico, ya había logrado que el Congreso sancionara una ley que reconoce la adicción a las drogas como una enfermedad, y ahora apuesta a que se regule el consumo del cannabis con fines paliativos, basado en estudios como el del Instituto Nacional de Abuso de Drogas de los Estados Unidos, que sostiene que la marihuana es una sustancia menos adictiva que otras como la cafeína y el alcohol

Galán propone que Colombia desarrolle un modelo propio y no que lo importe. “Es fundamental reconocer las características particulares de nuestro país, el perfil epidemiológico de sus habitantes, las condiciones de cultivo y producción interna y las recientes estadísticas de consumo a edad temprana, para desarrollar un modelo propio, a partir de datos clínicos y científicos obtenidos en el territorio nacional”, escribió apenas presentó su proyecto de ley en el Congreso. El congresista defiende su iniciativa legislativa argumentando que el uso de la marihuana para aliviar el dolor tiene connotaciones “humanitarias”.

Aun así, sectores de derecha y la propia iglesia piensan que sería abrirle la puerta a la legalización de las drogas y una contradicción a décadas de lucha que le han costado miles de muertos al país. Uno de los senadores del Centro Democrático, Alfredo Rangel, ha dicho que Colombia está lejos de entrar a una cultura del consumo responsable y que por el contrario, se podría aumentar el consumo. Otros hablan de “efectos secundarios”.

Pero más allá de respaldar el uso terapéutico de la marihuana, Santos insistió en ampliar el debate que se viene dando en el mundo sobre la guerra contra las drogas. El presidente colombiano dijo que esa lucha no ha sido exitosa y la comparó con montar en una bicicleta estática. “Hace uno un gran esfuerzo, suda, pero mira a la izquierda, mira para ambos lados y que como todo sigue igual o a veces peor. No importa cuánto se esfuerce, como que no se mueve, el negocio sigue. El flagelo no desaparece”, dijo. Y añadió que el relativo éxito que Colombia ha tenido en esa lucha, ha hecho “que la espiral de violencia y corrupción asociada al problema de las drogas ilícitas se traslade a otros países”.

El presidente abogó como lo ha hecho en otros escenarios por un nuevo enfoque para enfrentar el problema de las drogas, en el que Colombia por su experiencia en la lucha contra el narcotráfico tiene una suerte de “autoridad moral” para participar en esa discusión. “Necesitamos –y cuando digo “necesitamos” hablo del mundo entero– un nuevo enfoque”.

El fracaso de la lucha contra las drogas es también una percepción que comparten los líderes de opinión en Colombia. Según un reciente sondeo, realizado por la Fundación Ideas para la Paz, el 69% de los entrevistados se inclina por el fracaso y solo el 8% por el éxito. La gran mayoría aboga por reformar la política de drogas, donde la regulación es el modelo que más tiene adeptos.

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