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El Ártico sigue perdiendo hielo este verano

Los expertos estiman que no se batirá el récord de deshielo, pero recalcan que los diez años de mínimos se han registrado en la última década

nasa

Aunque el mínimo de hielo en el Ártico se mide (a efectos de comparación interanual) a mediados de septiembre, la extensión del mar helado a estas alturas del verano indica que seguramente no se alcanzará el récord de deshielo en 2013. No se han dado las condiciones meteorológicas en la región que provocaron, en 2012, el mínimo histórico. “Aunque este año termine siendo el sexto o séptimo de menor extensión [de hielo], lo que importan es que los diez mínimos registrados se han producido durante los últimos diez años. La tendencia es de fuerte disminución”, señala Walt Meier, glaciólogo del Centro de Vuelos Espaciales Goddard, de la NASA.

En la primera mitad de agosto se han observado extensas áreas de baja concentración de hielo incluso en regiones cercanas al Polo Norte, según ha informado el Centro Nacional de Datos de Hielo y Nieve (NSIDC) estadounidense, pero los patrones de presión atmosférica y temperaturas frescas son claramente diferentes de las de 2012,

El pasado 21 de agosto, la extensión helada del océano ártico era de 5,83 millones de kilómetros cuadrados, según las observaciones realizadas desde satélites. En la misma fecha el año pasado, la extensión era de 4,34 millones de kilómetros cuadrados, mientras que el máximo registrado hasta la fecha alcanzó los 8,2 millones de kilómetros cuadrados, en 1996.

Extensión máxima de hielo registrada en el Ártico en 2013 (15 de marzo): 15,3 millones de kilómetros cuadrados.
Extensión máxima de hielo registrada en el Ártico en 2013 (15 de marzo): 15,3 millones de kilómetros cuadrados.

En la primera mitad de julio de este año se registró un deshielo rápido, pero luego se han mantenido las bajas presiones atmosféricas y las nubes sobre la parte central del Ártico, las temperaturas han sido inferiores a la media y el deshielo no se ha acelerado. En 2012, sin embargo, se registró un intenso ciclón en agosto. “La tormenta del año pasado barrió un área de aguas abiertas mezclando los fragmentos pequeños de hielo con las aguas relativamente templadas, de manera que se fundían rápidamente”, señala Meier. “Este año, sin embargo, las tormentas han afectado en una zona de hielo más consolidado; 2012 fue excepcional”, añade.

En comparación con el verano pasado, la extensión helada en el Mar de Siberia oriental es muy superior, aunque cerca de Europa y Groenlandia la cubierta de hielo sigue estando por debajo de la media, especifica el NSIDC en su informe del 19 de agosto. En Groenlandia, las altas presiones registradas el verano pasado contribuyeron a una estación de deshielo de récord, mientras que este año el fenómeno está siendo más moderado, aunque superior a los registros de los años noventa.

Mientras tanto, la Antártida, en pleno invierno ahora, se acerca al máximo anual de extensión del mar helado a su alrededor. El 21 de agosto se registraron 19,3 millones de kilómetros cuadrados, y año pasado en la misma fecha, eran 18,33 millones de kilómetros cuadrados. Los científicos advierten de que las condiciones climáticas y las características geográficas son claramente diferentes en los dos polos terrestres, pero que en el Ártico se está perdiendo hielo más rápidamente de lo que se crece en la Antártida la capa helada marina. El NSIDC señala que la extensión del hielo marino antártico el 19 de agosto de este año se aproxima al máximo histórico, de 2010.

El 16 de septiembre de 2012, la extensión del Ártico era de 3,41 millones de kilómetros cuadrados (el récord histórico de mínimo), es decir, aproximadamente la mitad de la extensión media entre 1979 y 2010, según explica la NASA en un comunicado. La agencia espacial estadounidense tiene registros de hielo marino tomados por satélites desde 1978 y, desde entonces, se observa una tendencia de reducción de la extensión helada en el Ártico -en el mínimo estival- de un 14,1% por década, con una clara aceleración del deshielo desde 2007. Además, los expertos señalan que el casquete polar Norte ha pedido significativamente grosor en la última década, por lo que es más susceptible al deshielo.

Los científicos diferencian el hielo de una temporada, más frágil y susceptible de fundirse, de las capas de acumulación de al menos dos años, que aguantan más. “El hielo de un año tiene un grosor al límite y puede fundirse o no dependiendo de si las temperaturas son más o menos templadas en verano, los vientos, etcétera, mientras que para fundirse el hielo plurianual se tienen que registrar altas temperaturas inusuales, que es lo que estamos observando en los últimos años”, explica Meier. “Las condiciones de este año no han sido superfavorables a la pérdida de hielo durante la primavera y el verano, mientras que sí lo fueron el año pasado”.

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