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Valencia mantiene el pie en el acelerador de la educación trilingüe

Los niños de tres y cuatro años estudian tres lenguas mientras los maestros aprenden inglés

Alumnas de educación infantil en el colegio L’Horta de Paiporta (Valencia).
Alumnas de educación infantil en el colegio L’Horta de Paiporta (Valencia).

Mientras persiste el conflicto en la aplicación del modelo trilingüe balear y el País Vasco está pendiente de conocer los resultados del proyecto piloto desarrollado en más de 100 centros, en la Comunidad Valenciana ya son 90.000 los niños y niñas de tres y cuatro años que estudian en clases trilingües. El Gobierno de Alberto Fabra lo quiere generalizado en toda la enseñanza obligatoria de aquí a siete años.

Así figura en el calendario del decreto que el Consell aprobó en agosto de 2012. Decretado y hecho. Ese mismo curso 45.000 alumnos empezaban el segundo ciclo de educación infantil en tres lenguas. El curso que viene concluirá la implantación en esta etapa y comenzará en primaria ciclo a ciclo, a dos cursos por año.

No son pocos los que están por levantar el pie del acelerador. El catedrático José Gimeno Sacristán advierte de que la escolarización en inglés de infantil no puede ser una prioridad con el déficit de competencia lingüística detectado en etapas superiores. “Creemos que para hacerlo bien, las escuelas deben ir curso a curso y no por ciclos”, plantea Vicent Moreno, presidente de Escola Valenciana, la influyente plataforma cívica de defensa del valenciano, capaz de movilizar decenas de miles de personas en sus reivindicaciones. Un total de 38 centros han cambiado este curso de línea en castellano a línea en valenciano gracias a la campaña de la entidad entre las familias y la receptividad de la consejería.

Pero la bandera política del Consell ahora es el inglés. El déficit de profesorado formado en esta lengua para generalizar el trilingüismo no ha detenido el tren en marcha. El curso pasado muchos alumnos fueron atendidos por becarios de inglés itinerantes, llamados english helpers, que podían tener asignados hasta tres centros diferentes. La medida fue recurrida por el Sindicat de Treballadors de l'Ensenyament ante Trabajo. Este curso ha comenzado sin becarios y con la incorporación por oposición de 70 maestros especialistas en inglés. La consejería ha catalogado 600 puestos docentes en esta lengua y ha eliminado otros tantos de francés. “Las plantillas no están preparadas para la inclusión del inglés como está planteada”, asegura Vicent Ripoll, coordinador de la Asociación de Directores de Primaria de Valencia.

Una implantación sin ruido

La clave de la progresiva generalización sin apenas ruido de la enseñanza trilingüe está en “el consenso conseguido en torno al decreto tras un proceso de negociación y alegaciones”, asegura Beatriz Gascó. A pesar del apoyo de la Academia Valenciana de la Lengua, hubo muchas críticas al decreto. Escollo importante era la desaparición de la inmersión lingüística en los dos nuevos programas plurilingües. Vicent Moreno explica que Escola Valenciana pudo introducir algunas mejoras, como “la metodología de inmersión allá donde se pueda justificar que el porcentaje del alumnado mayoritariamente no habla valenciano”. También la posibilidad de cambiar de línea lingüística con apoyo del claustro, el consejo escolar y las familias.

María Pilar Safont, filóloga inglesa y directora de la Unitat d'Educació Mulitlingüe de la Universitat Jaume I, es crítica con el proceso. Considera que el “inglés se ha introducido precipitadamente” y todo apunta “a una promoción de la lengua mayoritaria”, el castellano. Safont sostiene que “los alumnos que habían recibido instrucción en valenciano mostraban más ventajas al comunicarse en inglés”. Autora de Third Language Learners (2005), dice que “si hay interés por una lengua, se requieren acciones sociales (como versiones originales en televisión y cine)”, porque “las lenguas no se aprenden de nueve a cinco”. Además, la formación inicial de los maestros debe incluir el multilingüismo.

La “capacitación lingüística, formación metodológica permanente y estabilidad en las plantillas docentes para desarrollar el proyecto educativo plurilingüe” son algunas de las exigencias de las asociaciones de padres, expresadas por María Dolores Tirado, presidenta de la Confederación Gonzalo Anaya.

“A falta de puestos de infantil catalogados en inglés, en mi centro se encarga de enseñarlo la especialista de primaria”, cuenta Vicent Moreno en su papel de director del colegio Jaume el Conqueridor de Catarroja (Valencia). Esta es la situación de muchos otros centros, donde además la dotación de una plaza de inglés ha llevado aparejada la supresión de un tutor, de manera que a veces el maestro anglohablante ocupa parte de su tiempo ejerciendo ese papel. Como el programa del Jaume el Conqueridor es plurilingüe en valenciano, la prioridad es la lengua autóctona. Por eso, cuando llegue el trilingüismo a primaria, el grueso de la enseñanza será en valenciano, menos “religión y alternativa, que se darán en castellano, y la plástica, en inglés”. Las materias lingüísticas se dan en la lengua correspondiente.

En los centros que han optado por el programa plurilingüe en castellano, las proporciones se invierten. Y los hay que ofrecen doble línea. Es el caso del colegio L'Horta de Paiporta (Valencia). Su director, Vicent Giménez, explica que en ambos casos están dando plástica en inglés ya en primaria, porque este es uno de los 356 colegios de la red experimental plurilingüe que han anticipado en uno o más cursos la aplicación oficial del modelo. Más del 40% de estos centros experimentales son concertados.

Pero hay seis colegios públicos que van aún más lejos. Beatriz Gascó, directora general de la Consejería de Educación, los llama “superplurilingües”, aunque son más bien centros de inmersión en lengua inglesa, como reconoce María Eugenia Pelufo, directora del colegio Gloria Fuertes de Alzira. Aquí todo el profesorado, en comisión de servicios, tiene como mínimo el certificado B2 o habilitado para impartir áreas en inglés. En estos seis centros, los niños reciben desde los cuatro años el 80% de la enseñanza en este idioma. Para la Generalitat, son centros de referencia de los que, explica Gascó, “aprendemos metodología”.

Vicent Ripoll ve al profesorado “asustado y preocupado hasta la angustia” por la formación en inglés. Algunos testimonios lo corroboran, aunque prefieren no dar nombres. “Tenía clase de inglés en la Escuela de Idiomas a las cinco de la tarde, a la misma hora que acababa de dar clases en el colegio”, explica una de las 7.000 maestras que se acogieron a las enseñanzas semipresenciales, con dos horas de conversación semanales, que la Consejería ofertó el año pasado para capacitar docentes en inglés. Ahora, como otras cuatro compañeras de infantil, espera su “nota” con escepticismo, mientras el Gobierno regional prepara la convocatoria de otras 8.000 plazas para este curso, también a través de la Escuela de Idiomas.

La concertada ha pisado igualmente el acelerador en la formación docente “los dos últimos años”, reconoce José Manuel Boquet, presidente de la Federación de Centros de Enseñanza de Valencia, especialmente a través de “la enseñanza bonificada”, con descuento en la Seguridad Social, de manera que “todo lo que antes se dedicaba a otro tipo de formación lo concentramos en cursos de inglés”.