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Los riesgos del petróleo ya habitan en las aguas de Canarias

Muchos petroleros pasan por las islas sin que haya plan de contingencia eficaz

Plataforma de la petrolera escocesa Cairn Energy cercana a lugar en el que Repsol pretende perforar en Canarias.  Ángel Medina (Efe)
Plataforma de la petrolera escocesa Cairn Energy cercana a lugar en el que Repsol pretende perforar en Canarias. / Ángel Medina (Efe)

El petróleo en Canarias es ya una realidad. Independientemente de la intención de Repsol de extraer hidrocarburos frente a Lanzarote y Fuerteventura, hasta el pasado 31 de octubre más de 1.100 buques que transportaban este tipo de material y pesaban más de 600 toneladas comunicaron su paso por las islas, según la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima. Esos son los barcos que están obligados a notificar su entrada, salida, y procedencia, pero muchos otros transitaron por el archipiélago. En 2012, más de 12 millones de toneladas de graneles líquidos (hidrocarburos) circularon por los puertos de la comunidad, en cifras del Instituto Canario de Estadística. Los ecologistas y movimientos sociales de la región están en pie de guerra: luchan contra lo que puede pasar en el futuro -no quieren que se obtenga crudo de su fondo marino-, pero tampoco dejan de lado el presente y exigen un plan de contingencia eficaz ante un posible vertido.

En 2005, Canarias fue declarada Zona Marítima Especialmente Sensible por la Organización Marítima Internacional, dependiente de Naciones Unidas. A raíz de esta resolución, se establecieron dos pasillos únicos –entre Tenerife y Gran Canaria y entre Gran Canaria y Fuerteventura- por los que deben transitar los buques que transporten mercancías peligrosas, entre ellos los petroleros, y notificar cuál es su carga, procedencia y destino. Hasta entonces, estos barcos no estaban controlados. “Detectamos por vía satélite al menos 150 vertidos en las aguas del archipiélago y nos pusimos en contacto con el Gobierno para solicitar este estatus”, explica Beatriz Ayala, que trabaja en la ONG ecologista WWF en Lanzarote. “Con esta medida se ha avanzado. No podemos obviar el lugar estratégico de Canarias, pero hay que seguir dando pasos en seguridad porque la riqueza del fondo marino es impresionante”, añade. Seis de las siete islas han sido declaradas Reserva de la Biosfera por la UNESCO.

Repsol remarca que es “casi imposible” que suceda un accidente

Si el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente informa favorablemente acerca del estudio de impacto presentado por Repsol, la compañía obtendrá el permiso para que un buque de posicionamiento geoestratégico cuyo alquiler cuesta 600.000 dólares al día (unos 440.000 euros) realice dos sondeos de exploración a unos 60 kilómetros de Lanzarote y Fuerteventura. La fecha que manejan para comenzar a trabajar es mayo de 2014 y su objetivo es determinar si la explotación comercial de los hidrocarburos que se hallen es rentable en cuanto a cantidad y a calidad del material. Una de las principales críticas de políticos, ecologistas y científicos ha sido la ausencia de un plan de contingencia en el informe ambiental presentado. Fuentes de Repsol indican que se está trabajando en dicho plan, que deberá aprobar el Ministerio de Fomento, aunque no saben cuándo estará listo. Esas mismas fuentes remarcan que un accidente es “casi imposible” y presumen de que en 2012 “no sufrieron ningún derrame en la costa”. Reconocen, sin embargo, que entre 2006 y 2010 fueron responsables de más de 6.900 “incidentes” en todo el mundo, “un dato que no solo engloba las operaciones de exploración y extracción, sino también el transporte, por ejemplo”.

El Gobierno de Canarias, que se opone a los sondeos de exploración y posibles prospecciones petrolíferas, promociona los puertos del archipiélago como plataforma tricontinental para las petroleras que operan en el Golfo de Guinea. Según fuentes del puerto de Las Palmas, en Gran Canaria, las islas acogen buques procedentes de todo el mundo, fundamentalmente de Brasil con destino a África, y de África con rumbo a los países nórdicos. Las embarcaciones que atracan lo hacen para repostar y someterse a las reparaciones necesarias. “Además de los petroleros, también vienen plataformas, unas tres o cuatro al año, que dejan en el archipiélago entre 800.000 y un millón de euros al día, entre tasas, avituallamiento…”, afirma José Juan Socas, vicepresidente de la patronal Fedeport, que agrupa a las empresas del puerto.

“No es una contradicción que rechacemos las prospecciones en nuestras aguas y promocionemos las islas como base. Estamos en un lugar estratégico y no vamos a dar la espalda a una industria tan importante y en la que ya somos líderes. Fomentar una cosa no quiere decir que tengamos que aceptar que en la puerta de casa extraigan hidrocarburos”, afirma Fernando Ríos Rull (Coalición Canaria), comisionado para el desarrollo del autogobierno del Ejecutivo autónomo.

