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Un juez se niega a aplazar el acceso universal a la píldora del día después

La medida entrará en vigor el próximo lunes, aunque el Gobierno de EE UU puede apelar esta decisión

Plan B One-Step.
Plan B One-Step. EFE

El acceso universal a la píldora del día después en Estados Unidos podría estar más próximo que nunca. El juez Edward Korman ha decidido este viernes no tener en cuenta la apelación interpuesta por el Gobierno del presidente Barack Obama la semana pasada en la que se solicitaba a dicho magistrado que retirara su sentencia, en la que obligaba, en el plazo de 30 días, a eliminar todas las restricciones existentes sobre el medicamento, tras la aprobación por parte de la Agencia del Medicamento de EE UU (FDA, siglas en inglés) el acceso al fármaco a partir de los 15 años.  “Apelar una decisión que haría que todas las mujeres de este país pudieran comprar la píldora del día después -Plan B y sus variantes genéricas- es frívolo y me parece que lo que pretende es ralentizar el proceso”, ha asegurado Korman a AP.

Aun así, el juez ha decidido aplazar la entrada en vigor unos días, hasta el lunes 13 de mayo a las doce del mediodía, para dar tiempo al Gobierno Obama a apelar, sí lo requiere, o a presentar un moción en el Tribunal de Circuito de Apelaciones de EE.UU, localizado en Manhattan (Nueva York). La Administración de Obama había solicitado a Korman el aplazamiento de la sentencia por motivos “de confusión sustancial de mercado”. El Gobierno, de momento, no ha hecho comentarios.

Durante estos últimos 30 días, el acceso a la píldora del día después ha sido un tema relevante en EE UU. Si el pasado 5 de abril, Korman sentenciaba el acceso universal de este fármaco sin receta e instauró un plazo de un mes para su entrada en vigor, la propia FDA, de forma independiente, estableció la semana pasada que las mujeres estadounidenses a partir de los 15 años podrán comprar este fármaco, exactamente el producto Plan B One-Step.

De forma inmediata, las consumidoras encontrarán el producto en los pasillos y estanterías de los establecimientos autorizados, sin tener en cuenta los horarios de sus farmacias, cuando en la actualidad se obtiene generalmente en centros de planificación familiar y sanitarios exclusivos para mujeres. “Aunque todas las mujeres tendrán que enseñar una identificación que demuestre su edad, de lo contrario no podrán adquirir el producto”, puntualizó la FDA.

Plan B One-Step es un anticonceptivo de emergencia destinado a reducir las posibilidades de embarazo tras mantener relaciones sexuales de riesgo. Se toma en una única dosis y su efecto es válido hasta tres días después de haber mantenido la relación sexual sin protección. Este producto no ayuda a interrumpir el embarazo ni existe ninguna prueba que concluya que el producto dañe al feto en desarrollo, según la FDA. Actualmente, existen tres fármacos anticonceptivos de emergencia en EE UU: Plan B One-Step, el Plan B, y She. Esta aprobación no afecta a las condiciones de dispensación de estos otros medicamentos.

“La duración de las apelaciones suele ser eterna -puede durar meses, e incluso años- y son estos retrasos desmesurados los que llevaron a mis demandantes a interponer una querella en cuanto a este anticonceptivo de emergencia”, ha explicado Korman. Una situación que justificó a principios de semana el ayudante del Fiscal de EE UU, Franklin Amanat: “A veces, las personas están mejor atendidas cuando el Gobierno actúa con cabeza y de forma progresiva", indicó, defendiendo la lentitud de los procesos.

En su resolución, el magistrado criticó además duramente la postura de la FDA, que en 2010 indicó que la píldora del día después era segura para todas las edades y luego cambió de opinión, y fulminó las restricciones impuestas por orden de la Secretaria de Salud, Kathleen Sebelius, que obligaba a las menores de 17 años a tener una prescripción médica para poder obtener el medicamento en las farmacias del país. Sebelius tomó la decisión a pesar de que la FDA aseguró que el medicamento era seguro.

El magistrado consideró también que la decisión de la Secretaria de Salud revocaba una decisión que el Congreso de EE UU tiene por ley encomendada a la FDA. Era la primera vez que un Gobierno anulaba públicamente una decisión de la Agencia del Medicamento. “El problema ahora no es la FDA, echo la culpa a Sebelius, que es la que sigue sin cambiar de opinión, y esperar una vuelta atrás sería por tanto inútil”, ha concluido el magistrado.