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Los expertos avalan anticiparse al cáncer

Especialistas de hospitales públicos aconsejan a los pacientes en función de su riesgo

Entre el 10% y el 5% de los tumores malignos son transmitidos familiarmente

La adenomastectomía extirpa la glándula mamaria, que puede sustituirse por una prótesis

Participantes en la carrera de mujeres contra el cáncer de mama, el pasado día 31 en Valencia. Ampliar foto
Participantes en la carrera de mujeres contra el cáncer de mama, el pasado día 31 en Valencia.

El caso de Angelina Jolie, que ha optado por una doble adenomastectomía para reducir las posibilidades de desarrollar un cáncer, podía haber sucedido en cualquiera de los sistemas sanitarios de la red pública española. Desde hace una década, las comunidades autónomas han ido poniendo en marcha en hospitales de referencia unidades de consejo genético para localizar tumores familiares. El cáncer hereditario no es el más frecuente (entre el 5% y el 10% de los casos), pero identificar a estos pacientes –portadores de mutaciones vinculadas a un alto riesgo de desarrollar la enfermedad- aporta importantes beneficios a la hora de adelantarse a la aparición del tumor, ya sea intensificando los controles o combatiendo la aparición del tumor con quimioterapia o cirugía.

La detección del riesgo en estas personas suele arrancar en las consultas de oncología, cuando se elabora el historial clínico del paciente. Contar con dos familiares directos (madres, hermanas, hijas) afectadas, haber sufrido la enfermedad por debajo de los 30 años, la aparición de la neoplasia en un hombre, o si el tumor es bilateral son considerados factores de riesgo de sufrir cáncer hereditario familiar.

La detección del riesgo en estas personas suele arrancar en las consultas de oncología

En estos casos, los pacientes se remiten a las unidades de consejo genético, donde se encuentran los especialistas encargados de analizar a fondo los antecedentes y asegurarse de que el origen de la enfermedad está en alteraciones genéticas hereditarias. Las más conocidas son las mutaciones en los genes BRCA1 y BRCA2. En el primero de ellos, la alteración que tenía la actriz estadounidense, el riesgo de desarrollar un cáncer de pecho a los 18 años y hasta los 90 años es del 85%, y entre el 25% y el 40% en el ovario, como apunta Antonio Llombart, jefe de Oncología del hospital Arnau de Vilanova de Valencia.

La detección se realiza a partir de un simple análisis de sangre, siempre que la paciente acceda a ello. Una vez confirmada la sospecha del origen familiar de la enfermedad, se traslada a los familiares la opción de someterse a estudios similares por si han heredado el riesgo. Es entonces, cuando se ofrecen las alternativas preventivas, señala  Llombart.

Una de ellas consiste en someter a la paciente a estudios periódicos para detectar el tumor, si aparece, en sus estadios más tempranos. La opción más radical consiste en la adenomastectomía bilateral, la técnica a la que se ha sometido Angelina Jolie. A diferencia de la mastectomía –que supone la eliminación de la glándula mamaria, el pezón y la piel- este procedimiento solo extrae la glándula, que se sustituye por una prótesis, por lo que estéticamente, el resultado es similar al de un implante. Solo que es imposible retirar la glándula al 100% por lo que queda un riesgo residual de reaparición del enfermedad de en torno al 5%, como apunta Llombart. En todo caso, muy por debajo del que había previo a la enfermedad.

Para tratar el riesgo de cáncer de ovario la ovariectomía se considera demasiado agresiva entre las mujeres que aún no han alcanzado la menopausia. Con la retirada de los ovarios se elimina el riesgo del tumor, pero también se desencadenan alteraciones hormonales similares a una menopausia precoz. Por ello, la recomendación de los especialistas consiste en esperar a los 50 años y, mientras tanto, someter a controles ecográficos a los ovarios cada seis meses.

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