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El urogallo bloquea un parque eólico

La justicia anula el permiso de actividad del mayor complejo de León

Parque eólico de Peña de Gato, en la localidad de Igueña.
Parque eólico de Peña de Gato, en la localidad de Igueña.

El urogallo cantábrico (Tetrao urogallus cantabricus), una especie en peligro de extinción con un censo de unos 400 ejemplares, puede acabar con el parque eólico Peña del Gato, el mayor de León. El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha anulado la autorización administrativa de esta instalación de energía renovable situada en la comarca de El Bierzo porque cuando se hizo la declaración de impacto ambiental (DIA) se ignoró que se iban a instalar 33 molinos de viento en un corredor natural entre dos bosques ocupados por el urogallo.

“No es necesario que quede acreditada la afectación del proyecto a una especie animal, basta la potencialidad”, contempla la sentencia del alto tribunal, contra la que cabe recurso. El parque lleva tres años abierto, por lo que un cierre podría causar grandes daños económicos a la empresa Energías Especiales del Alto Ulla, de la que es socia Enel. La entidad piensa recurrir la decisión judicial. Según datos del procedimiento, obtiene 8,4 millones de euros anuales por su funcionamiento.

Seo Bird-Life, la asociación denunciante, se plantea solicitar una ejecución provisional de la sentencia y que el parque eólico se cierre. “Las pruebas han sido determinantes”, considera Carlos González Antón, letrado de la asociación. Este es el cuarto proyecto eólico de las comarcas de Omaña y Cepeda cuya autorización ha sido anulada por el alto tribunal, aunque en los otros casos se paralizaron antes de consolidarse.

Los tres magistrados han criticado que la principal demandada —la comunidad Autónoma de Castilla y León— y los codemandados —los Ayuntamientos de Igüeña y Torre de El Bierzo y la empresa— pasaran por alto informes emitidos por los propios técnicos de la Administración autonómica en los que se reconocía la presencia de la especie y la importancia de estos terrenos para su supervivencia. La presencia del urogallo en la zona se ha acreditado con documentación del Servicio Territorial de Medio Ambiente de León y de la Guardia Civil.

Ya en el juicio, José Ignacio Molina García, jefe de espacios naturales de la Junta, corroboró que el núcleo de estas aves estaba a más de tres kilómetros del parque y que la orografía y la vegetación eran “poco atractivas”. El biólogo Emilio Virgós Cantalapiedra, perito de Seo Bird-Life, explicó que antes de la construcción del parque las dos poblaciones de urogallo estaban más o menos bien comunicadas y que esa zona era útil para otros fines como zonas de movimiento, especialmente para los ejemplares jóvenes. “El peligro no solo viene de las posibilidades de colisión con los aerogeneradores, sino también por el efecto visual, que reprime al urogallo, y por eso no va hacia esas zonas”, relató. Esta situación fragmenta las colonias, algo que contribuye a que el peligro de extinción sea mayor.

“Las poblaciones se extinguen por los extremos, y la comarca leonesa de Omaña-Cepeda es estratégica para la conservación de esta especie en el área cantábrica”, explica Felipe González, técnico de Seo Bird-Life en el proyecto Life Urogallo. Tras el último censo, de 2005, comprobaron que el urogallo había desaparecido del 60% de los lugares que ocupaba en 1982.