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Merkel rechaza la norma europea para imponer la cuota femenina en los consejos

La canciller opina que no es aceptable una regulación europea, sino que es un asunto de ámbito nacional. Duda de la legalidad de la iniciativa de la Comisión Europea. También Cameron se opone

Angela Merkel, junto a la bandera europea ayer en Berlín, donde recibió al líder polaco
Angela Merkel, junto a la bandera europea ayer en Berlín, donde recibió al líder polaco REUTERS

Pocas horas después de que la Comisión Europea aprobara un proyecto para imponer una cuota de mujeres del 40% en los consejos de administración para 2020, la canciller alemana, Angela Merkel, dio a conocer su rotunda oposición. "Opinamos que esto es algo que debe solucionarse a nivel nacional", señaló el portavoz del Gobierno alemán, Steffen Seibert, en rueda de prensa.

Subrayó, además, que la base jurídica de esta propuesta presentada hoy por a Comisión Europea es dudosa y agregó que el Gobierno alemán considera que no es aceptable que esta cuestión sea regulada a nivel europeo. Al mismo tiempo aludió a lo pactado por cristianodemócratas, socialcristianos bávaros y liberales en el acuerdo de coalición para apostar por el compromiso de las propios empresas en esta materia.

En tanto, la ministra de Trabajo, la cristianodemócrata Ursula von der Leyen, sigue defendiendo una normativa de cuotas fijas y de establecer "objetivos concretos" y plazos determinados a las empresas, según subrayó la portavoz de esta cartera.

Por su parte, la Confederación Alemana de Asociaciones de Empresarios (BDA) calificó la imposición europea de una cuota mínima de "camino equivocado". La introducción de una cuota mínima de mujeres en los consejos de administración "no contribuye a fomentar la carrera profesional de las mujeres y es una injerencia constitucionalmente dudosa en el derecho de los accionistas de nombrar cargos", reza el comunicado.

Según la BDA, "la economía alemana se está esforzando en incorporar a más mujeres en sus empresas", comenzando por la formación. "El porcentaje de mujeres en puestos directivos sólo puede aumentar de forma sostenible si existen más mujeres en puestos de formación", subraya la confederación.

La BDA, que asegura que "el desarrollo positivo demuestra que los esfuerzos de las empresas alemanas dan su fruto", considera que "los nombramientos en los consejos de administración debe continuar siendo un derecho de los accionistas". Por eso, los empresarios alemanes llaman al Consejo y al Parlamento Europeos "a no seguir este rumbo equivocado".

La propuesta, presentada por la vicepresidenta de la Comisión y responsable de Justicia, Viviane Reding, había sido debatida hace unas semanas por los comisarios europeos. Sin embargo, éstos no llegaron a un acuerdo debido a las divisiones de opinión en el seno del Ejecutivo comunitario y las dudas de tipo jurídico de su servicio legal.

La Comisión ha propuesto finalmente elaborar una directiva que fije como objetivo que las empresas cuenten con cuotas femeninas del 40 % para el 1 de enero de 2020 (fecha que se adelantará al 1 de enero de 2018 en el caso de las empresas públicas). Según un informe del pasado mes de enero, las mujeres ocupan el 13,7 % de los puestos en los consejos de administración de las mayores empresas de la Unión Europea.

Merkel no está sola en su oposición a la norma. El pasado septiembre, un grupo de países dio a conocer su posición común contraria a la norma y su apuesta porque cada Estado lo regule como considere. La contraofensiva partió del Reino Unido y a ella se ha sumado Holanda, que tiene ya legislación sobre la materia, más Bulgaria, República Checa, Estonia, Letonia, Lituania, Hungría y Malta, todos ellos en favor de la autorregulación.

"No apoyaremos medidas vinculantes de este tipo a escala europea", decía la carta filtrada por el Gobierno de David Cameron. Si bien Londres, como los restantes signatarios, reconoce que "existe un problema de muy poca representación femenina" en las empresas europeas, considera que "los esfuerzos deberían hacerse a escala nacional".

Bruselas mantiene su proyecto y espera lograr apoyos en el Europarlamento para añadir presión a los Gobiernos. Pero muchos anticipan que para la vicepresidenta de la Comisión, Viviane Reding, será imposible sacar adelante una norma de este tipo si Merkel y Cameron, dos de los grandes, mantienen su rechazo a la norma junto a otros países.

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