Ante el riesgo de un vertido que pueda poner en peligro el ecosistema, Ríos Rull se excusa: “El Estado es el competente en salvamento marítimo y condiciones del mar”. Fuentes del Ministerio de Fomento aseguran que tienen ubicadas en el archipiélago 13 embarcaciones de diferente envergadura, un avión, dos helicópteros y una base estratégica en Tenerife para actuar ante una fuga de petróleo. Además, señalan que España participa en el programa europeo de respuesta rápida de buques de lucha contra la contaminación, lo cual permite movilizar en 24 horas hasta 17 unidades con una capacidad conjunta de recogida de más de 60.000 metros cúbicos. Por último, remiten a un real decreto publicado el pasado 15 de enero por el que se aprobó un sistema nacional de respuesta ante la contaminación marina que establece la necesidad de actualizar los reglamentos estatales y autonómicos en la materia antes de enero de 2014. Ríos Rull sostiene que Canarias tiene planes de emergencia para este tipo de incidentes –en 2006 se aprobó un plan regional- y que hay coordinación entre las Administraciones. “Estamos trabajando porque, si va a haber prospecciones, tenemos que estar preparados. Lo estamos haciendo con discreción”, continúa.

Movimientos sociales y ecologistas exigen un proyecto ante un posible vertido

Socas, que además de ser vicepresidente de Fedeport es el consejero delegado de Servicios Portuarios Canarios, empresa privada que se encarga de la seguridad ambiental del puerto de Las Palmas, se muestra crítico con el Gobierno autónomo: “Deberían hacerse simulacros anuales, que el personal esté formado”. Jesús Cisneros, profesor de Física de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y experto en contaminación marina, clama ante la “desprotección” del archipiélago. “Estamos expuestos”, afirma. Ha analizado el estudio de impacto ambiental de Repsol y asegura que la probabilidad de blowout, explosión incontrolada de petróleo, es mucho mayor de lo que la compañía asegura (una entre 50.000). “Han desvirtuado la máxima que debe guiar estos estudios de elegir el peor escenario posible para justificar una reducción de más de cinco órdenes de magnitud en la probabilidad”, indica este científico, que trabaja con el grupo que actuó en el Golfo de México cuando se produjo la “catastrófica” fuga de 2010. “Es imprescindible instalar un sistema de detección a través de boyas que alerten automáticamente de un vertido para actuar de inmediato”, afirma.

Uno de los principales temores ante un vertido de crudo en el archipiélago son las corrientes marinas, que podrían transportar el petróleo no solo a Lanzarote y Fuerteventura, sino al resto de las islas. “Aquí confluyen muchas corrientes. Una de ellas se inicia en la costa africana y atraviesa las islas orientales desplazándose hacia el sur de Gran Canaria, donde hay un gran remolino. Aunque esta sea la dirección predominante, las corrientes son cambiantes, y la variabilidad es enorme, por lo que periódicamente se generan nuevos remolinos”, señala Alonso Hernández, director del Instituto de Oceanografía y Cambio Global de la ULPGC. El comportamiento de un vertido depende de la profundidad a la que se produzca. Si es en la superficie, sería desplazado por el viento. Pero si tiene lugar a gran profundidad –Repsol actuaría en las islas a unos 800 o 1.000 metros-, serían las corrientes quienes guiarían su movimiento. “Hemos comprobado junto al Instituto Español de Oceanografía que los filamentos de afloramiento [unas estructuras que suben a la superficie desde el fondo marino] transportan larvas desde la costa africana hasta Gran Canaria. En caso de vertido podría ocurrir lo mismo y el petróleo podría llegar incluso a La Palma”, afirma.

Fotografía hecha por satélite del archipiélago canario en la que se muestra la concentración de clorofila en miligramos por metro cúbico y que sirve para reconocer los movimientos de las diferentes corrientes.
Fotografía hecha por satélite del archipiélago canario en la que se muestra la concentración de clorofila en miligramos por metro cúbico y que sirve para reconocer los movimientos de las diferentes corrientes.

Teniendo en cuenta esta tendencia, los científicos no solo se muestran preocupados por las posibles prospecciones junto a las costas canarias. “Frente a Lanzarote y Fuerteventura han sido localizados ocho domos salinos, estructuras en el fondo marino en cuyos bordes pueden almacenarse los hidrocarburos. Pero frente a Marruecos puede haber unos 200. No se trata de decir sí o no al petróleo en Canarias, sino de poner medidas ante una catástrofe que no tiene por qué ocurrir en el archipiélago”, señala José Mangas, catedrático de Geología de la ULPGC. “Un vertido en Marruecos puede provocar serios daños en el ecosistema de Canarias. Tenemos que estar preparados”, concluye.

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