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Los expertos alertan sobre el efecto de la contaminación china en la agricultura

Los investigadores afirman que afecta a la fotosíntesis y mermará el rendimiento de las cosechas

El consulado de España en Pekín aconseja a los residentes que tomen medidas de protección

Turistas utilizan máscaras para protegerse de la contaminación en Pekín. Ver fotogalería
Turistas utilizan máscaras para protegerse de la contaminación en Pekín. EFE

La espesa capa de contaminación, con niveles calificados de “muy peligrosos”, que desde hace una semana afecta a algunas regiones del norte y centro de China, entre ellas Pekín, mantiene encerrados en casa a muchos ciudadanos, a los niños sin poder salir al patio en los colegios y a fábricas con la producción suspendida o reducida. La capital china ha vivido este miércoles su sexto día con nivel de alerta naranja por la polución -el segundo más alto de una escala de cuatro- desde que fue decretado por primera vez en la ciudad el viernes pasado. Pekín se ahoga envuelta en una neblina tóxica grisácea, que borra los edificios del paisaje y ha provocado que se agoten las mascarillas protectoras en comercios y páginas de Internet.

Pero la grave contaminación habitual en China, que provoca la muerte prematura de miles de personas en el país cada año y ha empeorado el número de casos de cáncer de pulmón en la capital, tiene otra derivada con potenciales consecuencias catastróficas sobre la agricultura y la alimentación.

Semillas de pimientos y tomate, que tardan 20 días en convertirse en plantas, emplearon más de dos meses en germinar

He Dongxian, profesora en la Universidad de Agricultura de China, en Pekín, asegura que un experimento realizado en la municipalidad durante meses recientes ha mostrado una ralentización drástica del proceso de fotosíntesis –el que permite a las plantas desarrollarse-, según informa el diario de Hong Kong South China Morning Post. En las pruebas, el crecimiento de semillas de pimientos y tomate, que normalmente tardan 20 días en convertirse en plantas de semillero con luz artificial en un laboratorio, tardaron más de dos meses en germinar en una granja invernadero en uno de los distritos de las afueras de Pekín.

He asegura que membranas y contaminantes que se pegan a la superficie de los invernaderos reducen la cantidad de luz que llega a las plantas a la mitad, lo cual afecta de forma radical al proceso de fotosíntesis, por el cual las plantas transforman la luz en energía química.

La capital china vive su sexto día con alerta naranja, el segundo nivel más alto sobre cuatro

La investigadora afirma que la mayoría de las plantas que germinaron eran débiles o estaban enfermas, lo cual “reducirá la producción agrícola este año”. También advierte de que, si la niebla tóxica continúa o se intensifica, la producción de alimentos en China sufrirá “consecuencias devastadoras”, según recoge el diario.

“Un gran número de representantes de compañías agrícolas han acudido de repente a encuentros académicos sobre fotosíntesis en los últimos meses en busca desesperada de soluciones”, señala. “Nuestros colegas en otros países se han mostrado conmocionados por el fenómeno porque en sus países no ha ocurrido nunca nada igual”. Algunas empresas están estudiando instalar equipos de iluminación artificial, y muchas granjas han incrementado de forma importante el uso de hormonas vegetales para estimular el crecimiento de las plantas, señala el periódico.

La concentración de partículas finas o PM2,5 –aquellas que tienen 2,5 micras o menos de diámetro- alcanzó este miércoles por la mañana en Pekín 557 microgramos por metro cúbico, según las mediciones de la embajada de Estados Unidos. Este valor supera más de 22 veces el máximo de 25 microgramos aconsejado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La Agencia de Protección Medioambiental estadounidense considera niveles por encima de 300 como muy peligrosos. Al caer la noche, la concentración de PM2,5 ha bajado a 82, gracias a la caída de una lluvia ligera. Este nivel es calificado aún de “perjudicial para la salud”. La Academia de Ciencias de Shanghái ha publicado este mes un informe en el que señala que la polución ha convertido Pekín en una ciudad “prácticamente inhabitable” para el ser humano.

El Gobierno ha enviado en los últimos días equipos de inspectores a localidades de las municipalidades de Pekín y Tianjin y la provincia de Hebei para analizar la respuesta de las autoridades a la peor crisis de contaminación atmosférica que sufre China desde hace meses, según el Ministerio de Protección Medioambiental. Los inspectores tienen en el punto de mira a fábricas, acerías, obras y cementeras, entre otros. Aquellas que estén incumpliendo las normativas serán identificadas públicamente.

Un habitante de Shijiazhuang -capital de Hebei y una de las ciudades con peor calidad de aire del país- se ha convertido esta semana en lo que ha sido calificado como la primera persona de China que pone una demanda contra el Gobierno por no haber impedido la contaminación. El demandante, Li Guixing, ha pedido en un tribunal que el Departamento de Protección Medioambiental de Shijiazhuang indemnice a los ciudadanos por la polución que afecta de forma continua a la ciudad.

La demanda de Li es una muestra de la creciente conciencia ecológica y enfado que tiene la población por la degradación originada por tres décadas de desarrollo meteórico sin prestar atención a las consecuencias medioambientales.

La embajada española en China se ha hecho también eco de la situación. El consulado en Pekín colocó un aviso en su página web después de que fuera decretada la alerta naranja en Pekín el viernes. En él, “recomienda que se tomen las medidas necesarias para evitar en lo posible los efectos adversos de la contaminación mientras los índices sigan tan elevados”.

La nota afirma que “deben evitarse en lo posible las actividades y sobre todo los esfuerzos físicos al aire libre” y dice que es “altamente recomendable la utilización de mascarillas con niveles de protección de al menos FFP2”. También asegura que se debe “suprimir la ventilación de las viviendas utilizando purificadores de aire y mantener unos índices de humedad adecuados”, y aconseja que se utilice el transporte público y no se circule en bicicleta o en moto sin mascarilla. El Ministerio de Exteriores español no ha recogido estas indicaciones en la sección de su página web en la que figuran las recomendaciones a los viajeros que vayan a ir a China.

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