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Seguridad Nuclear expedientará a Ascó por traspapelar 233 fuentes radiactivas

La nuclear dice a los inspectores que ignora el paradero de los residuos

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) prepara un expediente sancionador para la nuclear de Ascó (Tarragona) porque "no se puede constatar documentalmente dónde se almacenan las 233 fuentes radiactivas encapsuladas". Una inspección del Consejo reveló en 2011 un notable desfase contable en los bidones radiactivos de baja intensidad generados por la central y que no aparecían en la documentación. Fuentes del CSN insisten en que no temen que las fuentes radiactivas se hayan perdido, sino que la contabilidad de Asco es deficiente, algo grave en un tema así. En 2009, el Ministerio de Industria sancionó a Ascó con 15,4 millones de euros por una fuga de partículas.

Una portavoz de Ascó asegura que se "ha aportado al CSN toda la documentación requerida" e insiste en que "se trataba solamente de un asunto contable".

 En octubre de 2011, el CSN realizó una inspección para "comprobar la gestión que realiza la central de las fuentes radiactivas encapsuladas y no encapsuladas que se encuentran fuera de uso". En una visita previa, en julio de ese año, los inspectores ya habían detectado falta de control contable de las 793 fuentes radiactivas que ha generado Ascó desde que comenzó a operar, en 1984. La conclusión del CSN es que Ascó "habría perdido la trazabilidad del paradero de unas 250 fuentes radiactivas. Según el inventario entregado por el titular a la inspección, serían fuentes almacenadas en bidones, parte de los cuales se habrían enviado a la instalación de El Cabril, sin existir documentación que lo avale". El Cabril, en la provincia de Córdoba, es el almacén para los residuos nucleares de baja y media actividad.

Según la investigación del CSN, "otras fuentes se habrían depositado en el interior de bidones guardados todavía en el almacén temporal de residuos radiactivos (ATRS) de la central, junto con residuos de diversa naturaleza, constatándose discrepancias entre lo indicado en el inventario o transmitido verbalmente a la inspección, y lo indicado en la documentación de los bidones". Es decir, que en los libros no consta el paradero de esos bidones de baja y media actividad (no se trata del combustible gastado, radiactivo durante miles de años).

El CSN estima que "el hallazgo afecta al objetivo del pilar de seguridad de protección radiológica del público", porque al no saber la central cuántas fuentes radiactivas tiene en desuso es imposible estimar "las dosis que se podrían producir en un potencial caso de liberación inadvertida de material sólido contaminado y cuál sería el impacto en el público en el caso hipotético de una pérdida de control de materiales radiactivos fuera de las zonas en las que se pueden generar o almacenar".

El CSN tiene una propuesta de expediente sancionador y será la asesoría jurídica la que determine la gravedad de la infracción. El CSN propone las sanciones aunque es el Ministerio de Industria quien finalmente las impone. Ascó I y II pertenece a la Asociación Nuclear Ascó-Vandellòs (ANAV), el conglomerado nuclear gestionado por Endesa pero en el que participa también Iberdrola con un 15% del segundo reactor.

ANAV ha estado bajo la especial vigilancia del CSN no solo por la fuga de partículas de Ascó en diciembre de 2007. Además, en 2005, el CSN acusó a Vandellòs II de "primar la producción sobre la seguridad" al ocultar la corrosión de una tubería pese a que conoció el problema por primera vez en 1993. Después, ANAV cambió a la cúpula de la central.