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La convivencia entre los parques eólicos y los buitres leonados es posible

Un estudio revela que una correcta ubicación de los aerogeneradores reduciría la mortalidad de las grandes aves

Dos ejemplares de buitre leonado Ampliar foto
Dos ejemplares de buitre leonado

La Estación Biológica de Doñana, instituto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Sevilla y la Fundación Migres han encontrado la forma de evitar que los parques eólicos se conviertan en un peligro para las grandes aves. El estudio, liderado por Miguel Ferrer, se ha publicado recientemente en la revista científica Plos One, y es la primera vez que la literatura científica se hace eco de un estudio de estas características.

Los investigadores realizaron pruebas en el túnel del viento, imitando la orografía de cada zona y simulando las corrientes del aire. Después, grabaron durante casi un millar de horas el comportamiento de los buitres en un campo eólico real. El recorrido de los penachos de lana que se utilizaron para simular las aves en el experimento se correspondía plenamente con el vuelo de los buitres leonados en el terreno. El estudio servirá para ubicar los aerogeneradores de tal forma que no dispare la mortalidad de las grandes aves, que vuelan sobre todo dejándose llevar por las corrientes térmicas.

Este estudio ha concluido también que en los parque eólicos son muy pocos los molinos que realmente son letales para las aves, pero los que están mal ubicados concentran la mayoría de las colisiones. Miguel Ferrer, director del estudio, habla de "puntos muertos". En los 20 parques eólicos de la zona del estrecho de Gibraltar que formaron parte del estudio, llegaba a haber una media de 1,33 aves muertas por molino y año. "Pero estos datos son engañosos, porque la mayoría de las colisiones se producen en los mismos molinos" afirma Ferrer. En cifras totales, mucho más claras, unos 170 buitres leonados morían por esta causa en la zona al año.

170 buitres leonados mueren en el Estrecho por los aerogeneradores

Para Ferrer y su equipo, que han presentado el estudio también en Estados Unidos, el objetivo es influir en la construcción de parques futuros: "el estudio de impacto ambiental no debería hacerse de todo el parque, sino molino a molino".

Con los parques existentes ya se han realizado experimentos para reducir la mortalidad en los puntos negros, como la instalación de un sistema de vigilancia que hace que el molino se apague cuando se acerca un animal. En Tarifa la mortalidad cayó un 65% y solo impactó a la producción de energía en un 0,007%.