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El gimnasio pierde la batalla frente a los excesos en la dieta

La comida con alto contenido graso conlleva un aumento de adiposidad abdominal

La UPV demuestra que esta relación es indepediente al aporte calórico y al ejercicio realizado

Dos mujeres corren sobre una cinta en un gimnasio de Barcelona Ampliar foto
Dos mujeres corren sobre una cinta en un gimnasio de Barcelona

Después de una Navidad plagada de comidas en las que resultaba difícil levantarse de la silla una vez apurado el plato, viene el propósito de año nuevo: Entrar en los vaqueros. ¿El problema? El ejercicio físico no funciona para compensar el exceso de grasa. Un estudio realizado por la Universidad del País Vasco, confirma que el gimnasio deja de ser la panacea para enmendar una dieta con elevado contenido graso, incluso cuando esta supone el aporte calórico diario recomendado.

"Hasta ahora se pensaba que aun teniendo una dieta desequilibrada, si hacías mucho ejercicio físico, lo compensabas de alguna manera. En este estudio hemos comprobado que eso no es así", explica Idoia Labayen, doctora en Biología y profesora titular de Nutrición y Bromatología en la Facultad de Farmacia de la UPV / EHU.

El trabajo, publicado en la prestigiosa revista Clinical Nutrition y que forma parte del estudio HELENA —financiado por la Comisión Europea tenía como objetivo estudiar qué papel ejerce el componente lipídico, es decir, la grasa de la dieta, en la acumulación de grasa abdominal en los adolescentes. "Es la más perjudicial para la salud porque incrementa el riesgo de padecer problemas cardiovasculares, diabetes mellitus, hipertensión arterial e hipercolesterolemia", explica la investigadora.

Para ello, trabajaron con una muestra de 224 jóvenes de un total de más de 3.500 que participaron en el estudio HELENA Healthy Lifestyle in Europe by Nutrition in Adolescence, cuyo propósito es obtener información sobre la salud cardiovascular y los hábitos dietéticos y de actividad física de los adolescentes europeos. "Estos son un grupo de riesgo en cuanto a estilos de vida se refiere, ya que empiezan a tomar sus propias decisiones con lo que quieren o no quieren comer, y viven también una etapa en la cual muchos de ellos dejan de hacer deporte", señala Labayen.

Algunos investigadores habían propuesto que las dietas con elevado contenido graso podían incrementar el riesgo de obesidad, incluso sin aumentar el aporte calórico total. Es decir, que independientemente de las calorías totales consumidas, un exceso de grasa en la dieta puede dar lugar a un mayor porcentaje de grasa corporal. Los resultados de este estudio confirman dicha hipótesis y demuestran que el porcentaje de grasa de la dieta se asocia significativamente con un aumento de adiposidad abdominal y que, además, esta relación es independiente de los niveles de actividad física que realizan los adolescentes.

"A pesar de que normalmente el ejercicio es un factor de prevención, en este caso en particular, no consigue contrarrestarlo", señala la científica. Sin embargo, Labayen es tajante en cuanto a las bondades del deporte: "Por supuesto que los adolescentes deben hacer ejercicio. Pero tienen que combinarlo con una alimentación sana y eliminar las hamburguesas, las pizzas y, en general,  todos los alimentos precocinados tan habituales hoy en día".