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La crisis reduce un 10% las denuncias por violencia machista

Las mujeres renuncian cada vez más a concluir los procesos judiciales

Prácticas en una academia de policía de Madrid para especializarse en violencia de género.
Prácticas en una academia de policía de Madrid para especializarse en violencia de género.

La crisis presiona también a las mujeres maltratadas, que presentan cada vez menos denuncias contra sus agresores y las retiran más a menudo. El desempleo, el aumento de la carga familiar y los recortes en prestaciones sociales disuaden a las víctimas de violencia machista de llevar a sus parejas ante la justicia, debido a la dependencia económica, según los expertos.

Desde 2008 ha caído casi un 10% el número de denuncias, según las estadísticas publicadas ayer por el Observatorio de Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial, que reúne datos de todos los tribunales. Además, aumenta la proporción de las denuncias retiradas: de las 128.543 mujeres que interpusieron alguna demanda por violencia machista el año pasado —la mayoría, por lesiones—, más del 12% se retiraron (15.592).

“La dependencia económica de las mujeres, que aumenta con la crisis, incrementa el miedo a la denuncia y a la separación. La incertidumbre sobre el futuro y el sentimiento de culpa funcionan para que no se atrevan a denunciar”, declaró en la presentación del informe la presidenta del Observatorio, Inmaculada Montalbán. “Con la precariedad laboral, que afecta de una manera más severa al sector femenino, la violencia de género vuelve al ámbito doméstico”, añadió.

“Si me hubiera pasado ahora, seguramente no habría denunciado”, relata Amaia Rodríguez (nombre ficticio), una víctima de violencia machista de 49 años que no quiere dar su nombre. Con dos hijos pequeños, se divorció de su agresor hace ocho años, cuando era ama de casa y se agarró “al primer trabajo que pasó para salir adelante”. Empezó a trabajar a media jornada en una pastelería, una posibilidad que la mayoría de las víctimas ve hoy imposible. “La falta de recursos te puede influir mucho a la hora de dar el paso y dejarlo. Si no tienes trabajo, aún más. Estás anulada y es una decisión muy difícil”, zanja Rodríguez.

Fuente: Consejo General del Poder Judicial
Fuente: Consejo General del Poder Judicial

Desde la Secretaría de Estado de Servicios Sociales e Igualdad son conscientes de la dependencia económica que sufren las mujeres víctimas de violencia de género y su agudización debido a la crisis. Una situación que, afirman, se trata de paliar con los recursos asistenciales gratuitos que están a disposición de la víctima. Un portavoz de Igualdad incide en que se van a destinar 100 millones de euros más para recursos y programas de violencia de género, aunque el Gobierno ha recortado un 21% en medidas de protección y otro 18% en fondos de políticas para la igualdad.  Las víctimas critican, sin embargo, que estos recursos se dediquen a fomentar la denuncia, pero que las dejan desamparadas tras el divorcio. “Los mensajes sobre los recortes llegan a estas mujeres y el miedo a la falta de una red existencial provoca que denuncien menos”, añade Montalbán.

La abogada especialista en violencia de género Berta Gutiérrez avala la tendencia y afirma que la retirada de las denuncias es muy habitual. Durante una guardia del turno de oficio esta semana, explica, recibió el caso de una mujer marroquí que denunció a su esposo por malos tratos. Despedida de su trabajo como cuidadora de una anciana y con tres hijos, el menor, un bebé de un mes, ya había retirado una denuncia por los mismos motivos y contra el mismo agresor. “No es que tengan miedo de culminar el proceso judicial, es que lo ven imposible. Cuanto menos se vale por sí misma una mujer, más difícil es salir de las redes de los malos tratos”, explica la abogada. Un 35% de las mujeres que denunciaron por violencia machista en 2012 eran extranjeras, aunque supusieron el 41% de las renuncias a continuar el proceso judicial.

“Venimos detectando un desánimo por parte de muchas mujeres que deberían interponer denuncias y no lo hacen”, constata Ángela Cerrillos, presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis, y aclara que, contrariamente, no se ha percibido un descenso de la violencia machista. Desde 2010, se ha producido una disminución leve y paulatina de las mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas: 73 en 2010, 61 en 2011 y 52 en 2012 y 12 en lo que va de 2013, según datos del Ministerio de Sanidad. “Ha aumentado la concienciación social, pero no ha descendido la violencia machista. Hay una bolsa oculta de mujeres que sufren violencia y no la denuncian. Entre el 60% y el 70% de las mujeres a las que atendemos no lo han hecho”, explica Susana Martínez, presidenta de la Comisión para la investigación de malos tratos a mujeres. “Los conflictos económicos del hogar son un factor de riesgo muy importante, un detonante de la violencia machista que no existía en otros tiempos”, apunta Martínez.

“Cuando están mal económicamente, muchas mujeres aguantan y siguen conviviendo con su agresor”, explica Sagrario Mateo, presidenta de la Asociación Aprodemm de asistencia a las mujeres maltratadas de Navarra. Amaia Rodríguez lo avala: “Con la crisis y sin trabajo, ¿adónde vas? Hay que ser realista. Aguantas, porque es lo que has conocido siempre”.