La acumulación de residuos obliga a suspender operaciones en La Arrixaca

La dirección médica del centro ha decidido suspender 25 intervenciones por riesgo de infección

La acumulación de suciedad después de ocho días de huelga del servicio de limpieza en el hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia, el mayor de la región, con 860 camas, llevó este lunes a la dirección del centro a tomar la decisión de cerrar 13 quirófanos, lo que se tradujo en la suspensión de 25 operaciones programadas.

La protesta de los trabajadores responde a la intención de la empresa adjudicataria del servicio, Valoriza Facilities, perteneciente al grupo Sacyr, de acometer un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE). Junto a esta medida, que afecta a 241 de los 334 trabajadores de la contrata del hospital, están previstas reducciones salariales, como la congelación del complemento de antigüedad, según Antonio Pérez, presidente del comité de empresa. Pérez apuntó este lunes que, ante la falta de acuerdo, la empresa ha informado a 26 trabajadores de la extinción de su contrato. Una portavoz de la empresa declinó detallar los motivos del conflicto y los detalles de la negociación al ser preguntada por EL PAÍS.

El portavoz de los trabajadores manifestó que se han respetado los servicios mínimos establecidos, que afectan a los quirófanos, la unidad de cuidados intensivos y las habitaciones, por lo que la acumulación de suciedad se limita a los vestíbulos y los pasillos. “Los quirófanos están impecables, el problema es que las zonas de paso están sucias y han afectado a las salas estériles”, añadió.

La dirección médica del hospital, sin embargo, acusó a los trabajadores de la “acumulación intencionada de residuos en las zonas próximas a los quirófanos”. El gerente del centro, José Vicente Albadalejo, no solo denunció la acumulación de residuos, sino el sellado de candados y cerraduras, el corte de cables de compactadoras de residuos o la rotura de bolsas de basura, así como de esparcir desperdicios orgánicos. También de la aparición de pegamento y confeti. Albadalejo exigió “el cese de aquellas actividades que, más allá del ejercicio del derecho de huelga, están poniendo en grave peligro la salud de las personas”, en unas declaraciones recogidas por Europa Press. Además, amenazó con “ejercer todas aquellas acciones laborales, gubernativas o judiciales que sean precisas para recuperar la normalidad de la asistencia”.

Al margen de estos incidentes, otros 12 quirófanos —seis del área materno-infantil y otros tantos del pabellón general— funcionaron con normalidad. Entre intervenciones urgentes y programadas, el hospital operó en estas salas, que no se vieron afectadas por la suciedad, a 46 pacientes.

La protesta arrancó el pasado día 10 en respuesta a un ERTE de la empresa

Para hoy, hay 24 operaciones programadas previstas. A última hora del lunes, la Administración sanitaria murciana estaba intentando conseguir un permiso judicial para, sin contravenir los servicios mínimos, limpiar las zonas de acceso a los quirófanos y continuar con la actividad quirúrgica ordinaria. De hecho, según un portavoz de la consejería de Sanidad, se habían mantenido las citas de todos los pacientes que tenían que ser intervenidos el martes. Muchos de ellos, según las mismas fuentes, se encontraban ingresados en el centro para pasar la noche del lunes en sus habitaciones.

Representantes de IU y del PSOE de la región de Murcia se dirigieron ayer a las autoridades sanitarias autonómicas para solicitarles que ejerzan un papel de mediación entre la empresa y los trabajadores y normalizar la situación que vive el hospital, que se arrastra desde el pasado 10 de junio.

El cierre de quirófanos relacionado con la acumulación de suciedad derivada de huelgas del servicio de limpieza no es habitual, aunque existen precedentes. En el año 2005, se cerraron cinco quirófanos en el hospital La Fe de Valencia para evitar situaciones de riesgo por falta de higiene ante las recomendaciones de los facultativos. El mismo año, el hospital de Cabueñes (Asturias) suspendió 160 intervenciones al paralizar durante tres días la actividad quirúrgica por una protesta similar. En 2004, otra huelga, esta vez en tres hospitales de la provincia de Granada, obligó a suspender 60 operaciones después de una semana de acumulación de residuos.

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