Tres motivos para una huelga
Maltrato al personal, despilfarro de los políticos y falta de explicaciones
El plan de sostenibilidad de la sanidad madrileña, de nombre tan pomposo como falso (no son los recortes los que pueden sostener al sistema, sino cambios profundos e inteligentes), ha movido al personal sanitario a convocar una huelga; hay motivos para eso:
» Maltrato al personal. El sistema es en términos mercantiles una empresa de mano de obra intensiva: más del 55% de su gasto corresponde a personal. Además, son los médicos, con sus decisiones clínicas, y no los gerentes y directivos, los que asignan la mayor parte de los recursos. Parece obvio que cualquier proyecto debiera tener en cuenta la actitud del personal. Sin embargo, el sistema sigue desde hace años una política laboral aberrante de sueldos bajos, torpe igualitarismo, arbitrariedad en los contratos, menosprecio del esfuerzo y del mérito y, para los jóvenes, inseguridad en el empleo. Todo ello produce justa irritación y el plan de sostenibilidad, que ni siquiera ha oído a los sanitarios, ha sido el detonante.
» Despilfarro de los políticos. Hace pocos años, el servicio de salud madrileño contrató la construcción, por el método de asociación público-privado, de varios hospitales innecesarios, no planificados, mal concebidos y con una mediocre asistencia con el fin real de comprar votos para el PP en zonas donde no los tenía. Ahora, ahogado por la crisis, se dispone a venderlos arrastrando al personal sanitario de los mismos a una situación de paro o emigración o trabajo sin derechos laborales (darse de alta como autónomos). ¿Cómo no rebelarse?
» Falta de explicaciones. En el mundo no existen sistemas puros: los públicos acogen o permiten la sanidad privada y en los que esta predomina, la participación del Estado es apreciable. Pero la privatización (reducir la provisión estatal, desplazar el coste del Gobierno a los individuos, establecer un mínimo básico, introducir mecanismos de mercado o desregular) es un hecho trascendente en el que no cabe la frivolidad. No sirve ofrecer como justificante una opinión basada en datos infundados porque no hay evidencia científica alguna de que la provisión pública de asistencia médica sea menos eficiente que la privada.
Enrique Costas es economista especializado en sanidad.
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