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El fiscal asegura que la carne de caballo fraudulenta no pone en riesgo la salud

La red desarticulada por la Gendarmería francesa compró equinos a bajo precio a un laboratorio farmacéutico y los revendió para consumo

El 50% del producto se exportó a países europeos, principalmente España

La trama de tráfico de carne de caballo fraudulenta centrada en Francia, y con ramificaciones en España, alcanza los 21 detenidos, pero todavía se desconocen muchos detalles de la forma en la que consiguieron reintroducir en el mercado al menos 200 caballos procedentes de un laboratorio farmaceútico que tenían la prohibición explícita de no ser comercializados para consumo o de centros ecuestres. El caso está en manos de la Gendarmería francesa, ya que el país galo concentra la mayoría de los detenidos. El fiscal Brice Robin ha precisado que los análisis toxicológicos no han dejado ninguna evidencia de que esa carne fuera dañina para la salud. “Que no sean aptos para el consumo humano no quiere decir que sean perjudiciales para la salud”, matizó en una conferencia de prensa para explicar los detalles de la operación. El tráfico se extendería a varios países de Europa, especialmente en España, donde se ha registrado un matadero en Girona. “50% eran para consumo en Francia y 50% para la exportación”, dijo Robin.

El matadero de Gerona fue registrado por la Guardia Civil, pero no se practicaron detenciones

Los investigadores indagan sobre la comercialización de la carne desde mayo de 2011. De unos 200 caballos, 60 habían sido utilizados previamente por la empresa Sanofi Pasteur y habían sido vendidos a bajo precio. Algunos de estos caballos se utilizaban para incubar anticuerpos con el objetivo de fabricar sueros.

El cabecilla de la red tiene 59 años y reside en Narbona, al sur del país. Según los investigadores, el grupo se encargaba de eliminar la trazabilidad de los animales, por ejemplo, proporcionándoles identificaciones falsas que procedían de libros de registro antiguos, y así podían revenderlos como carne apta para el consumo. Se calcula que podían conseguir unos beneficios en la reventa de los animales de unos 300 euros por ejemplar. Entre los arrestados hay cuatro veterinarios investigados por emitir certificados a veces sin ver al animal.

Los investigadores han requisado los registros de sacrificio de los últimos tres años

El matadero de Gerona fue registrado por la Guardia Civil, que ha colaborado en la investigación. “Los caballos venían con las cartillas falsificadas”, informan fuentes cercanas al caso. Hasta ayer por la tarde no había ningún detenido en España, informa Rebeca Carranco. Los investigadores requisaron la documentación de los últimos tres años y ahora tienen que analizar la ruta que siguió esa carne, si se consumió y vendió en España o saltó a otros países.

La empresa Sanofi Pasteur se personará en la causa como acusación particular porque “se siente una víctima”, contó el fiscal. El laboratorio informó de que la empresa ha colaborado con la investigación. Según Sanofi Pasteur había vendido unos 200 caballos en tres años por lo general a colegios veterinarios, particulares y profesionales. “Estos caballos, identificados con microchip para la trazabilidad no representan un peligro para el consumo humano”, señalaron desde la empresa. En su certificado de información venía recogido que estos animales no debían de formar parte de la cadena alimentaria, no porque hubiera un peligro, sino como medida de precaución.

La cadena de comercialización de la carne de caballo ya fue duramente golpeada a principios de 2013, en otro escándalo por el que se descubrió que una empresa del sur de Francia, Spanghero, vendía carne de caballo haciéndola pasar por vacuno. Esa carne se utilizó para preparar millones de comidas para grandes marcas y minoristas. Desde entonces, la venta de este tipo de carne se ha desplomado en Francia, a pesar de que todavía se puede encontrar en algunas carnicerías especializadas. El presidente de la Asociación Nacional de Carniceros de Caballos francesa, Eric Vigoureux pidió que no se responsabilice a toda la industria por el comportamiento de unos pocos comerciantes deshonestos.

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