Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

¿Quién ha trabajado en la Clínica San Ramón?

Hombres y mujeres nacidos en el centro que dirigía el doctor Vela buscan a exempleados para esclarecer el robo de niños

Los niños, hoy adultos, nacidos en la Clínica San Ramón, en Madrid, que creen que  pudieron ser sustraídos a sus madres biológicas para ser entregados en adopción a otras familias hacen un llamamiento para intentar localizar a personal que trabajase en la clínica junto al doctor Eduardo Vela, imputado en un caso de robo de bebés, el de Inés Madrigal.

Vela, de 79 años, exdirector de la clínica San Ramón, declaró el pasado 18 de junio ante la juez que investiga el caso de Madrigal, Isabel Garaizábal, titular del juzgado número 46 de Madrid, que no conocía a la mujer que adoptó a Madrigal en 1969. Sin embargo, Inés Pérez, de 90 años, declaró el pasado 18 de julio por exhorto en el juzgado número tres de Almería: “Me conoce aunque lo niegue. Él me dio a mi hija, me la puso en brazos. ¿Cómo puede negarlo? Fue él el que me mandó llamar para que pasara a recoger una niña”.

Durante su declaración, Vela, mano derecha de la fallecida sor María Gómez Valbuena, reconoció su firma cuando la juez Garaizábal le mostró el legajo de nacimiento de la primera y única hija de Inés Pérez. Es decir, certificó lo imposible, ya que Pérez era estéril. El doctor admitió que aquella era su firma, pero alegó que firmaba muchos documentos que le daban a firmar sus colegas de la clínica de San Ramón, e insinuó que podía deberse a un error del personal del centro, donde trabajaban al menos otros seis médicos y matronas.

Por eso, quienes nacieron en esa clínica y hoy dudan si son niños robados hacen un llamamiento al personal que trabajó en San Ramón para que cuenten lo que saben, a ellos o a la justicia.

Vela fue citado a declarar como imputado por dos presuntos delitos: detención ilegal y falsedad documental. Pérez relató a la juez que la interrogó el pasado 18 de julio en Almería que el médico ahora imputado le había dicho tras entregarle a la niña que si se ponía enferma no acudieran al hospital, que le avisaran directamente a él, y que les rellenó la documentación que debían llevar al Registro Civil para inscribir al bebé como hija biológica.

Madrigal, aquel bebé que ahora tiene 44 años, confía en que la investigación siga adelante: “Espero que pronto las indagaciones den su fruto y se desenmascara a quienes nos trataron como a cachorros de animales”.