El ébola en España

Está prohibida la autopsia a Pajares

El procedimiento no se recomienda en los fallecidos por ébola por la carga viral en sus cuerpos

A Miguel Pajares no se le realizó una autopsia y su cadáver fue sellado e incinerado. A ningún fallecido por ébola se le debe realizar, dada la elevada carga viral de los fluidos corporales, incluso en los casos en los que no está confirmada la existencia del virus, según se afirma en el protocolo de actuación frente a la enfermedad del Ministerio de Sanidad. El contacto con los cadáveres de personas fallecidas por ébola debe limitarse a personal entrenado. Este protocolo se basa en el que ya existe para la vigilancia de las fiebres hemorrágicas.

El manual indica que el personal que haya tenido contacto físico directo con un paciente sintomático deberá guardar una vigilancia activa supervisada durante los 21 días posteriores a la última fecha de exposición posible a la infección.

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En este apartado también se incluye el contacto directo con su sangre, orina o secreciones, o con sus ropas, ropa de cama o cualquier tejido contaminado con sangre, orina o fluidos del paciente; con el cadáver de la persona fallecida por el virus o con un animal infectado con la enfermedad, su sangre, fluidos corporales o su cadáver; o que haya atendido al paciente o manejado sus muestras sin las medidas de protección correctas.

El cuerpo fue incinerado siguiendo el protocolo establecido en estos casos por el reglamento de Sanidad Mortuoria de la Comunidad de Madrid, y en aplicación de la normativa vigente del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, según ha informado en un comunicado el Hospital de la Paz, del que depende el Carlos III. El cumplimiento de la normativa garantiza las medidas de seguridad en el tratamiento de este tipo de fallecimientos para evitar cualquier riesgo tanto a los profesionales sanitarios y no sanitarios como a la población general.

Fuentes sanitarias de La Paz señalaron que el hospital habló con la orden y con la familia de Pajares para determinar si el religioso contaba con un seguro funerario y conocer quién se haría cargo de la tramitación y la factura, informa María Alejandra Torres.

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El cuerpo del religioso fue incinerado en el tanatorio-crematorio de Collado Villalba, según confirmó a Efe la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid. "El féretro tiene que estar sellado herméticamente y su incineración es obligatoria", explicó el personal de La Paz, que precisó que en ningún hospital de la Comunidad de Madrid existe crematorio.

Según establece el decreto 124/1997 de Sanidad Mortuoria, los féretros deben tener una serie de características para este tipo de casos. Así, el receptáculo debe ser estanco para proceder a su traslado y en su interior debe contener material absorbente y deberá estar provisto de un dispositivo depurador para equilibrar la presión interior y exterior.

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