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LUIS ECHÁVARRI | Director de la Agencia Nuclear de la OCDE

“Fukushima no dejará de ser un peligro hasta dentro de varios años”

Ingeniero de formación, lleva en el mundo atómico desde hace cuatro décadas

Luis Echávarri.
Luis Echávarri.

Luis Echávarri (Bilbao, 1949), ingeniero de formación, lleva en el mundo atómico desde hace cuatro décadas. Ha sido consejero del Consejo de Seguridad Nuclear español, optó a la presidencia de la Agencia Internacional de la Energía y es, desde 1997, director de la Agencia Nuclear de la OCDE. Como tal, sigue el día a día de la crisis atómica desatada tras el tsunami que asoló Japón en 2011. “Fukushima no dejará de ser un peligro hasta dentro de varios años”, dice al teléfono. Prudente en sus respuestas, tranquiliza sobre la emergencia declarada por una fuga durante el desmantelamiento de la central.

Pregunta. ¿Tenemos que estar preocupados por lo que está sucediendo en Fukushima?

Respuesta. Depende. Lo que está pasando allí es que no se ha llegado a tener un control efectivo total de las actividades y de las emisiones de radiación. Desde ese punto de vista, tenemos que estar preocupados. Pero no hay que estarlo por que eso pueda tener efectos en la salud que escapen de la zona de la central. Se habla de agua muy contaminada que puede haber ido al océano, pero el poder de dilución del océano es inmenso. Sí habrá que tener cuidado con especies acuáticas, peces migratorios. Se han establecido controles para asegurar la supervisión sobre lo que se pesca.

P. ¿Está fuera de control como ya han dicho algunas voces?

R. No. Hablamos de una central que tiene tres núcleos que se han fundido y han destrozado toda la parte de alrededor, que es inaccesible. Hay una zona allí donde no se puede entrar. Eso significa que no se ha podido montar un sistema de refrigeración cerrado en el que se controla el agua que entra y se va reciclando. Están refrigerando a base de un circuito abierto, metiendo agua, agua que refrigera, pero se contamina y luego hay que ver qué se hace con ella. Es una cantidad muy grande. Han hecho tanques. Es una situación difícil, muy difícil. Uno de los tanques ha fallado y eso tiene consecuencias radiológicas.

P. ¿Se podría haber evitado? La fuga se detectó horas después al ver los charcos...

R. Se podían haber montado sistemas con una instrumentación más adecuada. Ahora, quizá era mucho más urgente disponer de la refrigeración antes. Es difícil juzgar a distancia. Quien debe juzgar si se han hecho todos los esfuerzos es el regulador japonés. Desde lejos, sí parece que se podía haber hecho más, que se podía haber establecido un control de niveles y radiactividad inmediata. Pero la situación no es fácil.

P. ¿Puede haber más fugas en otro de los 350 tanques gemelos?

R. Un principio universal en seguridad nuclear es que, una vez que hay un incidente, hay que repasar todas las instalaciones similares. Ya se está haciendo.

P. Tepco reconoce que lleva dos años filtrando agua contaminada al mar, 30 billones de bequerelios de sustancias radiactivas.

R. Es una unidad pequeñísima. El agua que ha salido ahora no tiene cesio, que es el elemento que tiene una vida más larga, porque había sido filtrado. Desde el principio hemos visto inevitable que mucha del agua que se está utilizando acabe en el mar, bien a través de fugas o por las aguas freáticas. Era utópico pensar que en este accidente no iba a haber filtraciones. Es una central que está al lado del mar y ha sufrido un accidente. Lo que hay que hacer es controles. Y la información que tenemos es que no han cambiado los niveles de radiactividad del mar por la fuga de este tanque.

P. ¿Cuánto tiempo pasará hasta que Fukushima deje de suponer un peligro?

R. Varios años. Será el momento en que ya no haya necesidad de refrigerar el núcleo con un sistema abierto. Entonces dejará de haber peligro de que la radiactividad se pueda descontrolar. Eso, si hablamos de riesgos para el exterior; si nos referimos al desmantelamiento de Fukushima, estamos hablando de 30 o 40 años.

P. ¿Almacenar el agua en tanques era la mejor opción? Muchos han recordado el sarcófago de Chernóbil.

R. Con Chernóbil hay una diferencia abismal. Allí el problema era el núcleo. Al cubrirlo se acaba con el problema. Aquí sigue habiendo mucho calor residual y hay que refrigerar. ¿Qué haces con el agua? A lo mejor se podrían haber hecho grandes piscinas... Pero el tiempo apremia. Hay que confiar que han tratado de hacerlo lo mejor posible. Son 350 tanques y ha fallado uno.

P. ¿Era previsible que pasara esto? ¿Es peor de lo que se pensó?

R. Esto es una opinión personal: podría ir peor. La situación es dificilísima y no hay soluciones milagrosas. Toda la contaminación que hay, todos los núcleos degradados a los que no se tiene acceso, son fuente de incertidumbre y de problemas. Que nadie busque la perfección porque no existe. Ahora, que no parezca que aquí no pasa nada, no, aquí ha pasado una barbaridad. La preocupación después de dos años y medio del accidente es que no se acaba de controlar.